Bell & Ross, un prestigioso fabricante francés de relojes, ideó una estrategia de mercado para sorprender a su encumbrado segmento de público. Interpretó que sus clientes mantienen un especial correlato con los deportivos de alta gama. Para establecer una línea de filiación y seducción a sus habituales compradores, no tuvieron mejor idea que diseñar un auto en el que converjan las mismas ideas y representaciones de los relojes Bell & Ross. Un "hypercar" inspirado en relojes y aviones, un juego de estimulaciones exclusivas para millonarios.
Este mapeo del mercado y los intereses de sus consumidores derivaron fácil en la creación del Beel & Ross Aero GT, un superdeportivo que configura la combustión de tres bocas de colección para los más adinerados: autos, relojes, aviones.
Se trata de un concept car con múltiples reseñas al mundo de la aeronáutica, distinguido por una estética impactante, con líneas agresivas y formas contundentes. Dibuja un aspecto provocativo, robusto, llamativo, con una altura baja y un cuerpo ancho. Para convidar de lujo y ostentación a los amantes de los relojes caros.
Si bien se trata apenas de un teaster, de un prototipo aspiracional, las tarjeta de presentación del Aero GT evidencia una imitación a las figuras de un aeroplano.
Aglomera un conjunto de características fingidas: inmensas entradas de aire laterales, impactantes llantas que simulan ser las hélices de una turbina, caños de escape que entablan una intensa vinculación con las toberas de poscombustión y un habitáculo interno que rememora la cabina de un avión de caza. Mitad coche, mitad avión de combate para atraer la atención de los pudientes.
Hasta dispone de unas símil alas a los costados que encubren unas cámaras aptas para servir como retrovisores laterales. Como agregado destacado tiene un anemómetro en el frontal, un elemento meteorológico que mide la velocidad del viento y ensaya predicciones climáticas.
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Potencia

No es casual que el anemómetro se emplace en una auténtica bestia con un poder de potencia máxima próxima a los 610 caballos. Estiman que podría alcanzar una velocidad máxima de 315 kilómetros por hora y tocar los 100 kilómetros por hora por debajo de los tres segundo de lanzado. Un motor de ocho cilindros en uve con doble turbo y 4.200 centímetros cúbicos movería al Beel & Ross Aero GT y haría funcionar al aparato técnico que registra la violencia de las ráfagas de viento. Suficiente eficiencia para atribuirle sentido del placer a la movilidad de un impactante vehículo que pesa 1340 kilos gracias a la estructura sensible hecha en base a aluminio y fibra de carbono.
El mundo de la alta relojería siempre ha estado muy cerca de los autos de lujo, y es que para el segmento Premium el comprar un vehículo o un reloj de miles de dólares es casi lo mismo, es una parte de ese elitista estilo de vida.
Por ello la empresa francesa Bell & Ross dio un paso extraño en esta combinación de intereses.
Y eso fue crear un auto concepto denominado Bell & Ross Aero GT.
Bell & Ross tiene una historia muy joven en el mercado que comenzó en 1992 con una sociedad francesa y suiza, los relojes se alejan del corte clásico y sobrio para mostrar formas actuales tanto en diseño como en colores y materiales.

Como aviones

Existe otra industria en la que se basan muchas cosas de la alta relojería y los autos y esto es la aeronáutica, por ejemplo el Bentley Continental que conmemora al Breitling Jet Team. En este caso los materiales de la gama Aero GT de Bell & Ross usan elementos e inspiraciones de aviones caza, algo que también se ha tomado visiblemente para el Bell & Ross Aero GT.
El Bell & Ross Aero GT es una sorpresa del cual nos gustaría saber quién ha sido el artífice de la creación ya que realmente toma formas de un caza, las tomas de aire que encontramos adelante y lateral son prácticamente iguales a las de los aviones.
El diseño es afilado pero sin llegar a los extremos de Lamborghini, las formas delanteras muestran un trabajo enfocado a la aerodinámica con un flujo controlado y un habitáculo de apariencia de burbuja.
Atrás la cúpula de vidrio se pierde entre los dos pasos de rueda anchos que le dan una vista “musculosa” y cuenta con una minialeta de tiburón, mientras que la parte trasera es enteramente un difusor de aire. El alerón que presume incorpora las luces, un buen detalle y no se puede dejar de verse el par de escapes centrales que simulan turbinas
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