La demora de la Provincia en el envío de los fondos para el comedor escolar y para combustible son la preocupación, a esta altura del año, de la escuela 4733 del paraje El Pelícano, ubicada a 48 kilómetros de Santa Victoria Este (departamento Rivadavia).
Son recursos por los que el director, Víctor Lorenzo Quiroga, debe peregrinar telefónicamente por las oficinas del Grand Bourg desde hace meses, porque viajar hasta la capital le resulta demasiado costoso en tiempo y dinero.
Mucho más que los $21,14 que le dan por cada chico que alberga la escuela, 31 en total, lo que habla de una partida de poco más de 13 mil pesos mensuales que no llega.
"Hace diez días llamé a las oficinas que deben liberar los fondos y prometieron que el fin de semana anterior estarían los recursos, pero no se cumplió el plazo. El viernes último volví a llamar y seguimos igual, sin novedades", explica Quiroga a El Tribuno. Lo habitual es que el dinero para la comida se deposite los primeros días de cada mes, como los sueldos, y esta vez el retraso es grande y los docentes deben llevar a la mesa las cuatro comidas diarias a los alumnos.
"Hay una campaña que moviliza a la gente de punta a punta del país para que gane un candidato, pero mientras tanto nos desangran. Ya no es solo una campaña del miedo, sino ganar como sea, sin tener en cuenta nuestra realidad", dice el docente. Según Quiroga, "desde el inicio de clases y en un año estrictamente electoral logramos conseguir varias cosas, pero lo sorprendente ahora es que es a la inversa".
La escuela
La nueva escuela se habilitó en 2012 y el viejo edificio es el que utilizan como albergue de lunes a viernes "porque los chicos, la gran mayoría de Alto La Sierra, no pueden transitar distancias de hasta 25 kilómetros por día para concurrir y eso provocaría que se ausenten. Se trata de alumnos que van desde los 5 a los 19 años de edad, la mayoría aborígenes y unos pocos criollos, varios de ellos con sobreedad escolar y serios problemas familiares o de adicciones. Nuestra escuela brinda educación primaria, pero sobre todo contención", asegura el director, que trabaja además con un docente de grado, uno de huerta, otro de educación física y actividades prácticas, estos dos últimos recientemente nombrados.
Las deudas
Además de la partida por el comedor, la escuela debe recibir dos veces al año $3.300 por combustible, que no le pagan desde julio y se suma la deuda de $80 mil por refacciones de emergencia que solicité a la Nación, que debía salir después del 20 de julio y no la recibí. "¿Dónde está el dinero de combustibles que nos deben a cientos de escuelas? Parece que hay que hacer gestiones personales en las oficinas contables para que liberen los recursos y aquí, los únicos perjudicados, son los chicos y la comunidad, en un contexto geográfico difícil y sufrido", cerró el docente.

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Sección Editorial

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Vicente Leo
Vicente Leo · Hace 12 meses

Ahhh ... los Contadores de escritorio de la Administración Pública, habría que mandarlos a El Pelícano a que diserten sobre la inflación. A propósito, que flaquita se ve la maestrita de la derecha del mástil. A ver si se dejan de perder tiempo y mandan la plata para el locro.


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