Solo 16 kilómetros separan de la "civilización" a las 300 familias que residen en los parajes Madrejones, Medialunas y Trementinal, un paraíso natural salteño casi desconocido, ubicado en pleno corazón de las yungas salteñas, en la localidad de General Mosconi.
A pesar de la corta distancia, en plena serranía, aún no hay ningún camino construido que una esta zona con Campamento Vespucio, el pueblo más cercano.
Los habitantes de estos parajes deben recorrer 220 kilómetros para poder llegar a la localidad de General Mosconi.
La habilitación de un nuevo camino por las serranías permitiría romper con el aislamiento histórico que sufren desde siempre los habitantes de esta región.

Proyecto

Dotar de un nuevo camino entre Madrejones y Vespucio es el objetivo al cual apuntan los legisladores por el departamento San Martín.
Los legisladores elevarán un pedido al Ejecutivo provincial para que se incluya esta obra dentro del plan que encarará la Provincia próximamente.
Estos parajes se encuentran ubicados detrás de las altas cumbres de San Antonio, al oeste del departamento San Martín, una zona con una geografía de difícil acceso.
"El camino está en perfectas condiciones desde Campamento Vespucio hasta San Pedrito, porque lo mantiene la petrolera Pan American Energy. Desde allí se necesitan abrir 16 kilómetros más hacia el oeste para unir la zona en cuestión con el pueblo de Vespucio", dijo Diego Ávalos, legislador por el departamento San Martín.
"Los pobladores de esa región son verdaderos patriotas, son los únicos que cuidan con su presencia la soberanía de nuestro país. Es una zona muy rica que no puede seguir aislada. Tiene un enorme potencial", agregó.

Una odisea

Madrejones, Trementinal y Medialunas son parajes que se ubican en el lado derecho de esa "V" que marca el particular límite entre Bolivia y Salta.
Llegar desde Mosconi a esos parajes implica una travesía de horas con más 220 kilómetros a recorrer. Primero hay que dirigirse a Aguas Blancas (Orán), y desde ahí a la localidad de Bermejo (Bolivia); desde allí recorrer 50 km por el vecino país hasta regresar a la Argentina.
Antes de llegar a Madrejones, Trementinal y Medialunas se deben cruzar los caudalosos ríos Itaú y el Grande de Tarija. La mayor parte del año el cruce de esos dos ríos, que marcan el límite entre los dos países, es una peligrosa aventura.

Un paraíso desconocido

Esa franja de la geografía salteña tiene una enorme belleza, prácticamente desconocida por los salteños.
Lamentablemente, los pobladores señalan que la zona está arrasada por madereros bolivianos furtivos, ya que allí no hay vigilancia de Gendarmería Nacional.
Debido al aislamiento que sufren, los pobladores tienen una economía de subsistencia, siembran y cosechan su propio arroz, algo que parecería imposible para el inhóspito norte. De vez en cuando compran harina cuando "bajan" a Mosconi u Orán.
Tal es ese aislamiento que durante décadas, los hijos de los pobladores argentinos asistían a la escuela del paraje San Antonio, al otro lado del río Grande, en Tarija, al sur de Bolivia.

Una difícil geografía

En Madrejones se encuentra la escuela albergue 4746, adonde asisten los chicos de la zona.
En 2006, unos 140 efectivos del Regimiento de Infantería de Monte (Rimte 28), padrinos de la escuela albergue, hicieron la travesía de 16 km por medio del monte, desde Mosconi hasta Madrejones.
Debieron llevar arneses, sogas y cocinas de campaña.
El trayecto se hizo a pie. Las empinadas laderas de las serranías de San Antonio no permitieron
emplear mulas.

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