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Afectados por los animales de un vecino, piden ayuda
Mónica Velázquez, vecina del barrio Ferroviario, ya no sabe dónde pedir ayuda para resolver los problemas que le ocasionan los animales con los que convive su vecino, Jorge Aráoz, un hombre solo, de unos 60 años de edad.
Según contó la señora a El Tribuno, su vida y la de su familia no puede ser tranquila con las actitudes de la persona que vive contiguo a su vivienda; ella vive en el 279 de Los Yuchanes; él, en el 281, exactamente al lado, como hace tres años, cuando los Velázquez llegaron al barrio y ocuparon la vivienda.
"No nos dimos cuenta de que este hombre tenía un montón de perros y de gatos. Ahora tiene menos, le quedaron un perro grande y dos medianos y varios gatos que suelen deambular por la vereda porque les falta comida. Cuando apenas llegamos al barrio, alguna vez le hablé a este hombre sobre alguien que castraba mascotas, a lo que me contestó que sus animales no se tocan", recordó.
Pero ahí no terminan los padeceres que relata la familia Velázquez. Mónica agregó: "La novedad que tenemos ahora es que desde hace un tiempo pone comida para las palomas en una especie de pequeño techo, que da al frente de las casas. Eso es una suciedad permanente porque ahí van las palomas en busca de esa comida, pero toda la basura que producen cae para nuestra casa. Eso no solo los ensucia sino que nos expone a todos los riesgos de las enfermedades que transmiten las palomas".
La mujer recordó también que la semana pasada encontró un gato muerto en su patio. "El animal apareció tirado y fue otro contratiempo porque no se podía dejar ahí", contó la vecina.
"Fui a Zoonosis municipal y de ahí me mandaron a ver a un señor de apellido Zúñiga, quien me dijo que hiciera una denuncia a la Policía; fui a la Policía pero tampoco le dieron importancia a nuestro problema", dijo.
"Es una persona totalmente desconsiderada", subrayó Mónica sobre su vecino, y contó que un árbol de la casa de Aráoz levantó la vereda de su casa y hace un falso contacto con los cables de la luz. "No hay forma de que resuelva esa situación. Inclusive, hace unos años, había aceptado que la Municipalidad sacara ese árbol; yo me fui de viaje y cuando vinieron a sacarlo, mi mamá le avisó y él se negó; apenas pudieron podarlo y yo había pagado bastante dinero para eso", contó.
"Nosotros ya no sabemos qué hacer, a quién recurrir para que resuelva estos problemas; en la Municipalidad se pasan la bocha de unos a otros, la Policía no le da importancia a nuestras quejas. Estamos con las manos atadas, atrapados con este problema y expuestos a las ocurrencias de este hombre con el que no podemos comunicarnos para intentar una solución a los problemas que él genera y que no nos permiten vivir en paz ni en nuestra propia casa", subrayó Mónica.

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Sección Editorial

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