El acuerdo entre el poder central y la mayoría de las provincias muestra la urgencia por consolidar vínculos -y dependencias-, llega acompañado de un reclamo bonaerense para cobrar 300 mil millones de pesos del Fondo del Conurbano y deja al desnudo que el sistema de recaudación y coparticipación no da para más.
Los gobernadores ya saben que si no optimizan la gestión y no administran bien los recursos, es decir si no empiezan a reclamar menos y trabajar más, el futuro será sombrío. Si el proyecto de Mauricio Macri avanza, algunas provincias podrían quedar afuera si es que sus gobiernos no son capaces de generar protagonismo aprovechando al máximo sus posibilidades de producción y generación de empleo genuino.
Lo que está ocurriendo en la AFA debería servir de ejemplo: ya no es tiempo de llorar miserias. Ya no corre aquello de que Estado eficiente es el que emplea a personas desocupadas. Las provincias se verán forzadas a generar una economía capaz de ofrecer empleo. Nuestra provincia tiene problemas productivos serios, que ya llevan varios años, con el campo estancado y muchos finqueros en quiebra. La minería sigue siendo más potencial que realidad; la actividad hidrocarburífera agoniza y el turismo no ofrece nuevas alternativas.
A todo esto, la gobernadora bonaerense, y niña mimada de Macri, Eugenia Vidal, solicita que le actualicen el Fondo del Conurbano; cuenta con unos cincuenta mil millones adicionales para este año en ese concepto y aspira a que le devuelvan 300 mil millones por los últimos cinco años. Lo más probable es que se lo den.
¿Justo? ¿Injusto? La realidad es que las secciones primera y tercera de la provincia de Buenos Aires suman más votos que todo el Norte Grande. Y el poder se gana y se conserva con votos.

¿Qué te pareció esta noticia?

Temas

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora