La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) no incluyó a la Argentina en el ranking trienal que mide los estándares de calidad educativa debido a que consideran que la muestra enviada no es representativa. "La falla fue que había que enviar una población de 13.280 escuelas, pero de esa población faltaron 3.096 escuelas que no fueron presentadas a la muestra", se había informado oficialmente. Los cambios de sistemas, de la educación federal a la actual Ley 26.206, fueron las justificaciones.
Lo cierto es que ahora la polémica no es si el país sacó una mala nota o no, sino que directamente quedó afuera de las mediciones.
Para Julio Durand, decano de la Escuela de Educación de la Universidad Austral, es llamativo que los resultados de PISA puedan ser útiles en todo el mundo y no en Argentina. "Me parece una actitud errónea y equivocada, porque yo creo que este tipo de pruebas más allá de la valoración que se pueda hacer. Provee información y el desafío es aprovechar esa información", sentenció. Oscar Ghillione, de la ONG Enseñá por Argentina, cree que "el país perdió una oportunidad de mantener la continuidad en el acceso a esa información. Es importante que si Argentina viene participando de las evaluaciones, siga participando". Por otro lado, aclaró que "PISA no es la última palabra en educación".
Fortalezas y debilidades
Durand destacó que una de las fortalezas, claramente, es la cobertura, casi universal, en la primaria y con niveles de alfabetización superiores a los de la región. Sin embargo, apuntó contra la escuela pública: "Cada vez expulsan más chicos a los privados. Y toda esa cobertura universal se está perdiendo en la secundaria con el nivel de deserción que ya es pavoroso, y el bajísimo nivel de los que terminan, es más pobre". Por su parte, Ghillione también mencionó como positivo la inclusión y el camino a la diversidad. "La educación argentina tiene desafíos, como tener una mirada integral del sistema y no estanco y, a veces, como hasta poniendo parches. Le falta una mirada a largo plazo y eso también habla de proyecto de país, ojalá las políticas educativas superarán los gobiernos y tuviéramos un plan de educación a 2030 y no pensando en la elección del año que viene o de acá a tres años", señaló.
Hoy el mundo es otro, sin embargo la escuela no es tan otra y ya quedó vieja. Entonces, ese es el principal desafío para los especialistas: ¿cuál va a ser la escuela que va a formar los proyectos de vida de niños y jóvenes en los próximos años?
De acuerdo al libro "Sin educación la Argentina no tiene futuro", de la Fundación del Tucumán, Fundación Salta y el doctor en letras Pedro Barcia, no es una sola la fuente que pone en evidencia el actual deterioro del sistema argentino, son básicamente tres: los informes de la Unesco, de PISA y los del mismo Ministerio de Educación de la Nación.

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