¿Qué motivó la reunión del comité de emergencia?
La reunión forma parte de una resolución ministerial que se había emitido en el 2014, sobre todo a partir de la amenaza del chikungunya que ya se sabía que se iba introducir en los países vecinos y ocurrió realmente porque Bolivia tiene muchos casos, está endémica.
¿Una gran preocupación para Salta?
Nosotros no podemos especular sino pensando en que esto también va a tender a introducir la transmisión autóctona en nuestro territorio.
¿El dengue sigue como un riesgo latente también?
Existen brotes desperdigados por toda la Argentina. Hay muchas provincias con transmisión autóctona y eso hace que exista una situación inocultable de preocupación de que estas enfermedades se puedan propagar en nuestro territorio.
¿Cómo resumiría lo que se habló en la reunión?
En que se debe hacer en función de toda la experiencia que acumuló Salta. Nosotros sabemos hacer prevención, pero hay que movilizar, sensibilizar y explicar a la gente que esto ya es una cuestión que no está solamente en los diarios sino que puede impactar en nosotros mismos.
¿Qué acciones concretas realizarán?
Tenemos desperdigada una enorme cantidad de pozos ciegos que son los que generan las áreas aegypticas más riesgosas. Es importante destacar que somos responsables de nuestras casas. No puede ir el Estado a golpear la puerta de mi casa y pedirme si puede hacer algo que me corresponde a mí. No se puede seguir pateando la pelota para adelante pensando que alguien va a ocuparse de los mosquitos que estamos criando. Esos mosquitos son un problema nuestro y estas enfermedades son muy serias y dejan secuelas, algunas de ellas para toda la vida.
¿Cuál es el objetivo de lo que se hará en lo que denominaron como "día D"?
Que la gente vea y después tome conciencia de eso. Tenemos que hacer que la gente vuelva la mirada sobre donde vive, que vea su patio 10 o 15 minutos, organice las cosas que necesita, se libre de todo lo que junta agua y, si tiene pozo, tiene que sellarlo.
¿Quienes están en mayor riesgo?
Aquí no solo es el Aedes aegypti, que es bien urbano y de nuestra casa, sino también el Aedes albepictus que es periurbano y es un mosquito que adquirió mucha notoriedad por ser un enorme transmisor del virus chikungunya. La amenaza no es solo para los que viven en capital sino para el periurbano de San Lorenzo, Cerrillos o todos los pueblos que están al pie de la montaña. Nadie puede decir que no le puede tocar, estamos luchando contra una especie ancestral.
¿Es un problema cultural?
Culturalmente nosotros somos los que abrimos la puerta a estos problemas y somos nosotros los que tenemos que resolverlos.
¿Cómo es la situación del zika?
Las pruebas de laboratorio para zika son pruebas que se van haciendo en un rango de descartes. Hoy en día tiene mucha importancia lo que son los resultados negativos porque las pruebas de dengue pueden dar negativa pero si la persona tenía un cuadro febril y por ahí no pudimos perfilarlo bien puede ser que sea un caso de chikungunya.
¿Qué diferencia hay entre lo que vive Salta ahora y en años anteriores?
Ahora estamos en una situación mucho peor que la del año pasado por nuestros vecinos. Formosa, por ejemplo, está en una situación descomunal. Bolivia está transmitiendo las tres enfermedades. Estamos rodeados de casos de dengue.
¿Qué papel cumplen los viajeros?
El 50% de los casos sospechosos son viajeros que están volviendo de vacaciones por provincias vecinas, Bolivia, Brasil y Paraguay. Antes estos eran casos esporádicos pero ahora es una situación realmente muy compleja, ni se compara a lo que habíamos tenido. Al dengue lo hemos podido manejar pero estas dos enfermedades son muy delicadas por las secuelas y el daño en recién nacidos que pueden causar. Estamos ante una situación ni siquiera soñada hace 10 años.

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