Todos los seres humanos se sienten felices al tener una labor que les permite ganarse el sustento, pero no todo es color de rosa en lo que se refiere a lo laboral, ya que en los sitios de trabajo se pueden adquirir enfermedades relacionadas con el hábitat o el lugar donde desempeñan sus tareas. Especialmente, en el medio ambiente donde se cumplen, existe la posibilidad de contraer asma o alergias a sustancias que la persona habitualmente manipula o respira en él.
El doctor Jorge Máspero (Médico MN: 67994) especialista en Alergia e Inmunología y director de la Fundación CIDEA (Centro de Investigación de Enfermedades Alérgicas y Respiratorias) explica en esta nota qué es la alergia y el asma ocupacional, cuáles son los principales ámbitos laborales donde pueden contraerse, y qué hacer para evitarlo, entre otros datos.
"Desde hace tiempo se sabe que hay ocupaciones en las cuales los sujetos con facilidad para volverse alérgicos, contraen enfermedades. La más común es la que se conoce como asma ocupacional; pero también se puede padecer rinitis, alergia de piel o dermatitis de contacto ocupacional", señala, y a la vez, establece diferencias: "El asma relacionado al trabajo puede comprender distintos tipos de enfermedades, es decir, individuos que eran sanos y por volverse alérgicos a una sustancia del entorno desarrollan asma. O personas que ya tenían asma o rinitis previamente y que por ser un entorno poluto o agresivo les empeora la enfermedad pre-
existente", explica Máspero.
El especialista en alergia e inmunología, destaca además: "En el caso de los pacientes con dermatitis de contacto ocupacional, son personas que con el contacto de sustancias que manipulan en su trabajo, muchas veces incluso con las medidas de protección que se les dan como ciertos tipos de guantes, pueden desencadenar respuestas alérgicas que se manifiestan en inflamación de manos, pies o cualquier zona del cuerpo que este expuesta. En la mayoría de estos casos, la situación sólo mejora alejándose de la fuente que las causa".
Máspero indicó que hay infinidad de ámbitos laborales donde uno puede contraer asma o alergia, lo que variará es el agente que las desencadena.
Las formas más comunes
Entre los desencadenantes de alergias, el médico especialista destaca que "en el caso de los panaderos "La inhalación de harinas y enzimas utilizadas como mejoradores ocasiona que mucha gente que trabaja en panaderías termina teniendo rinitis o asma".
También marca el ámbito veterinario donde "a veces los médicos veterinarios se vuelven alérgicos a gatos o perros y tienen que tratarse para poder seguir ejerciendo".
Por otra parte, puntualizó: "Muchos profesiones de la salud se vuelven alérgicos al látex de los guantes o a la manipulación de algunas drogas que le suministran a los pacientes".
Hizo hincapié en la industria de los detergentes como un universo propenso para estas afecciones: "Las enzimas que se utilizan en los polvos de lavar fácilmente provocan alergización y problemas para respirar".
La prevención
Por supuesto, no se trata de temerle a esos ámbitos o cambiar de oficio. La solución ''parece estar en la profilaxis.
"Para prevenir la aparición de alergias y asmas ocupacionales lo primero que debe hacer la industria o donde se realice el trabajo es que, si se sabe que la sustancia que se utiliza puede promover la aparición de alergia, tienen que darle las medidas de protección diseñadas específicamente para el caso a sus operarios", resalta el médico Máspero.
Asimismo, advierte sobre una actitud activa de cuidado personal: "deben realizarse controles médicos periódicos porque si la alergia o el asma es detectada precozmente y el paciente es retirado de la exposición, habitualmente los síntomas se le van. En cambio, si empieza a sufrirla y sigue mucho tiempo expuesto finalmente la enfermedad no se irá por más que se retire", destacó.
Finalmente, Máspero sugiere: "Lo que se requiere es un alto grado de alerta y control médico periódico a nivel laboral. Cambios de clima, sustancias u otras cuestiones no deberían afectar la salud en los ámbitos de trabajo".
Es importante para ello, estar atentos a las señales que nos da el cuerpo y solicitar asesoramiento profesional ante cualquier duda.

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