El director general del Servicio Penitenciario de la provincia, César Rodríguez, negó ayer que la niña de 1 año y 8 meses hija de una interna de la cárcel de mujeres haya fallecido a causa de hantavirus, como se denunció públicamente. Y aseguró que su deceso, ocurrido el pasado 15 de enero, fue consecuencia de una malformación congénita con la que nació.
"La menor es hija de Erica Arriola; tenía 1 año y 8 meses. Ella nació con un cuadro de hidrocefalia congénita y malformación cerebral, es así que fue asistida constantemente por su pediatra de cabecera del hospital Materno Infantil", remarcó Rodríguez.
El funcionario relató que el pasado 13 de enero la madre manifestó que la niña tenía problemas respiratorios. Fue llevada, entonces, al hospital Materno Infantil por presentar un cuadro de bronquiolitis. "Al día siguiente fue trasladada a terapia intensiva por presentar dificultades respiratorias graves; se le dio asistencia respiratoria mecánica y quedó con pronóstico reservado", explicó. Pero el 15 de enero la pequeña falleció.
"Según el certificado de defunción firmado por la doctora Sandra Chuchuy, la niña Mía Valentina Arriola falleció por un shock séptico debido a fallo de órganos múltiples y a consecuencia de hidrocefalia congénita y malformación cerebral", afirmó.
Rodríguez rechazó la denuncia sobre malas condiciones de limpieza e higiene en la cárcel de mujeres. "En todas las dependencias se realizan dos fumigaciones por año y además los servicios cuentan con monitoreo, con lo que se puede observar la cocina, la comida, el estado de las cosas, etc. Si alguien denuncia estamos a disposición de la Justicia", remarcó.
Dijo que "la madre está contenida psicológicamente; hay que respetar su dolor y veremos más adelante si quiere hacer alguna exposición".

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