José María "Pepe" Di Paola, el cura villero más popular de la Argentina, apuntó a la mafia como la principal responsable de la muerte de Juan Viroche, el sacerdote tucumano que apareció ahorcado en la sacristía de la iglesia de la localidad de Ingenio La Florida el 5 del corriente. Di Paola habló como siempre, sin tapujos, con la determinación que lo caracteriza y con la autoridad que se ganó por ser un permanente luchador contra el narcotráfico. Desde hace varios años está al frente del Hogar de Cristo, un programa de recuperación de adictos a las drogas en la parroquia Virgen de Caacupé, en el barrio porteño de Barracas. En Salta es el padrino del centro de recuperación ubicado en barrio El Pilar (Balcarce 1315). Por su permanente lucha contra este flagelo ha sido víctima de amenazas por parte de los mercaderes de la droga y por esta situación en una oportunidad se tuvo que refugiar en un pueblito de Santiago del Estero. La muerte de Viroche lo ha tocado muy fuerte porque como él, el sacerdote norteño venía denunciando en su comunidad los estragos que produce la droga. Para el padre Pepe el caso de marras no debe centrarse en la teoría de si fue un suicidio o un homicidio, sino que hay que auscultar en las causas que concluyeron con la muerte del religioso. También responsabilizó al Estado por no haber protegido a Viroche, cuando era de público conocimiento que desde hace tiempo venía denunciando el peligroso accionar del narcotráfico en su comunidad. Esto es lo que dijo al ser entrevistado por El Tribuno.

¿Lo ocurrido con el padre Viroche fue un suicido o un homicidio?
No sé hasta qué punto la gente puede creer o no que lo ocurrido con Juan fue una cosa o la otra. Lo que vengo sosteniendo desde el primer día es que más allá de lo que digan la autopsia, las pericias técnicas o la Justicia, lo que hay que analizar es el contexto en el que ocurrieron las cosas. Entiendo que la presión sobre una persona va mucho más allá de que la maten de un tiro o no. Lo que aquí quedó demostrado es que sobre Juan hubo una presión permanente y eso está reflejado en los mensajes que dejó grabados y que todos hemos escuchado. Lo que estoy diciendo es que hay distintas formas de matar a una persona.

¿Fue un suicidio inducido?
Insisto, lo de Juan va mucho más allá de un suicidio o un homicidio. Lo que nosotros decimos es que la sociedad Argentina, particularmente la tucumana, está ante un hecho de violencia que llevó a la muerte a Juan. Ese grado de violencia puede ser física, de presión psicológica, de muchas formas. Por eso fuimos claros desde un principio. Dijimos que la autopsia va a decir algo, pero más allá de lo que diga, nosotros sostenemos que la mafia es responsable de la muerte de Juan, más allá de lo que determine la autopsia, más allá de los tecnicismos.

¿Cuándo habla de mafia se refiere concretamente a la mafia del narcotráfico?
Estamos hablando de una persona que estaba ejerciendo ministerio en todo el sentido de la palabra, que estaba tratando de que la gente de su comunidad viva mejor y que estaba denunciando situaciones que son injustas. Todo el contexto demuestra que Juan estuvo presionado, extorsionado y los mensajes por whatsapp y los audios que se difundieron son más que elocuentes en ese sentido. Por eso, desde cualquier ángulo que analicemos lo que pasó son demostrativos de que nuestro compañero fue víctima de la mafia.

¿Por el misterio que rodea el caso, a la muerte del padre Viroche se la puede comparar con la del fiscal Nisman?
Escuché que muchos la han comparado con ese caso, pero sin entrar en el terreno de las comparaciones, lo que nosotros esperamos es que se sepa la verdad de lo que realmente sucedió con nuestro hermano. Creemos que es necesario que se conozca esa verdad para llevarle tranquilidad a la gran cantidad de gente ha salido a la calle a apoyar a Juan, a expresar lo que sentía por el pastor que perdieron y a reivindicar su lucha.

¿Cuál cree que es el camino para llegar a esa verdad?
Reitero lo que dije al comienzo. Llegar a la verdad no significa solamente saber si fue homicidio o suicido. Lo importante es saber que había gente que le estaba haciendo la vida imposible a Juan. Eso sería lo importante de una investigación seria. Saber quién o quiénes están detrás de todo lo que sucedió con Juan.

¿A su juicio, al padre lo desprotegió el Estado?
Es indudable que por todo el trabajo que venía realizando y por todas las denuncias que hacía en relación con el tema de las drogas a Juan no lo han protegido. Ocurre que el Estado, por lo general, no protege como corresponde a las personas que trabajan en los territorios y este caso no fue la excepción.

¿A qué atribuye la ausencia del Estado en estas cosas?
No lo sé. Pero lo que está claro es que el Estado no se hace presente de manera práctica cuando se trata de velar por la seguridad, la convivencia y el trabajo en comunidad. Es decir no cumple con la obligación que le corresponde. Lo que observamos es que desde hace bastante tiempo esta situación se va acentuando cada vez con más fuerza en nuestro país. Las denuncias que hacía el padre Juan no eran desconocidas para la comunidad, para los tucumanos en particular, y mucho menos para las fuerzas de seguridad.

Como pastor comprometido con la lucha contra el flagelo de las droga en su comunidad: ¿tiene mie do?
No. No siento miedo. Lo que realmente siento es indignación al ver que las mafias siguen operando de manera peligrosa y lo que pasó con Juan debe servir como un llamado de atención para todos y sobre todo para quienes tienen la responsabilidad de brindar seguridad a la gente.

¿La iglesia va a seguir comprometida con esta lucha?
Indudablemente que sí. La sangre de los mártires, de los que dieron su vida por una causa noble, como el caso de Juan, nos lleva a comprometernos más en el trabajo y en el compromiso que tenemos frente a la sociedad. Por lógica consecuencia el compromiso debe ser de la comunidad en conjunto y en la medida que eso ocurra vamos a desterrar los males que padecemos.

¿Conoció al padre Viroche?
Sí, lo conocí en una cena en un viaje que hice a Tucumán. Allí tomé conocimiento de su trabajo pastoral y de su compromiso con la comunidad en el tema drogas. Nos duele tanto lo que pasó, pero por todo lo que hizo estoy seguro de que su legado seguirá.

¿Qué mensaje le dejaría a la sociedad?
A la ciudadanía le diría que no se deje guiar por la expectativa que se está creando por saber si lo de Juan fue un homicidio o un suicido. Lo que debe hacer es poner el foco todo aquello por lo que el sacerdote tanto luchó y por el que dio su vida. Al mismo tiempo que tenga bien claro que aquí hubo culpables, que a Juan lo mató la mafia y que trabaje en ese sentido. Creo que en la medida en que la gente tome conciencia de por qué pasó lo que pasó, no solo va a predicar con el ejemplo de Juan sino que va a potenciar el trabajo en beneficio de la comunidad.

¿Y al Estado que le diría?
Podría decirle muchas cosas, pero lo primero es que tendría que sentir, en cierta forma, tristeza por su mal accionar, por la falta de respuesta la gente y a luchadores como Juan.

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Sección Editorial

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ALBERT LUIS
ALBERT LUIS · Hace 1 mes

el caso del cura Viroche.....fue un claro mensaje de la MAFIA NARCO TUCUMANA..........EN LA CUAL EL ESTADO EL PRINCIPAL COMPLICE ,......SOBRE TODO LA POLICIA TUCUMANA COMO ES EL COMUN DENOMINADOR DE TODAS LAS PROVINCIAS.....EL NARCO NUNCA PODRIA MANEJAR SU GRAN NEGOCIO SI NO TIENE DE SOCIO AL PODER POLITICO , POLICIA, JUECES etc etc .....ESTE CRIMEN FUE MANO DE LA MAFIA ......DENUNCIADA POR MUCHOS SECTOR, ANTE UNA INACION DEL ESTADO TUCUMANO.......LO MISMO OCURRE EN NUESTRA SALTA......LES PUEDO ASEGURAR QUE TODAS LAS BOCAS DE EXPENDIO DE DROGA SIGUEN FUNCIONANDO .....EN TUCUMAN ,A IGUAL QUE EN SALTA ...SANTIAGO DEL ESTERO..........!!!!!!!


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