Agricultura de bajo carbono en el "granero del mundo"

09-04-2011 - El objetivo no está sólo en producir más, sino mejor, de manera más sostenible.

Por Jordi Miró

BRASILIA (dpa) - En un paso más en su liderazgo mundial en cuestiones ambientales, el gobierno brasileño promueve el programa de Agricultura de Bajo Carbono (ABC) de reducción de gases de efecto invernadero para la próxima cosecha 2010/2011.

Se da en un país donde se da la quinta mayor economía mundial: "A medida que ocupemos más espacio en el mercado internacional, más el mundo exigirá de nosotros. Eso aumenta la responsabilidad de nuestros productores rurales", dijo un alto funcionario.

Y entre la responsabilidad no está sólo producir más, sino mejor, de manera más sostenible, sin que ello afecte a los ingresos del "agronegocio", responsable de una tercera parte de la riqueza de Brasil.

Por eso el gobierno de este país, al que se le atribuye la condición de "granero del mundo", pone a disposición de los agricultores y ganaderos casi 1000 millones de dólares para convencerlos de que adopten técnicas que conjuguen eficiencia en la producción y reducción de gastes contaminantes.

"Ésta será la cosecha más verde", dijo el ministro Rossi, sin referirse a los millones de toneladas de caña de azúcar que se usan para producir y exportar etanol, el combustible "verde" que tanto promueven las autoridades.

"No podemos confundir al agricultor con el destructor de la naturaleza", añadió.

Una de las prácticas que promoverá el programa ABC será la plantación directa, sin remover la tierra con gradas y arados y sembrando sobre los restos de la cosecha anterior, con lo cual se conservan los nutrientes del suelo y se aumenta la productividad.

La intención del Ministerio de Agricultura es ampliar el área actual que usa esa técnica de los ocho a entre 25 y 30 millones de hectáreas en diez años, lo cual permitirá la reducción de entre 16 y 20 millones de toneladas de CO2 equivalentes.

El gobierno también impulsará el sistema de integración de plantación, ganadería y bosques, en el que el agricultor alterna el pasto, la agricultura y la plantación de bosques en una misma área, lo cual permite recuperar suelo y además incrementar sus rentas.

La idea es aumentar en cuatro millones de hectáreas la superficie actual en la que se aplica este sistema, algo que provocaría la reducción de alrededor de 20 millones de toneladas de CO2 equivalentes.

También está la plantación de bosques comerciales, con especies como eucalipto o pino, que suponen unos ingresos extra para el productor y reducen las emisiones de dióxido de carbono.

Una parte de esas ayudas van a fondo perdido y la otra a través de crédito con un interés del 5,5% anual -muy bajo para ser Brasil- y un plazo de devolución a 12 años.

Para el ex ministro de Agricultura Reinhold Stephanes, los recursos destinados al programa son insuficientes. "La idea es muy importante, pero el valor es muy pequeño", dijo días después de su presentación. Según él, la inversión anual en agricultura es de casi 75.000 millones de dólares y la financiación del programa ABC es sólo de 2.000 millones de dólares.

Pero son muchas las voces que alabaron el programa al considerar que los productores adaptados a las prácticas de bajo carbono tendrán más espacio en el mercado internacional.

Según el presidente del Instituto de Estudios de Comercio y Negociaciones Internacionales, Rodrigo Lima, lo importante es que estas prácticas sean un día formalmente reconocidas y puedan generar créditos de carbono, uno de los mecanismos propuestos por el Protocolo de Kyoto para reducir los gases contaminantes.
 

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