Alberto Calabrese se desempeñó durante el gobierno kirchnerista como director nacional de Adicciones.
El licenciado en Sociología respondió a El Tribuno sobre las fallas en las políticas de prevención de adicciones y sobre el peso que tiene el adicto en el imaginario social. También hizo referencia a la falta de contención que tienen estas personas.
Calabrese, por cierto, será el director del comité científico del Congreso del Bicentenario "Problemáticas Actuales en Salud Mental" que se realizará en septiembre en la ciudad de San Miguel de Tucumán. El especialista invitó a los salteños a sumarse a este evento que organiza la Universidad Nacional de Tucumán.

¿En qué está fallando el Estado ante el avance del consumo de drogas entre los jóvenes?
Las políticas de prevención y asistencia de adicciones han sido absolutamente insuficientes en los últimos 20 años. Esto se observa en la falta de centros asistenciales específicos para el adicto y su familia a lo largo de todo el territorio argentino. Así como la inexistencia de campañas de prevención de drogas de alcance nacional y programas de reducción de daños que se aplican en todo el mundo y en nuestro país solo son llevados a cabo por organizaciones no gubernamentales sin recursos suficientes.
¿Cree que aún se sigue mirando a los adictos como criminales y no como enfermos?
En el imaginario social el adicto es relacionado con el delito y el crimen. Los discursos sociales y políticos que ligan a la droga como un flagelo sitúan al consumidor del lado del mal y no del lado de un sujeto con problemas familiares, subjetivos y sociales. El adicto es un emergente de una familia, una sociedad y una época.

¿Qué pasa en las familias con respecto al consumo de drogas? ¿Falta contención?
Las familias desempeñan muchas veces roles complementarios que favorecen el consumo de uno de sus miembros. Encontramos muchas veces en los vínculos familiares madres posesivas, padres ausentes, familias desligadas que no brindan a los jóvenes un espacio saludable para crecer y desarrollarse. El tratamiento específico de las adicciones siempre incluye a las familias disfuncionales, que niegan muchas veces el problema de adicción de uno de sus miembros.

¿La pobreza sigue siendo determinante en el tipo de drogas que consumen las personas?
Las drogas son sustancias psicoactivas que además de tener efectos sobre la salud de las personas son objeto de mercancía e intercambio. Esto sitúa a las distintas sustancias con distintos valores de cambio, configurando un campo de venta y tráfico en distintos niveles y estatus sociales. La pobreza constituye una situación de exclusión social que incita al sujeto excluido a incorporarse al sistema a través de la venta. Las cocinas para la elaboración de la cocaína generan como residuo la sustancia del paco, que es consumida por personas en situación de pobreza. La pobreza constituye complejos múltiples, factores de riesgo para el consumo problemático de drogas.

¿El alcohol sigue haciendo más daño que las drogas ilegales? ¿Por qué se habla poco del tema?
El alcohol es la droga legal de mayor consumo de nuestro país y en el mundo. El imaginario social y los discursos políticos parecen no considerar al alcohol como una droga. Será tarea de una política preventiva sistemática hablar de este tema que la sociedad toda niega al minimizar los efectos del alcohol en la generación de accidentes de tránsito, episodios de violencia, etc.

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