Don Juan José Fernández Campero Maturana de Barra, Pérez de Uriondo, Hernández de la Lanza, marqués del Valle de Tojo, vizconde de San Mateo, más conocido como el marqués de Yavi, era español por su estirpe, americano por nacimiento y patriota por elección. Pero además, era más aristócrata que republicano y más peruano que rioplatense. Es decir, se consideraba más un americano del virreinato del Perú que del Río de la Plata.
Fue el marqués, como todos sabemos, un riquísimo señor feudal que desde los albores de la Revolución de Mayo, se sumó sin dudar a la causa de la Independencia. Ahora en lo personal, según lo describe Mitre, "era un hombre de hábitos sedentarios, de cortos alcances, de poca energía y sin disposiciones militares, era sin embargo por los recursos de que disponía y por la popularidad de su nombre en el Ato Perú, un valioso contingente, que cooperaba de una manera eficaz precisamente allí donde era más necesario, es decir sobre la frontera donde el marqués tenía sus vastos estados. Sus propiedades se extendían desde el despoblado hasta Yavi y Tarija, donde pacían sus innumerables ganados cuidado por numerosos feudatarios".

Después de Sipe Sipe

Después de la derrota que sufriera el general José Rondeau en Sipe Sipe (Alto Perú 29/11/1815), el marqués de Yavi se dio a la loable tarea de organizar a su costa, un ejército con hombres reclutados en los actuales pueblos de Santa Victoria e Iruya, y los soldados que desertaban del derrotado Ejército del Norte. Con esta organización que denominó Regimiento Peruano, realizaba marchas y contramarchas por su vasta región, con el grado de Coronel, otorgado por el Director Posadas. Custodió la región fronteriza entre el Alto Perú y nuestra provincias norteñas, mientras el Ejército del Norte, a cargo de Rondeau, permaneció estacionado en San Salvador de Jujuy. Pero en cuanto éste mudó a Tucumán por orden del Congreso, el marqués inmediatamente se puso bajo las órdenes del gobernador Martín Güemes, actuando ambos desde entonces, de común acuerdo.
Cuando en 1816, llegaron a Yavi las primeras noticias sobre el avance de las fuerzas realistas triunfadoras en Sipe Sipe, el marqués estableció su cuartel general en Casabindo. Pero a poco fue desalojado de allí por un movimiento ofensivo de las tropas de Pedro Antonio Olañeta, razón por la cual se vio obligado a retroceder hasta Abra Pampa, muy cerca de la boca norte de la quebrada de Humahuaca. Allí se le unieron los gauchos y los Infernales de Güemes.

Avance realista

Confiados por su superioridad y por el rotundo triunfo de Sipe Sipe, los realistas comenzaron a incursionar hasta Abra Pampa. Hasta allí se adelantó desde Tanina -el 14 de septiembre de 1816-, un destacamento de la vanguardia de Olañeta, compuesto por un centenar de chicheños que acamparon en Colpayo. A poco, los realistas fueron descubiertos por espías del marqués, que de inmediato organizaron una partida patriota para sorprenderlos. Así fue que los capitanes Agustín Rivera y Diego Cala salieron en su busca, cada uno con unos 30 hombres de fusil, más el teniente Falagiani con 10 Infernales. A la medianoche se colocaron a las espaldas de los realistas hasta que saliera la luna.
Antes del amanecer del 15 de setiembre de 1816, los patriotas atacaron con 20 infantes al mando de Rivera, mientras el capitán González con la caballería, lo hacía sobre las cabalgaduras. Al ser sorprendidos los realistas por este vigoroso ataque, fueron derrotados pese a la valiente resistencia que opusieron. Trofeos de este encuentro fueron un pífano, armamento y fornituras, más 13 prisioneros, entre ellos un oficial, salvándose el resto gracias a la oscuridad.

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