El 12 de noviembre de 1966, los salteños, especialmente los norteños, pudieron observar un extraordinario eclipse de Sol como nunca antes habían visto y como no se podrá volver a ver en 360 años.
Pese a que la multitud que acudió a presenciar el espectáculo estaba harto informada de las alternativas del fenómeno, éste, por sus características, provocó sorpresa, emoción y desasosiego, pues muchos se estremecieron, quizá por algo atávico.
Sin duda, el eclipse hizo comprender la inmensidad del universo, mucho menos conocido que ahora. Todo ocurrió en fugaces instantes, pues nadie podría haber asegurado cinco minutos antes que ocurriera el fenómeno, que sería testigo de tan espectacular suceso.
En la víspera, grandes nubarrones habían cubierto el cielo de General Mosconi y sus alrededores, zona donde el eclipse sería total. En Tartagal, llovía torrencialmente, y los que se habían preparando con entusiasmo para participar del espectáculo ahora se sentían defraudados por el clima. Es que no solo deseaban ver el fenómeno astronómico, sino también observar de cerca los lanzamientos de los cohetes del "Eclipse Aéreo 1966", operativo que consistió en enviar durante el eclipse cohetes de investigación a la alta atmósfera. Esto se realizó coordinadamente entre la Fuerza Aérea Argentina, la Whute Sands Missile Range y la NASA de los Estados Unidos. La maniobra consistió en lanzar 14 cohetes norteamericanos ARCAS y dos argentinos, los Orión II, construidos por el Instituto de Investigación Aeronáutica y Espacial de DINFIA, en Córdoba.
El día del eclipse, cuando aún llovía, se lanzó el primer cohete a las 6 de la mañana. La base de lanzamiento del aeropuerto de Mosconi estaba envuelta por el manto gris del amanecer y la llovizna. La pista era un lodazal y la actividad estaba reducida al mínimo.

El Tribuno en el lugar

A las 6 y media arribó el primer vehículo que no pertenecía a la base. Era el móvil de El Tribuno, que llegaba desde Tartagal después de sortear una fuerte tormenta en el camino.
Más tarde comenzaron a llegar corresponsales de medios de comunicación de todo el mundo. Querían cubrir el "eclipse del siglo" y conversar con los científicos, que hacía varios días que se encontraban en Mosconi, aunque pernoctaban en Tartagal.
A las 10 de la mañana ya habían ingresado al predio del aeropuerto dos mil automotores.

Milagro y lanzamiento

A las 9 y media de la mañana comenzó el fenómeno: la Luna penetró el borde del círculo solar y 50 minutos después, llegó el momento crítico del eclipse; era las 10.20.
Hasta las 10.15, el cielo había permanecido cubierto ­Pero milagro! A esa hora las nubes comenzaron a mostrar claros hasta que, por fin, aparecieron el Sol y la Luna. Nuestro satélite ya había penetrado el disco solar y a poco, quedó una finita hoz de plata, hasta que finalmente el Sol se ocultó del todo. Entonces, se hizo de noche y el silencio fue total, hasta que por un altoparlante comenzó un conteo regresivo. De pronto, una llamarada rojiza partió de la rampa del Orión. En la oscuridad, el cohete parecía un rayo con rumbo invertido, que iba de la tierra hacia el cielo.
Y con ya casi dos minutos de eclipse, las luces de la base refulgen como si fuese un local nocturno con sus bailarines petrificados. A las 10.22 el eclipse finaliza. Tras de sí, dibuja una faja negra de 89 kilómetros de ancho, desde Santa Victoria e Iruya hasta Corrientes. Por segunda vez en el día, comienza a amanecer, y otra hoz brillante que hiere los ojos, aparece por el lugar opuesto al primero. El eclipse terminó, pero el espectáculo continúa: despega un cohete ARCAS, y habrá 9 más. Y a las 19, saldrá el último Orión argentino.

Estudios de animales y plantas

Durante los dos minutos que duró el eclipse, científicos de todo el mundo realizaron estudios sobre comportamiento de plantas y animales. Comprobaron que estos obran igual que durante las horas de la noche: volaron los murciélagos lanzando sus sonidos orientadores; cantaron los grillos en la sombra; y las abejas se refugiaron en sus colmenas creyendo que habían llegado las horas del descanso. En tanto, las flores de girasoles y otras plantas, interrumpieron su fotosíntesis plegando sus pétalos que se abren a los rayos solares.

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Sección Editorial

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Vicente Leo
Vicente Leo · Hace 22 días

Yo no asistí a aquel eclipse, aunque sí a otro más modesto que observé desde General Güemes. Recuerdo nítidamente el canto como angustiado de los pájaros , cuando cerca de las 10 de la mañana, comenzó el cielo a oscurecerse. Luego de unos minutos de asombro, volvió la luz y con ella todo se normalizó.

Franco Cardozo
Franco Cardozo · Hace 25 días

Pusieron mal éso de que empezó el eclipse a horas 10:20 y y termina a horas 10:15 quién escribió?

Vicente Leo
Vicente Leo · Hace 22 días

Creo haber leído que nuestro satélite natural penetró el disco solar a las 10 15, abandonándolo a las 10 22. Me parece poco tiempo aquellos escasos 7 minutos, pero es así como lo cuenta el cronista.

tiziano  ferio
tiziano ferio · Hace 25 días

si hubiera máquina del tiempo haría turismo hacia momentos del pasado, hacia la Salta de antes, a, muy distinta de ahora

Vicente Leo
Vicente Leo · Hace 22 días

Si tal máquina existiese, no te quepa duda que todos la abordaríamos. Aquel tiempo, no por pasado, fue mucho mejor que este.

ROSA aybar
ROSA aybar · Hace 26 días

QUE ESPECTÁCULO NOS BRINDA LA NATURALEZA, ME HUBIERA GUSTADO ESTAR AHÍ

MOISES ELIAS  DARRULL
MOISES ELIAS DARRULL · Hace 26 días

Gracias El Tribuno por recordarlo! viajé de S. Mazza hasta Mosconi con un grupo para estar en el Aeropuerto y ser testigo de esta experiencia que no se repetirìa en 360 años....hasta ahora....a pesar de los años lo tengo fresco...no olvidarè de haber escuchado el canto de los gallos....una brisa fresca que pasaba.....el ruido de los cohetes lanzados...etc....en esa época no teniamos TV, ni Radios....que bueno serìa encontrarnos lo que quedamos de esa època....


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