La potente tormenta Snowzilla, que dejó al menos 27 muertos, parecía finalmente declinar ayer en el este de Estados Unidos, dando oportunidad a los residentes a comenzar a limpiar la nieve.
La histórica tormenta, conocida en primer lugar como Jonás y rebautizada a la manera norteamericana, cubrió de nieve el este del país el viernes y sábado, y paralizó ciudades como Nueva York y Washington, afectando a unos 85 millones de personas, la cuarta parte de la población del país.
Más de 4.400 vuelos fueron cancelados, los aeropuertos de Nueva York, Filadelfia, Washington y Baltimore fueron cerrados, mientras que la capital de Estados Unidos y su principal metrópolis suspendieron todos los viajes.
Los decesos ocurrieron en Arkansas, Kentucky, Nueva York, Carolina del Norte, Maryland y Virginia, donde más de 200.000 hogares quedaron sin electricidad, mientras que 2.200 efectivos de la Guardia Nacional fueron movilizados.
Los meteorólogos dijeron que la tormenta, apodada Snowzilla, mezcla de "snow", nieve en inglés, y el nombre del monstruo de cine "Godzilla", dejó 64 centímetros de nieve en el Central Park de Nueva York, convirtiéndose en la tercera mayor acumulación desde que comenzaron los registros en 1869.
Con la tormenta declinando durante la madrugada, las autoridades de Nueva York planeaban levantar este domingo en la mañana la prohibición de viajar y reabrir las calles en la ciudad, así como las rutas hacia Long Island (en el este) y Nueva Jersey (al oeste).
"A uno nunca le gusta interrumpir el transporte y el comercio. Sin embargo, la tormenta fue rápida y furiosa", dijo el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo.
Los fuertes vientos hicieron temer inundaciones en diversas partes de la costa atlántica, según el Servicio Meteorológico Nacional, mientras las calles en algunas localidades costeras de Nueva Jersey quedaron cubiertas de agua y de hielo.

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