Médicos, enfermeros y personal del hospital Materno Infantil expresaron con un abrazo simbólico en rechazo al fallo que condenó por supuesta mala praxis al médico Walter Pereyra a tres años de prisión condicional y dos años y medio de inhabilitación profesional por la muerte del niño Luciano Martínez, del paraje Isonza.
Todos dijeron coincidir en un punto: la bonhomía de Pereyra. 'Es una persona y un profesional muy comprometido con sus pacientes y esta condena es muy injusta; se cortó el hilo por lo más fino', fue la frase más recurrente. También criticaron las condiciones laborales del hospital".
El gerente del hospital, Carlos Moreno, prometió 'todo el apoyo institucional' a Pereyra. En principio, dejará la guardia e irá a otro servicio. Hoy médicos, enfermeros y personal se reunieron a las 10.

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