Usamos como eslogan el "compre salteño", para diferenciar lo nuestro como atributo especial o de garantía de lo que queremos vender, está bien tener el orgullo provinciano a flor de piel.
Desgraciadamente esta conducta solo nos limita a las cosas materiales, una comida regional, un poncho, el turismo, etc. Deberíamos ir más allá con nuestra localía ya que cuando se trata de preparar jóvenes para el futuro, generar una política, definir una estrategia u otra inquietud, somos permeables y "compramos" paquetes armados que no siempre resultan beneficiosos a nuestros intereses provincianos, además del riesgo de distorsionar el pensamiento. Las modas se producen una detrás de la otra, hasta hace poco el "chip" instalado era el de "trabajar fuertemente", "estamos elaborando acciones inclusivas", "proyectos de contención general" y otras por el estilo. Hoy se habla de la "política pública". Hace poco llegó a Salta, invitado a capacitar a interesados en políticas públicas para el desarrollo local, un exministro de Desarrollo Social de la Nación. Con abundantes pergaminos, llega invitado por una casa de altos estudios (Ucasal), que en convenio con una asociación (ACEP) y una fundación (K.A.) se dispone a capacitar en el tema. Sorprende lo que sostiene en una nota el periodística Daniel Arroyo y preocupa que los jóvenes alumnos salteños -no sé si cabe el término- supongan lógico, "Declarar la emergencia alimentaria en Argentina". Debo aclarar que desconozco si la visita hizo mención a esto en su clase o si fue un comentario al margen, pero no deja de ser preocupante tal aseveración. Hacer algo así sería -ante el mundo- sacar para todos nosotros el carné de imbéciles e inútiles. Argentina es uno de los diez países en el mundo que genera más alimentos de los que consume. Elabora alimentos para 400 millones de personas, está en camino de hacerlo para 600 millones en 5 a 7 años y aumentar a 800 millones en una década. Solo el complejo de harinas y granos oleaginosos y aceites exportó en 2015 -tras satisfacer la demanda interna- la cantidad de kilocalorías suficientes para alimentar a unos 214 millones de personas. Esto es todo Brasil o casi toda África del Norte. Descarto la buena fe de la propuesta, no advierto algún interés personal o sectorial, pero no la comparto y llamo la atención de quienes recibieron el mensaje, a no quedar con esa sola versión e investigar al respecto. En nuestro país las pérdidas -que están relacionadas a la cantidad y calidad y no son intencionales- de alimentos llega a 14,5 millones de toneladas anuales. O sea perdemos 362 kilos por habitante por año. El desperdicio, que está relacionado a la conducta humana, llega a 1,5 mill/tns/a, o sea 38 kg/hab/a, 13 kilos más de los que desperdicia América Latina.
El país se enfrenta al desafío de incorporar riego a los campos -ahí se genera el 95% de todos los alimentos- en una dimensión como nunca antes se hizo. Se direccionará hacia la producción de alimentos de alta perfomance calórica, o sea que se medirá en función de kilocaloría producida. Está decidido. Solo estos datos, ¿no son una invitación a generar una política pública al respecto o resulta más fácil y cómodo declarar la emergencia alimentaria -nada menos- en Argentina? Nunca la declaración de una emergencia trajo soluciones, ni las agropecuarias ni las sanitarias ni las de violencia y tantas otras que lo único que logran es disimular el problema o mostrar preocupación, pero no so lucionar.
Hace un año la Coalición Cívica ARI presentó un proyecto para declarar la emergencia nutricional en el norte argentino; no fue bien recibido y pasó a archivo. Por las mismas razones de hoy, opiné en contra de aquella propuesta. A nadie se le ocurrió hacer otra cosa y hoy se propone lo mismo, pero ya para todo el país. Espero que no se repita. Que alguien imagine una política pública partiendo de un diagnóstico cierto, sea creativo al momento de generar herramientas e implacable al auditar. Salta tiene gente con capacidad para hacerlo. Nos seducen con paquetes armados y las soluciones foráneas, nos ocurrió con los bosques nativos, que solo frenaron el desarrollo, ahora nos imponen una ganadería integrada, dando muestra cabal de aquel error. Como si esto fuera poco el Plan Belgrano "hace agua" entre bambalinas. Salta debe generar su propuesta eficiente, en esto también, "compre salteño".

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Sección Editorial

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- Nonnoc
- Nonnoc · Hace 2 meses

Sr. Céltico Rodríguez, Debo entender que ha habido algún problema en la edición de su nota. Ahora bien partir de un supuesto: "Declarar la emergencia alimentaria en Argentina". Aclarando incluso: "Debo aclarar que desconozco si la visita hizo mención a esto en su clase o si fue un comentario al margen, pero no deja de ser preocupante tal aseveración." No me resulta muy profesional. Saludos.


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