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A los 91 años, el padre Escobar Saravia aún construye iglesias
A los 13 años, Carlos Escobar Saravia vio nacer su vocación. "Nunca pensó en que usted puede ser sacerdote?", lo interpeló el monseñor Roberto José Tavella cuando el muchacho se confesaba en una de las visitas del exarzobispo a la parroquia de Rosario de la Frontera.
El padre y filósofo Carlos Escobar Saravia cumplió 91 años el 30 de abril pasado y aquel impulso de Tavella sigue en su camino. Cada domingo, antes del mediodía, brinda misa en la última de las cinco iglesias que construyó y a la que llamó Nuestra Señora de las Lágrimas, ubicada en el barrio Las Costas.
"Le puse ese nombre en honor a la imagen que forma parte de la procesión del Milagro y no tenía ninguna iglesia en Salta", explica aEl Tribunoel religioso al señalar la réplica del cuadro que reposa en un altar en la Catedral Basílica.
"Se llama Virgen de las Lágrimas porque el 4, 5, 6 y 7 de agosto de 1749 un retrato de la Inmaculada Concepción de la Virgen que tenía un padre jesuita del Colegio de la Compañía de Jesús empieza a llorar y lo vuelve a hacer el 5, 6 y 7 de octubre del mismo año", cuenta Escobar Saravia como si estuviera en una de las clases de filosofía o literatura que brindaba en los colegios Nacional y Bachillerato Humanista.
Fue también profesor en la Universidad Católica de Salta, en donde se desempeñó, además, como decano de la Facultad de Artes y Ciencias. Aún hoy, alumnos de esa casa de estudios utilizan el libro de su autoría "Introducción a la Filosofía". Hasta hace cinco años era común verlo llegar al mando de su auto para cumplir con el oficio religioso en la iglesia del barrio Las Costas. Una enfermedad lo obligó a movilizarse en remise o en el vehículo de algún familiar.
Con entusiasmo, el padre cuenta los proyectos que tiene para ampliar el edificio y remodelar el merendero que funciona en el mismo predio, donde de lunes a viernes asisten 180 chicos de la zona oeste.
"Les damos chocolatada y los panes para que los lleven a sus casas y compartan con sus padres", aclara Escobar Saravia, mientras recorre con paso lento la cocina donde dos mujeres preparan la merienda.
Con la misma dedicación, pudo concretar las construcciones de las iglesias Nuestra Señora del Rosario (Pje. Antártida Argentina 1373), de Luján (Pedernera 1245), de Guadalupe (Aristene Papi 1350) y María Inmaculada (barrio La Loma).
Asimismo, es el fundador de la escuela parroquial Martín Fierro, ubicada al lado de la iglesia Nuestra señora de Luján, y del colegio secundario Monseñor Tavella en Metán. "Vengo del continente de Anta", relata. Si bien nació en El Tunal, su infancia transcurrió en una finca de familiares de su madre en Macapillo, a 3 kilómetros de El Quebrachal.
Quizás sus primeros años en el campo despertaron su simpatía con las costumbres e historia del gaucho, sobre las que dedicó varios trabajos que aún no fueron publicados.
Cursó parte del secundario en Rosario de la Frontera hasta que ingresó al Seminario de Salta para seguir el rumbo que descubrió Tavella y para estudiar Filosofía.
Ejército
En 1978 a raíz de la disputa territorial con Chile y la inminencia de un conflicto bélico, el padre Escobar Saravia decidió instalarse en San Antonio de los Cobres. "Como buen argentino, me fui a la frontera para pelear por mi país", recuerda.
En San Antonio celebró misa a las tropas apostadas en la zona hasta que fue nombrado capellán. Mantuvo ese cargo hasta el 6 de octubre de 2012, cuando fue despido con honores por el Batallón de Ingenieros de Montaña 5 "General de División Enrique Mosconi", en un multitudinario acto.
El cura gallero
La fama del padre Escobar Saravia en las peleas de gallos llega hasta Brasil, donde aprendió a entrenar a sus animales. El reconocimiento en ese ámbito lo llevo a ser presidente del club de gallos de riñas de Salta durante varios años.
"Como buen criollo estaba con esas cosas también, ahora cómo me daba el tiempo no sé", señala el cura gallero.
La actividad lo llevó a cruzar camino con Miguel Ragone, aficionado a los mismos combates, y fue el inicio de una polémica que aún perdura.
En el juicio por el secuestro y desaparición del exgobernador salteño, el padre Escobar Saravia fue citado a declarar luego de ser mencionado por un testigo a quien había advertido sobre una posible detención de Ragone, días antes de la desaparición del dirigente.
"Le dije que lo convenciera para que se fuera a su finca hasta que pasara el temporal", manifestó en el juicio.

Último proyecto

Parado sobre los cimientos en donde está proyectada la ampliación de la iglesia de Nuestra Señora de las Lágrimas, el padre Carlos Escobar Saravia señala y explica cómo se distribuirán los espacios en la futura nave. Mientras habla no pierde su mirada de los niños y madres que llegan a buscar la merienda. La caridad es uno de los pilares de su vida. En varias localidades de Rivadavia aún lo recuerdan por las donaciones que llevaba en camionetas, y algunas veces en camión, durante varios años. "La Iglesia no se aisló de la gente, sino es al revés", sostiene. Y es lógica su afirmación: construyó cinco iglesias para llegar a la gente.

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