Ayer, 22 de enero, hizo 50 años que el expresidente de la Nación, don Arturo Umberto Illia llegó a Salta para colocar la piedra fundamental del dique Cabra Corral y autorizar el inicio de la obra.
En principio, ambas ceremonias se iban a realizar al este del pueblo de Coronel Moldes, donde luego se erigiría el paredón. Lamentablemente, el clima dispuso otra cosa y don Arturo se quedó sin conocer en esa oportunidad Cabra Corral. Las lluvias ocurridas días antes habían dejado a la ruta provincial 47 (Coronel Moldes - Juramento) intransitable. Su pésimo estado hizo que sendos actos (colocación de la piedra y firma del acta) se realizaran en la Sala Capitular del Cabildo. Por ello, se trajo de Cabra Corral una roca que se instaló en la planta alta del Cabildo.
El arribo de Illia
El presidente de la Nación arribó al aeropuerto El Aybal pasadas las 10 de la mañana. Lo hizo en un avión de la Fuerza Aérea y lo acompañaban su esposa Silvia Martorell; el salteño Arturo Oñativia, ministro de Salud Pública de la Nación; Conrado Hugo Storani, presidente de Agua y Energía Eléctrica de la Nación; Benjamín Zavalía, gobernador de Santiago del Estero; Lázaro Barbieri, gobernador de Tucumán, y doña Emma Illia Martorell, hija del mandatario.
Esperaban al presidente el gobernador de Salta, Ricardo Durand; el vicegobernador Eduardo Paz Chaín; el gobernador de Catamarca, Armando Luis Navarro; el interventor de Jujuy, Roberto Hansen; el jefe de la guarnición militar Salta, Albano Harguindeguy; el senador nacional Dante Lovaglio y los legisladores provinciales justicialistas Pío Díaz, Elio Lovaglio, Antolín Quiroga, José Grimberg y Felipe Wayar.

En el hall lo esperaban, entre otros, los presidentes de los dos comités antagónicos de la UCRP local: Ernesto Azurmendi y Julio Michel; el embajador en Venezuela, José María Saravia, y los empresarios Agustín Usandivaras, de la Cámara de la Producción; Francisco Fernández, de la Cámara de Comercio, y Eduardo Patrón Costas, del Ingenio San Martín del Tabacal.
Posteriormente, el intendente de Salta, Luis Clemente D''Jallad, entregó al primer mandatario los decretos provincial y municipal que lo declaraban "huésped de honor". Lo mismo, con la llave simbólica de la ciudad, de metal blanco y escudo de Salta en oro, con la leyenda: "Municipalidad de la Ciudad de Salta. Agradecida por Cabra Corral".
Illia y el dique Cabra Corral El camino La lluvia impidió que el presidente pudiera conocer Cabra Corral el 22 de enero de 1965. Eso ocurrió años después de su derrocamiento.
Illia y el dique Cabra Corral El camino La lluvia impidió que el presidente pudiera conocer Cabra Corral el 22 de enero de 1965. Eso ocurrió años después de su derrocamiento.
Luego de que el Dr. Illia agradeciera el recibimiento, el jefe de la guarnición local, Albano Harguindeguy, presentó la tropa al mandatario, quien seguidamente pasó revista a los efectivos.
Rumbo a la ciudad
De El Aybal, la comitiva se dirigió a la ciudad. En el primer coche iba el presidente Illia con el gobernador Ricardo Durand y el presidente de Agua y Energía, Conrado Storani. Al paso por la Escuela Agrícola, un grupo de docentes saludó la comitiva haciendo flamear una bandera argentina. Ante ello, Illia pidió hacer un alto, se apeó y saludó a los maestros, quienes le regalaron rosas de la escuela. Otro tanto ocurrió en otras partes del recorrido, donde numeroso público vivó el paso del primer mandatario. En ese tramo, Illia se apeó en dos o tres oportunidades para saludar a sus correligionarios, a los que identificaba por las banderas radicales que portaban.
illia1.jpg
<div>El presidente Illia entrega las llaves a la señora Pety de Acosta.</div><div><br></div>
El presidente Illia entrega las llaves a la señora Pety de Acosta.


Ceremonia en la Sala Capitular del Cabildo
Por la tarde el presidente Illlia visitó obras y entregó casas. Ya en la ciudad, lo primero que hizo el presidente Illia y su esposa fue visitar la Catedral. Allí oraron antes las imágenes del Milagro y visitaron el Panteón de las Glorias del Norte.
Por fin el dique Luego de su caída, Illia volvió para conocer Cabra Corral. Lo llevaron en su coche Francisco Martín Pardo con sus hijos “Buby” y “Mingo” Martín.
Después de recibir una medalla de oro del Milagro, de parte del arzobispo Carlos Mariano Pérez, Illia se dirigió a la Casa de Gobierno (Mitre 23), donde concedió audiencias.
Pasado el mediodía, el Gobierno de Salta ofreció un almuerzo en la peña "Gauchos de Güemes". No bien ingresó al local, el doctor Illia fue a la cocina a saludar al personal. Allí, al sentir olor a empanadas, le espetó a un mozo: "¿Y las empanadas...?" . Con humor este respondió: "Señor presidente, las empanadas lo esperan en Cabra Corral...". Pregunta y respuesta causaron risas entre los presentes, pero luego, el mismo mozo sirvió al presidente las primeras empanadas "recién saliditas del horno", le dijo.
Primer descanso
Agotada la sobremesa, donde abundaron agradecimientos y tiradas de manga de obras públicas, el doctor Illia y señora se retiraron al Hotel Salta para tomar una breve siesta.
A la cinco de la tarde Illia y Durand salieron a recorrer la ciudad. Una hora duró el periplo. El coche los llevó hasta el mirador del Portezuelo y luego al barrio de obreros de AyE, que se construía en las inmediaciones (Portezuelo Norte). Más tarde, y bajo una tenue llovizna, llegaron al barrio AyE para entregar las casas a los adjudicatarios. Al doctor Illia le tocó hacer entrega de la llave a la señora Pety de Acosta; lo mismo hizo Durand con don Martín Mamaní.
En el Cabildo
A las seis de la tarde en punto el presidente Illia arribó al Cabildo y directamente se dirigió a la Sala Capitular. A poco de ubicadas las autoridades comenzó la ceremonia. Conrado Storani anunció que se firmar el acta de inicio de obra de Cabra Corral y que se bendeciría la piedra basal que luego sería depositada en el embalse.
Luego de los trámites de rigor, Illia y demás autoridades rubricaron un pergamino que se guardó en la piedra basal junto con una medalla del Señor del Milagro, a pedido de la señora de Illia.
Concluida la ceremonia, Illia salió al balcón para saludar a una multitud que vivaba al presidente. Luego, ya casi de noche, frente al Cabildo desfilaron efectivos militares y Gauchos de Güemes. La cena fue en la Escuela Agrícola. Hubo asado, folclore y las infaltables palabras alusiva. Antes despedirse Illia dijo: "Fue un día útil para todos". Casi a la medianoche la pareja Illia-Martorell se retiró al Hotel Salta, pues al día siguiente, temprano, debía regresar a la Capital Federal.
illia.jpg
Cigarro con tabaco salteño, obsequio de Néstor Zamora.
Cigarro con tabaco salteño, obsequio de Néstor Zamora.

El embalse de Cabra Corral, una iniciativa de larga data
Del proyecto a la concreción pasaron más de 60 años. La idea de embalsar las aguas de los ríos Arias y Guachipas es de principios del siglo XX. Sin embargo, recién en el gobierno de Luis Patrón Costas (1936/40) comenzaron los estudios del anteproyecto que embalsaría agua para riego y con un paredón de 50 metros de altura.
Fue una iniciativa provincial que luego en 1940 fue presentada en el Congreso Nacional por los senadores Robustiano Patrón Costas y Carlos Serrey. El proyecto quedó en el olvido hasta que el gobierno de Perón creó, en 1947, la empresa Agua y Energía Eléctrica de la Nación (AyE). Esta nueva compañía estatal tomó a su cargo los proyectos de embalses de todo el país, entre ellos Cabra Corral y más tarde Zanja del Tigre. El primero para aprovechar los ríos Arias (Arenales) y Guachipas, y el segundo el Bermejo.
Ya en manos de Agua y Energía, los estudios previos de Cabra Corral comenzaron de inmediato, contratándose para ello expertos extranjeros.
Por primera vez se encararon estudios geológicos, sismológicos, hidrológicos, de precipitaciones pluviales y níveas, entre otros.
Justamente cuando los expertos estudiaban el suelo de Cabra Corral, ocurrió, en agosto de 1948, el terremoto cuyo epicentro fue a poca distancia, estancia El Rey, Anta.
Los estudios concluyeron luego de cinco años. Fue entonces cuando Agua y Energía solicitó que la obra para riego e hidroeléctricidad se incorporara al 2º Plan Quinquenal de Perón (1952-58), lo que así ocurrió.
Lamentablemente, el golpe de Estado de 1955 paralizó la obra, al igual que muchas otras en todo el país, como el túnel subfluvial.
En 1958, ante el gobierno de Arturo Frondizi, el gobernador salteño Bernardino Biella pidió la concreción del proyecto, pues los estudios estaban concluidos. Pero los intereses de Salta se enfrentaron con los de Tucumán, que buscaban la concreción de El Cadillal. Entonces pudo más Celestino Gelsi que Bernardino Biella. Fue el turno de Tucumán.
Storani y Oñativia
En 1963, con el gobierno radical de Arturo Illia y la inclusión en el gabinete nacional de don Arturo Oñativia, llegó la posibilidad de concretar obras en Salta. La decisión política de Illia favoreció a nuestra provincia, pues AyE guardaba en carpeta otras obras de envergadura, como el dique Las Maderas, de Jujuy.
Cuando Illia visitó Salta, aquí se puso mucho énfasis en agradecer la obra a la intervención de Conrado Storani. Sin embargo, años después, Oñativia solía comentar, entre sus amigos de la “mesa ciudadana” de Bar Los Tribunales, los entretelones palaciegos respecto de Cabra Corral. La impresión que dejó entre los habitué de ese foro cívico, fue que Oñativia tuvo mucho que ver con esa decisión, aunque nunca lo admitió.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia


Adriana Saravia Navamuel
Adriana Saravia Navamuel · Hace 10 meses

Hermosa nota, sobretodo por su autor. Demuestra madurez cívica tan necesaria en estos tiempos.

victor ruiz
victor ruiz · Hace 10 meses

Hombre humilde,si los hubo, don Arturo Illia y un gran presidente además.Que bueno recordarlo en esta nota

Walter LUNA
Walter LUNA · Hace 10 meses

Luis: es una nota de algo que los salteños no debemos olvidar: 1º a la figura del que fuera nuestro Presidente, el mejor de los últimos años (sin ser yo radical) y 2º) luego de muchísimos factores en contra, la ejecución de uno de los reservorios de agua, más importante de la Argentina. También es bueno recordar, que con posterioridad al Cabra Corral, debía hacer la Nación diques (tres en total)entre el mismo Cabra Corral y actual de El Tunal. Por supuesto, la Nación incumplió y solo realizaron algún canal. Debo recordar, algo que tenemos por norma los salteños: nunca reclamamos los incumplimientos. Nuevamente, felicitaciones Luis.

Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 10 meses

Excelente la nota, que no sólo sirve para evocar entretelones de una obra trascendente para Salta, sino actitudes de un gran hombre, como don Arturo Illia. Persona sencilla, que usaba auto y no helicóptero y que, al momento de ser depuesto (por razones que nadie supo explicar), se llevó sus pertenencias desde la quinta de Olivos, en dos valijas.


Se está leyendo ahora