Reclaman desde hace años soluciones a temas tan urgentes como la falta de alimentos y condiciones dignas de vida para las comunidades ubicadas en los municipios del norte de la provincia pero casi nunca son escuchados.
Por eso, a pocas semanas de que el obispo de la Diócesis de Orán, Gustavo Zanchetta, intercediera para que un extenso y virulento conflicto con los trabajadores del ingenio San Martín del Tabacal se solucionara, aborígenes de diferentes comunidades ubicadas en los municipios de Aguaray y Coronel Cornejo le pedirán al propio obispo que los ayude a llegar al Gobierno tanto provincial como nacional con sus reclamos.
Los aborígenes, que solicitarán primero ser recibidos por el obispo y que a la vez seguirán insistiendo ante el Gobierno provincial, pertenecen a diferentes comunidades chanés y guaraníes de los dos municipios norteños.
Dirigentes de esas comunidades, acompañados por el vocal chané del IPPIS, Julio Palavecino, visitaron la Agencia Tartagal de El Tribuno para dar a conocer la angustiante situación que atraviesan cientos de familias que residen en alejados parajes de Aguaray y de Coronel Cornejo, en los que el día a día de niños y adultos se hace cada vez más difícil por dos cuestiones fundamentales: falta de alimentos y de atención en salud.

Reuniones inútiles

Palavecino explicó: "Esta decisión de pedirle a nuestro obispo Zanchetta que nos acompañe a pedir soluciones ha sido consensuada por los dirigentes de muchas comunidades porque no tenemos otra forma en que se nos escuche".
"Cuando sale algo trágico en la prensa como la muerte de los dos hermanitos wichis por desnutrición, los ministros de Primera Infancia, de Asuntos Indígenas, de Derechos Humanos comienzan a convocarnos a reuniones que se hacen en Tartagal. Ya estamos cansados porque siempre es lo mismo; nos citan a una reunión a la comunidad de Misión La Mora (donde residen el dirigente Indalecio Calermo) pero pasan las reuniones y las soluciones nunca llegan", dijo.
El dirigente consideró: "Para nosotros, el Ministerio de Asuntos Indígenas no cumple ninguna función porque el ministro Gómez Almaraz no puede decir que ha acercado alguna solución a los múltiples problemas que le presentamos. En realidad, ni los ministerios de Primera Infancia ni de Derechos Humanos, de Trabajo o de Salud nos dan alguna respuesta en concreto. Y es por ese motivo que hemos elaborado un petitorio de 10 puntos en el que damos a conocer cuáles son los temas sobre los cuales pedimos alguna solución".
Por su parte, Sonia Arazari, cacique de la comunidad El Algarrobal, ubicada a unos 30 kilómetros al este de Aguaray y perteneciente a esa comuna, contó que la realidad que viven sus vecinos no es diferente a prácticamente la de todo el municipio norteño, conformado por unos 22 parajes que se extienden desde las sierras del oeste hasta el Chaco salteño. "En El Algarrobal tenemos una salita de primeros auxilios que está en muy malas condiciones pero ni un enfermero tenemos. Cuando se enferma algún hermano tenemos que buscar en qué llevarlo al hospital de Aguaray pero ahí no tenemos seguridad de que se cure porque no hay ni remedios, menos para los originarios", explicó resignada Arazari.
"A los enfermos les ponen un calmante y los mandan a la casa porque no tienen con qué hacerle un estudio", refirió la mujer, que ejerce el liderazgo de su comunidad.
Miguel Ángel Humberto, de la comunidad Iquira, ubicada a 6 kilómetros al oeste de Aguaray, también aportó su visión. "Son muchos más los niños aborígenes que mueren; lo que pasa que esos dos hermanitos wichis salieron en la prensa, pero hay muchos chicos y grandes que se mueren por falta de atención médica. Si alguien viniera a recorrer las comunidades se daría cuenta que más de la mitad de los niños están con bajo peso porque lo que falta en las comunidades es comida. Por eso es que en el petitorio también le pedimos al Gobierno de la Provincia que abra los comedores comunitarios porque con las tarjetas sociales no alcanza para la comida de todos los días", dijo.
Roberto Mójica de la comunidad Tuyunti, por su parte, relató: "Es tan grave lo que se padece por la falta de atención médica que mucha gente de las comunidades, para salvarle la vida a sus familiares enfermos, tiene que recurrir a los prestamistas colombianos que andan ofreciendo plata. Como nunca hay medicamentos la gente humilde que no tiene obra social tiene que pedirles prestado. Pero si piden $1.000 pesos tienen que devolverles $2.000, además que esa gente no entiende de razones. Es por eso que las familias están esperando cobrar algún subsidio o lo que sea para ir corriendo a devolverle a los colombianos y por eso se quedan sin dinero para comprar comida".

"El tema de la droga es grave"

El dirigente chané Julio Palavecino agregó: "Otro de los pedidos es que se hagan actividades recreativas para los niños y los jóvenes porque el tema de la droga es muy grave. La droga ya se metió en las comunidades y solos no vamos a poder asacarla. Queremos que bajen programas de capacitación porque los chanés sabemos y queremos trabajar pero no encontramos en qué. Por eso necesitamos que los ministros digan la verdad y trabajen también por nosotros. Pero como hasta ahora no hemos logrado ninguna respuesta es que recurriremos al obispo de Orán Zanchetta para explicarle primero cómo es la situación y luego pedirle que nos acompañe a peticionar ante el Gobierno".

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