Equilibrar una política de gobierno próspera con el cuidado del medio ambiente es una tarea difícil, el desarrollo económico impone urgencias que la preservación de los ecosistemas no resiste. Ante esa encrucijada, el senador de Buenos Aires y especialista en el tema Alfonso Coll Areco le afirmó a El Tribuno que "lo primero que hay que lograr es que la población sepa y entienda que hay un problema ambiental".
Expresó también que son necesarias las políticas de Estado y que si estos aspectos no se instalan en agenda es muy difícil que los funcionarios, legisladores y dirigentes políticos "tomen cartas en el asunto", ya que "los políticos somos elegidos por votos, es muy raro encontrar un político que gaste tiempo y recursos en una temática que no está en la preocupación del electorado".
Aseguró que el tratamiento de residuos es el principal problema ambiental del país y afirmó que si Salta ya cuenta con una planta de biogás no debería retardarse el reaprovechamiento del gas metano para que se lo convierta en energía eléctrica. También afirmó que los desmontes van en detrimento de todo lo que pueda hacerse para combatir a los gases del efecto invernadero.
Coll Areco accedió a la senaduría en Buenos Aires en 2013, alineado con el Frente Renovador de Sergio Massa. Actualmente conforma un bloque menor con otro legislador y se define como un "opositor sensato", que apoya lo que está bien y rechaza lo que considera errado.
Lo trae por Salta un motivo académico.
Sí, recibí una invitación para participar dictando clases en un posgrado de Políticas públicas de desarrollo local. Me toca abordar cinco temas ambientales importantes: residuos, agua, cambio climático, energía y movilidad. Estuve preparando material para traer y también para brindarles a los alumnos para que se lleven herramientas que les sirvan.
¿Cómo evalúa las políticas medioambientales del país en los últimos años?
Flojas, en general se hizo poco en materia ambiental. Es común, en los países en vías de desarrollo, que no respeten pautas de sustentabilidad porque necesitan desarrollarse y crecer, y muchas veces esos crecimientos, si se busca hacerlos en forma sustentable, son más caros.

¿De qué manera se soluciona ese escollo entre buscar el desarrollo sustentable y verse obligado a ir contra el medioambiente?
Son políticas de Estado. Lo primero que hay que lograr es que la población sepa y entienda que hay un problema ambiental, tiene que conocer cuál es y en qué lo afecta, porque uno habla en abstracto del calentamiento global, por ejemplo, y la gente dice "y a mí en qué me afecta el calentamiento global si yo saco la bolsa de basura, el camión se lo lleva y después se lo entierra, ¿dónde está el problema?". Cuando la comunidad no conoce que hay un problema, es muy difícil que la dirigencia política tome cartas en el asunto porque los políticos somos elegidos por votos, es muy raro encontrar un político que gaste tiempo y recursos en una temática que no está en la preocupación del electorado.

¿Cómo evalúa el avance de las empresas mineras, uno de los focos que más resistencia causa a los movimientos sociales que defienden el medioambiente -Catamarca, La Rioja, San Juan y Neuquén, entre los más destacados-?
Esos movimientos responden a temas concretos, bien focalizados, son solo locales.
La socióloga argentina Maristela Svampa, autora de "La naturaleza colonizada", o el antropólogo colombiano Arturo Escobar, estudioso del tema y de los movimientos sociales, coinciden en lo contrario a lo que usted dice: los entienden como movimientos mundiales. Pero más allá de esa discusión, para ir a una cuestión concreta, el derramamiento de cianuro en la Barrick concitó muchas repercusiones, ¿cómo lo vio usted como especialista?
Ese problema es fuerte en San Juan y en las provincias mineras, pero no llega al conurbano bonaerense, es decir, no es un problema que afecte a la gran mayoría de los argentinos. El agua es de todos, y las provincias somos todas hermanas pero lamentablemente seguimos sin poder poner el tema en agenda. Esas tragedias tienen un momento de visibilidad nacional, en el plano local son siempre fuertes, pero a nivel país no tienen un gran impacto de forma permanente.
El derramamiento de cianuro se dio en medio de la campaña presidencial del año pasado, el ahora presidente Mauricio Macri evitó referirse al tema y el candidato perdedor, Daniel Scioli, lo minimizó. ¿Esto muestra complicidad política en no instalar el tema ambiental en la agenda de la opinión pública?
Y puede ser, hay que analizarlo más detenidamente. He escuchado técnicos y leído publicaciones que hablaban de que se había logrado controlar el efecto devastador que podía causar el cianuro en el río. Pero también leí lo contrario, que finalmente se había contaminado la totalidad del río. Es un tema preocupante, pero para que la política reaccione tiene que haber un sustrato social que lo esté demandando y lo instale en la agenda pública.
Un caso que sirve de ejemplo para lograrlo es el del candidato que perdió las elecciones con George W. Bush en Estados Unidos, Al Gore. Durante su campaña, este reconocido activista medioambiental realizó más de mil charlas sobre los problemas ambientales.
En Salta se está iniciando la creación de un nuevo relleno sanitario y funciona parcialmente una planta de biogás, que transforma el gas metano -uno de los de efecto invernadero- para hacerlo menos contaminante, pero no optimiza su aprovechamiento convierténdolo en energía eléctrica. ¿El tratamiento de los residuos es otro de los grandes problemas ambientales?
Sí, indudablemente, porque son muy pocos los lugares que tienen una buena disposición para este aspecto, en general los municipios tienen basurales a cielo abierto. Los rellenos sanitarios generan dos efluentes: el gas y los líquidos lixiviados, que son altamente contaminantes si no son bien tratados. Hay muchas cosas que pueden hacerse con eso, una de esas es captar el gas y transformarlo en energía eléctrica, eso no es muy costoso y si ya hay una planta de biogás debería hacerse. Y a los lixiviados hay que tratarlos, no hay posibilidad de reaprovechamiento.
¿Qué tan nocivos son los desmontes?
Ese es un problema global y tengo entendido que en Salta tiene un capítulo particular porque se han hecho desmontes importantes. El desmonte importante por supuesto que trae aparejado consecuencias importantes, esa vegetación toma el dióxido de carbono y libera oxigeno, con eso absorbe mucho de lo que generan los gases de efecto invernadero, entonces obviamente que afecta. Además se trata de una cuestión de respeto por la flora y la fauna de cada lugar.
¿Qué opinión le merece la reforma política que se aprobó en Buenos Aires y que, entre otras cosas, limita los mandatos de los intendentes?
Estamos muy contentos, la iniciativa tuvo consenso de todos los partidos y de todos los bloques. Me parece que eso demuestra que lo que se busca es oxigenar la política, dinamizarla, que entre gente nueva y con estilos nuevos, entendemos que desde el poder se tiene una ventaja sobre los candidatos que no están en el poder y por eso es importante limitarlo.
Después de muchos años un gobierno no peronista llega a la conducción de la provincia de Buenos Aires, ¿qué le parecen los primeros meses de Vidal al frente del Gobierno?
Al gobierno de Vidal lo veo bien, yo no formo parte y soy peronista, formo parte de la oposición, pero junto a mi compañero de bloque tratamos de ser una oposición sensata. Cuando considero que algo está bien, lo acompaño, y cuando creemos que algo está mal, lo denunciamos. Justamente para tener esa libertad es que nos abrimos de los grandes bloques y generamos este bloque menor, compuesto por dos senadores.
¿Qué cambio significativo nota con respecto a la etapa anterior, de Scioli?
Veo que se consiguieron recursos que no se habían conseguido en ninguna gestión anterior. Buenos Aires, en la distribución de la renta federal había sido muy castigada en los últimos 50 años. Recibíamos cerca del 17% de la coparticipación teniendo el 40% de la población y generando el 40% del PBI nacional.
Además de la alineación entre el Gobierno provincial y el nacional, ¿qué estrategias se aplicaron para incrementar los ingresos de Buenos Aires?
En su momento, Eduardo Duhalde obtuvo el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense, que era para suplir ese bache que había entre la magnitud de Buenos Aires y la precaria coparticipación. Durante la presidencia de Néstor Kirchner se cambió la metodología de derivación de dinero del Fondo, pasó de ser un porcentaje de los impuestos a convertirse en un número congelado, que a pesar de la inflación no se modificó en todo el período kirchnerista. Era alrededor de 600 millones de pesos y tendría que haber sido, para 2012, unos 13 mil millones de pesos, que era el déficit de la provincia de Buenos Aires. Ahora se realizó un acuerdo bilateral entre el Estado nacional y la Provincia para compensar eso.

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