Yacuiba, el municipio fronterizo vecino de Salvador Mazza, es uno de los más prósperos de Bolivia. Su economía viene registrando picos de crecimiento históricos desde hace varios años, impulsada fundamentalmente por la actividad hidrocarburífera y el aporte de millonarios fondos de regalías que recibe mensualmente. Ese municipio concentra, entre otras cosas, más del 85% de las reservas de gas natural del vecino país y las proyecciones hasta el año 2021 anticipan enormes inversiones para agregarle valor a su producción primaria.
Las diferencias en la actividad económica son demasiado evidentes apenas se cruza la frontera, aunque una iniciativa surgida hace unos días con miras a un trabajo conjunto entre la ciudad de Tartagal y Yacuiba renovó las pautas de integración para el beneficio de las comunidades de uno y otro lado de la frontera. El acuerdo establece acciones simultáneas para la erradicación del mosquito transmisor del dengue en la región. Tras la firma del entendimiento con el intendente de Tartagal, Sergio Leavy, el alcalde de Yacuiba, Ramiro Vallejos Villalba,recibió a El Tribuno y destacó a este medio por el concepto integrador regional de su línea editorial y brindó precisiones sobre los operativos.
Una de las claves en la lucha contra el dengue es la erradicación de los reservorios del mosquito, y para ello se han coordinado campañas masivas de descacharrado. Ahora esa tarea se va a extender en la región a través de los municipios fronterizos. ¿Cómo fue posible la coordinación de estos operativos?
Primero quiero mandar un saludo muy cordial a la prensa argentina y especialmente a El Tribuno, que es un medio muy importante y muy conocido en esta zona fronteriza, donde la integración es un elemento clave. Respecto a la coordinación de los trabajos, los equipos de salud ya han ido trabajando para definir las fechas para coordinar las tareas. En ese aspecto se definieron tres fechas al año y están establecidas no solo por cuestiones climáticas sino también operativas.
Estas tres fechas nos van a permitir hacer un trabajo sostenido y programado. Primero en el mes de mayo para que podamos terminar los primeros días de junio. El otro será en agosto, cuando empieza el calor y la temperatura comienza a subir. Este operativo terminará en setiembre y el luego en noviembre, para finalizar el último en diciembre.
¿Qué harán con la chatarra?
A nivel local hemos pensado inicialmente en acumular la chatarra en el lugar del entierro sanitario y posteriormente tenemos planeado licitar el tratamiento de todo lo que es el manejo de los residuos sólidos, clasificarlos e industrializarlos, darle un buen uso. Obviamente no es recomendable sacarlos de las casas y acumularlos a cielo abierto. Buscaremos la salida industrial para estos residuos.
¿Como han logrado incentivar a la población para que colabore en las tareas?
Esto es un trabajo conjunto; una responsabilidad de todos, pero políticamente hemos tomado la determinación de declarar asueto a nivel local en el ámbito público y privado. Para involucrar a la población y para que la gente ayude en esta tarea. Hemos hecho que se paralicen las actividades a través del Comité de Operaciones de Emergencia en base a la ley de gestión de riesgos, y tramitamos una autorización del Ministerio de Trabajo para que la policía pueda controlar que se efectúen las tareas. Fue una medida que contribuyó al éxito y queremos aplicarla en las tareas coordinadas con Tartagal, Salvador Mazza y Aguaray, que son poblaciones intermedias que se constituyen en pasos por donde el circula el mosquito.
¿Coincide en que este entendimiento es un hecho histórico?
Definitivamente es un hecho histórico. Es la primera vez que autoridades municipales asumen esos compromisos de manera conjunta, tomando en cuenta que la enfermedad del dengue y su vector no reconoce fronteras, no paraliza su vuelo. En la frontera no cuenta con tarjeta de migraciones y nadie puede pedirle documentos (risas).
¿El acuerdo entre municipios no vulnera las políticas internacionales y de Cancillería?
No viola ningún convenio a nivel internacional; al contrario. Nos ponemos de acuerdo para trabajar en forma conjunta con las autoridades municipales porque somos los responsables de atender los problemas de las respectivas ciudades. Es por eso que tuvimos el cuidado de no ponderar nada que sea como tratado, acuerdo o carta. Es solo una acta común de entendimiento. No es una violación al tratado de relaciones internacionales.
¿Puede ser que haya cierta molestia sobre los nuevos controles fronterizos del lado argentino?
Desde diciembre del año pasado hemos visto que hay mayor control del flujo migratorio, tanto para los que vienen desde Argentina como para los que van de aquí. La verdad es que no nos acomodamos a la nueva forma de control. Que el Gobierno argentino tenga la facultad de control lo reconocemos y esa es una facultad que le es propia, pero debería facilitarse por lo menos para los que vivimos en la zona fronteriza. Un ejemplo: para poder pasar a la Argentina nos piden registro de salida desde nuestro territorio boliviano y con ese documento vamos a Migraciones de Argentina para sacar otro permiso y entonces se pierde tiempo.
¿Que alternativa propone?
Convendría al menos tener una tarjeta o solo verificar la cédula de identidad de quienes radican en el Gran Chaco para tener mayor facilidad de tránsito y evitar el sometimiento de controles que aparecen excesivos, por lo menos para las personas que habitamos en la zona fronteriza. Esto sería muy importante
En algún momento funcionó una TVF (tarjeta de Tránsito Vecinal Fronterizo) ¿Por qué fracasó?
En el siglo pasado. Desde el 95 al 2000 funcionó pero después se desechó o perdió la importancia desde que empezó a bajar el peso argentino. Fue perdiendo cada vez más valor y eso posibilitó a la vez que podamos pasar al lado argentino mostrando solamente la identificación sin someternos a tantos registros.

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