Reynaldo Guerra, inspector de Tránsito de la ciudad, dio a conocer ante las autoridades del Concejo Deliberante el tenor de una denuncia por amenazas contra el esposo de la directora del organismo al que sorprendió conduciendo en estado de ebriedad. También se refirió a la intervención de la funcionaria, Mariana Sallent, quien le ordenó que dejara sin efecto el procedimiento. Guerra dio a conocer este suceso durante la reunión que los representantes del grupo de autoconvocados de la Subsecretaría de Tránsito mantuvo ayer a la tarde con la presidenta (i) del cuerpo legislativo, Frida Fonseca, para plantear una serie de puntos vinculados con el paro que realizaron días pasados. Los agentes presentaron un escrito en el que solicitan el pago de los días caídos, que no se apliquen sanciones a los huelguistas, la reparación de vehículos, etc.
"El episodio que denuncié sucedió el domingo pasado, a las 4.30, durante un control de rutina en la calle San Martín al 500. Le pedí a un compañero que verificara una camioneta Chevrolet color rojo, y como yo estaba a cargo del operativo el conductor pidió hablar conmigo", expresó Guerra a El Tribuno. Manifestó que el conductor, de apellido Sánchez, se identificó como el esposo de la doctora Sallent, y como estaba en comunicación con ella le pasó el celular.
"La doctora me dice: quiero que ya lo deje ir a mi marido porque tiene toda la documentación del vehículo en regla. Le digo: doctora no tiene documentación, no tiene registro. Además le hice notar que cuando le pregunté al señor si había consumido bebidas alcohólicas, me contestó que no, pero cuando le hice la prueba de alcoholemia salió positivo. Le expliqué que en estas condiciones ya no puedo volver atrás, que debía cumplir con mi labor", contó Guerra. Y agregó: "Para no entrar en discusiones le devolví el teléfono al marido, le secuestré el vehículo y lo mandé al canchón. Antes de retirarse el hombre me vociferó que era un negro de mierda, que cuando nos vea en la calle nos va a pasar la camioneta por encima".
El inspector Guerra señaló que al sentirse amenazado se dirigió a la comisaría Novena donde radicó la denuncia y remitió un informe de lo sucedido al subsecretario de Tránsito, Juan Carlos Garrido. "Además de amenazado, me sentí tocado por tratarse del esposo de una superior. Yo cumplí con mi deber y para mí fue una persona más, como las treinta que esa noche sorprendimos conduciendo en estado de ebriedad", dijo. Guerra concluyó en estos términos: "Por supuesto, no estoy tranquilo porque esto puede traer aparejada persecución o sanciones".

"No hay consideración"

"El procedimiento que hizo el personal fue correcto y por lo tanto no tengo nada que objetar", destacó el subsecretario de Tránsito, Juan Carlos Garrido, al referirse al caso en el que se vio envuelto el esposo de la directora del organismo.
El funcionario fue categórico en sus expresiones al señalar que "mientras los operativos se realicen dentro de las normativas legales, los inspectores saben que siempre van a tener mi respaldo. Ellos saben que no hay consideración con nadie". Garrido confirmó lo manifestado por Reynaldo Guerra a los medios y ante la presidenta del Concejo Deliberante, y lo expresado por otros inspectores que participaron del procedimiento. "Yo hablé del tema con la doctora Sallent y ella negó haber intervenido, dijo que en ningún momento habló con los inspectores", afirmó Garrido. El Tribuno trató de localizar a la funcionaria, pero no respondió a los llamados.

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