Ailín solo quería pasear en un caballo. Mientras lo hacía, Silvana Quiroga, su mamá, no podía contener las lágrimas de emoción. Ailín tiene apenas cinco años y padece de leucemia. Por unos minutos, la niña pudo cumplir ese sueño de cabalgar -con ayuda- en el predio del Salta Polo Club, donde ayer se realizó un festejo por el Día del Niño.
El agasajo, organizado por la Fundación HOPe (Hemato oncológica Pediátrica), Por nuestros Niños, Equinoterapia Del Azul y Revivir (algunas de las organizaciones que conforman Salta Solidaria en Red) se hizo por segundo año consecutivo. Pero para Ailín fue el primero. El año pasado estaba en pleno tratamiento médico en Buenos Aires. En realidad la pequeña ya anduvo antes a caballo, pero ayer fue como la primera vez. "Parece que por el tratamiento ya no se acordaba", contó Silvana.
Para la joven madre, de barrio 25 de Mayo, la Fundación HOPe es un pilar que la ayuda a salir adelante. A los lejos, sus ojos no la pierden de vista y dice: "Ella es tan especial, tan fuerte. Uno piensa que a uno nunca le va a tocar, pero nos tocó. Solo sé que tengo que ser muy fuerte porque Ailín tiene muchas ganas de vivir".
Afortunadamente una tarde cálida acompañó la fiesta al aire libre. Al verde perfecto del lugar se sumó la ternura de unos 120 niños y niñas que compartieron cosas ricas, jugaron y bailaron hasta más no poder con Valentina y los Valientes.
Elena Cataldi, titular de Equinoterapia del Azul, contó que más allá del festejo se trabajó con diversas actividades lúdicas en la campaña "Tengo derecho a ser niño". "La idea es que pensemos si desde el lugar que nos toca ayudamos a que se respeten los derechos del niño", reflexionó.
Equinoterapia del Azul cuenta con un equipo de profesionales que se dedican a la integración y rehabilitación de personas con discapacidad a través del uso terapéutico del caballo. También realizan talleres de arte, oficios, huerta, batucada, música y cocina.
En medio del bullicio enternecedor estaba Brisa, una nena de dos años. Como buena fanática de Valentina no paraba de bailar Corazón de Melón. La niña es hija de Mariana Serapio, una de las voluntarias de HOPe, institución de ayuda a los niños con cáncer que funciona desde hace 12 años en la ciudad. "Soy voluntaria de HOPe hace dos años; también payavoluntaria. Brisa también es paya. Trabajo en una clínica y por eso decidí colaborar, pero desde esta otra parte", contó.
Guadalupe Colque, fundadora de HOPe y ahora secretaria de Acción Social municipal, no pudo evitar conmoverse. "Ver a los niños felices me llena el alma", dijo.

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