Firme. Atenta. Parada al lado de la bandera nacional, apoyada en sus muletas. Sus ojitos negros recorrían todo el salón de actos del hospital Papa Francisco, mientras sonaba el Himno Nacional y todos se ponían de pie. No era la foto habitual de los abanderados que "presiden" las ceremonias oficiales. Aquí, había una niña apoyada en muletas, convaleciente y a su lado dos pequeños -uno de ellos su hermano menor- también en recuperación.
Fue el miércoles pasado cuando los ministerios de Salud y Educación de la Provincia pusieron en marcha los servicios educativos para los chicos internados en el complejo médico de la zona sur.
La abanderada es Aldana Ciotta. Tiene 11 años. En octubre pasado, sufrió un accidente de tránsito con su familia en cercanías de Güemes. "Chocamos y acabamos en el hospital", dijo escuetamente la nena, quien resultó con quemaduras en el brazo izquierdo y fracturas en el fémur derecho. Santino, su hermanito de 9 años, todavía tiene dificultades en su mano izquierda.
La niña estuvo internada un día en el hospital de General Güemes y luego fue trasladada al Materno Infantil, donde estuvo hasta noviembre. Después, fue trasladada a un centro privado y días después a su casa. La escuela hospitalaria la acompañó en todo ese peregrinar hasta fines del año pasado; ahora, la currícula educativa la acompaña en su casa, lo mismo que a Santino.
Sin dar vueltas sobre el asunto, le dijo a El Tribuno que ninguna materia le gusta estudiar, solo a veces tiene "algo de onda con las matemáticas".
Sin embargo, tiene claro que le gustaría ser fisioterapeuta, quizás porque su suerte quiso que tuviera que depender de estos profesionales para poder caminar de nuevo. "Creo que esa es una de las razones... es que me ayudan mucho".
Superar traumas
Sonia Cruz es la seño de los dos hermanos Ciotta. "Asombra la capacidad de resiliencia de estos dos niños; es impresionante ver cómo pudieron elaborar y aceptar la situación nueva que les tocaba vivir, lo que los ubicó en la necesidad de construir una nueva vida", dijo.
Con la atención domiciliaria, a las clases las reciben martes y jueves porque lunes y miércoles tiene rehabilitación.
Sonia destacó: "Lo importante de esto es que la escuela hospitalaria domiciliaria tiene una comunicación fluida con las escuelas de origen, que son las que mandan los programas y sugieren actividades. Estamos en contacto permanente".
La maestra agregó: "Como escuela, la base nuestra es garantizar el derecho a la educación y contribuir a que la trayectoria escolar de los chicos no se interrumpa".
La docente aclaró que para Aldana y Santino, la exigencia es la misma como si fueran a una clase común y corriente.
En el interior
La escuela hospitalaria tiene 49 años en Salta. Fue una de las primeras del país en tiempos de la poliomielitis.
Un desafío para el año próximo es llevar ese programa educativo a hospitales del interior, según anticipó Claudia Saleme, coordinadora de la modalidad hospitalaria y domiciliaria. "Estamos trabajando mucho para cumplir ese objetivo, es la meta para 2017", puntualizó la docente.
En 2013, la modalidad se extendió al secundario. Daniela Durán es la directora de este nivel de enseñanza.
Son docentes con especialización, por área, y trabajan con pluriaño, de nivel inicial a 7§ grado.
Son unos 70 los docentes que trabajan en la capital en esta modalidad.
En 2015 hubo 1.300 alumnos en la escuela hospitalaria en los niveles inicial y primario y 270 chicos en el secundario.
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Sección Editorial

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Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 8 meses

FELICITACIONES, a los Ministerios intervinientes, a los docentes y a los chicos,( que ya irán teniendo "algo de onda" con todas las materias, como la tienen con la vida misma). Gracias.


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