¿De qué se tiene miedo? De la muerte fue siempre la respuesta, y de todos los males que puedan simbolizarla, anticiparla y recordárnosla a los mortales. De entre los entes reales o imaginarios que sabemos o creemos dotados de poder de vida y de exterminio: de la naturaleza desencadenada, de la cólera de Dios, de las mañas del Diablo, de la crueldad del tirano, de la multitud enfurecida, de los cataclismos funestos, de la peste, del hambre y del fuego, de la guerra y del fin del mundo. ¿Pero a qué le temen los salteños? El Tribuno les hizo esta pregunta a tres investigadores y recopiladores de fenómenos paranormales en nuestra ciudad: Equipo Paranormal Salta, Facundo Sagárnaga y Fabio Pérez Paz.
Lo paranormal no puede ser explicado por los conocimientos científicos actuales. La comunidad científica considera que no existe evidencia que respalde el conjunto de creencias catalogadas como paranormales y las considera pseudocientíficas, pero las manifestaciones existen y quienes deciden reconstruir minuciosamente estas experiencias trabajan con pautas metodológicas definidas para buscarles rasgos definitorios.
Facundo Sagárnaga (26) es creador, junto con Silvia Noviasky (32), de "Ovnis en Salta", una miniserie documental televisiva que relata episodios vinculados al fenómeno ovni en Salta y alrededores. Según pudo concluir luego de recopilar innumerables testimonios, el ser humano no solo le teme a lo desconocido, sino a la idea de su propia pequeñez ante el inconmensurable universo. "Vivimos en un espacio casi infinito que está habitado por miles de cosas y creo que a eso le tememos. Tiene que ver con una cuestión de inseguridad, de no poder controlar la situación. Al menos es lo que pudimos percibir porque cuando le hablás a la gente de ovnis no es que se asusta y sale corriendo. Es un miedo que le despierta interés y dudas", señaló. Añadió que en este campo quizás los relatos más espeluznantes los provean las abducciones, que suelen incluir la descripción de una sala semejante a un laboratorio en donde los extraterrestres realizan experimentos sobre el individuo secuestrado. "Lo increíble es que los que mantienen contacto con extraterrestres porque fueron abducidos o se comunican con ellos tienen una unidad en el discurso. El mensaje es exactamente el mismo: a la humanidad, si sigue con el grado de violencia con el que se maneja, de ataque a su propia raza y al planeta Tierra, no le quedará otro final que el de la desaparición", comentó. Para quien está en la búsqueda continua no existe nada mejor que la certeza no consumada, como le ocurrió a Facundo yendo a Cachi. "Vi un objeto extraño, como en llamas. Eran bolas de fuego que se prendían, se apagaban y se movían sobre la ladera de un cerro que estaba inhabitado. Las llamas tenían el tamaño de un árbol, pero al otro día volvimos y no había rastro de que se hubiera quemado algo", compartió.

Cazafantasmas

Equipo Paranormal Salta es un grupo de investigadores escépticos que se identifican solo por sus nombres: Rodrigo, Marcos, Matías y Facundo. A ellos se los puede contactar por el muro de Face homónimo. Trabajan gratuitamente y en sus ratos libres con equipos de alta complejidad. Llegan al lugar y hacen un análisis del sitio para determinar la actividad paranormal y lograr evidenciarla. Usan detectores de movimiento, mel meters y spirit box, dispositivos que los auxilian a medir campos magnéticos y cambios bruscos de temperatura propios de la ocurrencia fantasmal o demoníaca. Acotan que una investigación les insume un gran tiempo de planificación y otro tanto de ejecución y que los traslados de tanto equipamiento a los lugares son tediosos. "La mayoría de estos lugares han sido abandonados. Primero hacemos un ambiental, una investigación en la zona. Luego Marcos, ingeniero de sonido y de video, nos hace el montaje de los equipos en los lugares que ya fueron estudiados y denunciados, que son los puntos calientes. Después tenemos que poner las cámaras y sensores y coordinar todo en una base. Esto se hace en vivo", explicó Rodrigo a El Tribuno.
Luego de obtenidas las muestras llega el análisis. "A veces no ocurren las manifestaciones y hay que buscar detonantes, es decir, objetos que hagan que esos eventos o fantasmas se manifiesten", detalló. Añadió que él no es impresionable, pero sí verificó que ciertas presencias alteran los equipos. "Nos revientan las cámaras y las baterías. Una manifestación fuerte nos consume la energía", dijo. Acerca del miedo de lo salteños comentó que ellos atienden de 10 a 30 llamados por semana y que por sus experiencias, recogidas desde 2005, "en Salta hay brujos, mucha magia negra, y la gente tiene miedo a los apegos", es decir, a que las almas perdidas se le adhieran al cuerpo.

Miedo a la noche

Fabio Pérez Paz, conductor del programa televisivo "Mitos y leyendas" (que se emite cada domingo por Canal 11 de Salta) y autor de la saga del Duende Amigo, aclara que no es un investigador de lo paranormal, pero sí de la literatura de terror. Para él el miedo a lo inexplicable es un componente de la salteñidad. "El temor por lo sobrenatural es tan fuerte que sigue por más que lleguen la ciudad y la tecnología. Acá mantenemos hasta nuestros miedos ancestrales", señaló.
Añadió que en las publicaciones y emisiones difunde historias que le van llegando.
"Los relatos casi siempre involucran a aparecidos y tienen que ver con edificios y lugares que alguna vez fueron una institución mental, una escuela, un cementerio, un hospital o un orfelinato", dijo. Aunque se declaró escéptico señaló que deja un margen para la duda.
"Hay gente que te asegura haber visto y oído cosas y vos los ves en sus cabales y sos consciente de que no están delirando. En mi casa, mi papá cuando era inminente que se iba a morir un ser querido se ponía mal antes de enterarse, quedaba tirado. Cuando le pasaba eso al otro día abríamos el diario y ahí encontrábamos un conocido muerto", contó. Luego dijo que hay historias con fantasmas entrañables. "En la Escuela de Música había uno que hacía sonar el piano sin sentido. Entonces un profesor le empezó a dejar clases y con el tiempo el fantasma se perfeccionó y tocó mejor el piano. Es bonita esta historia del fantasma alumno", comentó. Pero en muchas ocasiones la leyenda era un mecanismo coercitivo que empleaban algunas instituciones, aprovechando la inclinación de sus subordinados a creer en lo sobrenatural. "Los jesuitas les decían a los indígenas que no salieran del predio porque afuera estaba el aguaoke, una oveja que comía carne humana, y así los tenían trabajando en lo que ellos precisaban", ejemplificó Fabio. Además rescató la dualidad imperante en este tipo de relatos, que se sitúan de forma imprecisa entre el mito y el suceso verídico. "Más allá de la fantasía siempre hay un disparador: alguien que percibe y otro que coincide en la sensación", evaluó. Como experiencia inexplicable vivida en primera persona citó lo siguiente: "Estábamos con mi familia visitando la catedral de Mar del Plata y en el borde de la pila donde ponen el agua bendita fuimos a agarrar una estampita de San Expedito, que se movía sola y se alejaba de nosotros. Ante lo imprevisto no lo razonamos, se nos escapaba y queríamos ver cuál era el truco hasta que se acercó sola y la agarré, pero entre mí decía: '¿Soy el diablo que la estampita no se deja agarrar?'".

Historias impactantes

Rodrigo, el cazafantasmas salteño, dice que los fantasmas son almas desencarnadas que en la no aceptación de su fallecimiento quedaron en este plano. "Sus familias están vivas y ellos no. Los vivos no vamos a verlos nunca más porque están en otro plano, capaz que delante de nosotros hasta gritándonos. Entonces subsisten de energía que absorben hasta que se despiden y se van", señaló. Añadió que durante sus investigaciones experimentales se dieron con tres casos muy interesantes: el de la llamada casa de los niños de Dios, que les aportó una psicofonía (grabación de sonidos atribuidos a espíritus del más allá) aterradora. "Tuvimos que hacer dos veces ese lugar, porque el día en que hicimos la grabación había una fiesta cerca de donde estábamos y, por ende, contaminación de sonido", recordó. Otro capítulo memorable registraron en la estación de trenes y en el balneario Carlos Xamena, en el que organizaron un "campamento ghost" al que invitaron a fans de la página. "Fue fuerte ver los juegos del parque, que tienen menos grasa que una cadena de bicicleta vieja, moviéndose solos. Fue muy loco", contó

Un caso de abducción

Mientras investigaba Facundo dio con un fenómeno inusual: las abducciones no físicas. "Mucha gente con la que hablamos es captada durante sueños o mientras está despierta. Es como que hacen un viaje astral. Uno de los mejores testimonios de esto es el de Natali Taky Hasselbam, la pareja de Ricky Maravilla. Él contó que una vez un ser extraño ingresó a la combi en que viajaban mientras iba por la ruta, que era un ser de luz y que cuando entró en la combi sintieron un impacto. Después la novia relató que desde muy chica era abducida por seres que simulan la figura humana, pero que en realidad tienen ojos y orejas más estiradas. Esto le ocurría cuando se iba a dormir. La llevaban de viaje durante días y días -en un tiempo sin relación con el reloj biológico humano- y que no recordaba a qué lugar se iba, pero estos seres le decían que era otra dimensión a la cual los humanos que evolucionaran iban a pasar en el futuro", recordó Facundo.

La salteñidad conservadora

Según Fabio Pérez Paz al miedo tradicional del salteño de campo lo albergaba la noche porque era cuando estaba predispuesto a percibir la otra realidad y porque a la acción de disfrutar de sus tentaciones le sobrevenía la culpa. "Muchos llegaban a sus casas después de no haberse portado tan bien y surgían estos seres. Volvían golpeados y decían que los había agarrado el gaucho o el duende. Ya la llorona y la viuda, que son fantasmas justicieros, no era tan bueno haberlas visto. La viuda agarraba a los hombres violentos o infieles y la llorona a los intolerantes con los que están en inferioridad de condiciones", aportó. Especificó que eran famosos los avistamientos de estos seres en la recta de Cánepa o la rotonda de Limache cuando se estaba urbanizando la zona sur de la ciudad. Añadió: "A los chicos nos infundían miedo para que no saliéramos a bailar. 'Fijate porque anda el diablo llevándose las almas, mirá qué zapatos tiene que así encubre las patas de cabra', les decían a ellas, y a los chicos nos asustaban con una chica que salía del cementerio y nos enamoraba, pero nos volvía locos al dejarnos".

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