La población salteña se encuentra en estado de alerta por la presencia de alacranes en viviendas de diferentes barrios de la ciudad, sobre todo, en aquellas cercanas a los cerros y en localidades como Vaqueros, La Caldera, entre otros.
Hace solo 15 días un niño de tres años, del barrio Juan Pablo II, falleció como consecuencia de la picadura de un Tityus trivittatus. Si bien todos los alacranes inoculan veneno, el de esta especie es el más potente. Es pequeño, tiene en su caparazón tres bandas oscuras y sus pinzas son más alargadas y claras que el resto de estos arácnidos.
El Tribuno se puso en contacto con la doctora en Ciencias Naturales, Verónica Olivo, profesora adjunta de la cátedra de Zoología Agrícola de la Universidad Nacional de Salta a los fines de que cuente cómo reconocerlo y qué medidas tomar.
Palabra autorizada
Verónica Olivo dijo que "es importante aclarar que no es efectiva la fumigación para los alacranes porque son arácnidos que siempre están en lugares oscuros, húmedos y generalmente en hendijas o debajo de escombros, por ejemplo, por eso no les llega la fumigación. Por supuesto que sí sirve en el caso de otros bichos como las cucarachas, que son el plato preferido de los alacranes".

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Infograqfía: Diego Broglio
Infograqfía: Diego Broglio
Además, la especialista aclaró que "siempre hubo escorpiones, no es que ahora haya más, lo que sucede es que la ciudad se fue extendiendo y por eso parece que hubiese más. Los escorpiones son depredadores, incluso se comen entre ellos, por eso también hay muchos en los cementerios, porque van en busca de bichos para alimentarse", dijo Olivo.
Es recomendable mantener los lugares limpios de escombros, yuyos y todo tipo de basura que pueda permitir la proliferación de arácnidos e insectos porque es de lo que se alimentan.
Ante picaduras recurrir urgente al Viejo Hospital del Milagro. Allí cuentan con los especialistas y antídotos.

"El Tityus Trivittatus es de reproducción asexual, es decir que no es necesario que haya un macho y una hembra para que se reproduzcan y como todos los artrópodos aparecen como una explosión cuando hace calor y hay mucha humedad", dijo.
"Esta especie es la más peligrosa, por eso le recomendamos a la gente que cuando vean uno traten de ponerlo en un frasco y traérnoslo para poder identificarlo. Además es muy importante que en caso de una picadura se dirijan al viejo hospital del Milagro porque allí se encuentra Zoonosis y ellos tienen todos los sueros antídotos para diferentes venenos". En esta época también aparecen arañas como la viuda negra, la araña de los rincones, la gata peluda (una oruga), que tienen este veneno neurotóxico pero las dosis al ser menores son menos peligrosas.



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Papacho Salteño
Papacho Salteño · Hace 11 meses

Pisotón de una..! después se verá ...

el villero con estudios
el villero con estudios · Hace 11 meses

uno de estos bicharracos debería picarle en el ojet. al director de el tribuno por ser tan cipayo, jeje

el villero con estudios
el villero con estudios · Hace 11 meses

uno de estos bicharracos debería picarle en el ojet. al director de el tribuno por ser tan cipayo, jeje

ariel figueroa
ariel figueroa · Hace 11 meses

que pelotudez.. "traerlo para identificarlo?".. porque pide a la gente que se arriesgue para satisfacer su apetito investigador?? hay que matarlo y listo y no estar intentando atrapar un bocho peligroso!!

Santos Teora
Santos Teora · Hace 11 meses

Entiendo que lo identifican, lo catalogan y mandan el ejemplar al Instituto Malbrán para "fabricar" el antídoto específico. El que luego proveen al lugar donde se colectó el espécimen. La ciencia en general y la investigación médica en este caso particular, no son un mero y ocioso prurito intelectual, don. Sería bueno que la gente, la sociedad en su conjunto, lo comprendiera, lo asumiera y en vez de desprevenidamente criticarla, cuando no obstruirla, contribuyera con su desarrollo en lo que esté ocasionalmente a su alcance. Y si no es así, "por lo menos... ¡así lo veo yo!".

Santos Teora
Santos Teora · Hace 11 meses

Los dos muchachos estaban limpiando de yuyos un estanque natural que se formaba al margen de un arroyo, en medio de las piedras para usarlo de piletón e invitar al resto del grupo de amigos a reunirse ahí a hacerse un asado, macanear, divertirse y qué más. Por el calor que hacía se prestaba para estar vestidos con un breve shorcito nomas. En una de esas, un tremendo alacrán comienza a subirle por la pierna a uno de ellos sin que se de cuenta. Sube, sube, se le mete por el pantalocito y... ¡sac! lo pica ahí, en las partes, justo en la punta, en el extremo más sensible del "amigo". Pega el grito, se baja los lompas, mata al alacrán pero el daño estaba hecho. Un dolor intenso y una inmediata inflamación, mareos, rigideces. El alacrán había sido muy efectivos, la dosis que le había inyectado parecía ser letal si no se actuaba inmediatamente. El compañero de aventuras reacciona inmediatamente y se mantiene sereno. Había leído en El Tribuno algo sobre los alacranes y que hacer si se sufría una picadura. Con calma le dice al en tan inconveniente lugar picado que se que quede tranquilo, sin moverse demasiado, que moje sus labios con el agua del arroyo y que iba a consultar a la salita de urgencias que estaba en el cruce, como a media legua de ahí. Y se va a los piques a ver si conseguía un antídoto o algo. Llega a la salita, solo había un enfermero y nadie ni nada más. De antídotos, ni noticias. Solo unas gasas y un resto de alcohol en gel en el fondo de un pequeño gotero que el hombre le da al muchacho para que lleve y desinfecte la zona de la picadura. Y la instrucción de que trate de abrir un poco la picadura, que apoye su boca y que succione. Que succione con fuerza y repetidamente sacando afuera el líquido inyectado por la alimaña todo lo más que pueda y lo más pronto que sea posible. Es la única posibilidad que tiene la víctima de sobrevivir. Él pediría auxilio a la ciudad pero la demora sería grande, tardarían y el muchacho muy probablemente moriría si no le extraía el suficiente veneno de su cuerpo, chupando y chupando sobre la herida. Vuelve el joven junto a su infortunado compañero y éste, angustiado y ya muy dolorido, casi paralizado por el efecto del neurotóxico, le pregunta: - ¿¡Y!.. ¡Y!?.. ¿¡Qué te dijeron!? - Yyy... ¡que ti vái a caghá muriendo nomái, chabón!


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