Un violento ataque a una mujer policía por parte de adolescentes residentes en el Centro de Inclusión Transitoria (CIT) Esperanza, que depende de la Secretaría de Niñez y Familia, desnudó serías falencias en el sistema de contención en ese tipo de instituciones.
Cerca del mediodía del viernes pasado, cuatro de las cinco chicas alojadas en el CIT, de entre 14 y 17 años de edad, tuvieron que ser trasladadas por varios policías de la Comisaría Quinta, quienes acudieron al hogar, ubicado en Junín 634, tras recibir el pedido de ayuda de una de las operadoras del centro. Ya habían generado incidentes durante la mañana, cuando rompieron algunos elementos del albergue, lo que también derivó en una intervención policial, y horas más tarde se descontrolaron y golpearon a la oficial que estaba de custodia.
Según testimonios de vecinos de la residencia, el alto grado de violencia de las adolescentes obligó a los agentes a "maniatarlas". Luego fueron trasladadas a la División de Protección al Menor y la Familia, en barrio Castañares.

El 23 de enero, tres adolescentes del mismo hogar fueron demoradas por arrojar bloques de cemento a una operadora y a una agente que custodiaba el lugar.
La asesora de Incapaces Gabriela Cardón intervino en el caso y dispuso que se las restituya al hogar, pero solo dos de ellas regresaron. Por decisión del secretario de Niñez y Familia, Rodrigo Fernández, según informaron en la dependencia policial, las otras dos chicas pasaron la noche del viernes en el centro de Castañares y hasta ayer a las 22 no tenían órdenes de trasladarlas.
Los incidentes en el CIT Esperanza son frecuentes. Los vecinos contaron a El Tribuno que durante esta semana por lo menos otras tres veces se observaron a uniformados que fueron a contener a las adolescentes, a pesar de que existe una consigna policial permanente en la institución.
De acuerdo a fuentes judiciales, las cuatro albergadas en el hogar Esperanza tienen problemas de adicciones.
A ese Centro de Inclusión Transitoria y al denominado Encuentro, ubicado en Villa Mitre, que es para varones, son derivados por jueces de Familia chicos de entre 13 y 17 años que sufrieron hechos de violencia intrafamiliar, abuso o abandono. No están detenidos y, entre las actividades que tienen asignadas, deben asistir a la escuela.
Una de las chicas alojadas en Esperanza fue reportada como desaparecida el 5 de marzo y la encontraron el 28 de abril.
Sin recursos
El 23 de mayo pasado, asesores de Incapaces, encabezados por la asesora general de esa área del Ministerio Público, Mirta Lapad, plantearon al secretario de Niñez y Familia la falta de recursos y personal profesional para atender a los residentes de los dos CIT de Salta capital.
Sostuvieron que los dispositivos de contención no son los adecuados para la crítica situación de adicciones y violencia que atraviesan los adolescentes alojados en esos centros. Incluso se habló de que se habrían detectado "eventos de prostitución".
Plantearon la necesidad de que la Provincia adhiera a la ley nacional 26.061, de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. El proyecto, se supo, está cajoneado en el Ministerio de Derechos Humanos y Justicia.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia


juan carlos lopez
juan carlos lopez · Hace 6 meses

Siempre lo comento, estos lugares, como casa cuna , o en donde alojan a niños, son un negocio redondo para quienes dicen protegerlos, en realidad les importa un corno la problematica de cada nene o adolecente, y menos el dolor de los familiares, simplemente son un expediente que les reditua un ingreso monetario de La Nacion, para el sustento diario, tal ayuda por lo general tiene un destino incierto y desconocido,


Se está leyendo ahora