El 30 de noviembre, más de 100.000 personas participaron en el BIG Bell Test, un experimento mundial para poner a prueba las leyes de la física cuántica, que han salido reforzadas frente a los postulados de Einstein. Los participantes lograron finalizar más de medio millón de partidas, generando más de 90 millones de bits, una cifra que triplica las expectativas del equipo científico líder del proyecto. Coordinado por el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), doce laboratorios de todo el mundo pusieron en marcha el BIG Bell Test con el objetivo de demostrar experimentalmente que las partículas que se comportan de manera aleatoria, que definen sus propiedades solo cuando las observamos, extrañas conexiones inmediatas a distancia, etc. Todas ellas cuestionadas por el mismísimo Einstein.Los participantes han contribuido a la iniciativa, generando secuencias de ceros y unos a través de un vídeo juego para conseguir que los participantes se esforzasen en que esas cadenas fuesen lo más aleatorias posible. Cada uno de estos dígitos ha controlado directamente y en tiempo real las condiciones experimentales de los laboratorios. Así, los participantes han proporcionado a los científicos millones de decisiones impredecibles e independientes con las que efectuar las medidas. Esta independencia es una característica crucial para que las conclusiones de los test de Bell sean válidas. De esta manera, los científicos han tenido la posibilidad de comprobar si sus partículas estaban o no entrelazadas por la "acción fantasmal a distancia" que Einstein no podía aceptar.
El BIG Bell Test ha logrado reunir en un objetivo común al mundo científico y la sociedad, en un experimento en el que se ha demostrado el valor único de la aleatoriedad humana para estudiar ciertos procesos fundamentales de la naturaleza.

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