El resultado de la elección en Argentina requiere un análisis social de fondo. Ahora los extremos se debaten para definir el futuro el 22 de noviembre. La representación de los deseos argentinos en las urnas se expresan de una forma clara y contundente. La política de extorsión de los planes sociales ya no definen una elección. La pobreza, desigualdad, el desgaste cristinista son los temas de discusión. Los encuestadores y analistas políticos no logran pegar en la tecla. Macri gana en la provincia de Buenos Aires, hasta en los sectores donde más golpea la pobreza.
El país está dividido entre odios y amores, lo mismo que pasa en una mesa de café cuando se intenta dialogar sobre política, sobre Cristina y la oposición.
Ahora la incógnita es saber cuáles son los votos que migrarán para ganar la elección. Algunos dicen que los votos de la verdadera oposición irán a Macri.
¿Y los votantes del massismo, que es una fusión de peronismo, opositores moderados, indecisos...? ¿Cuál es el desafío de Scioli? Quizá encontrar una identidad propia que no represente continuidad ni reencarnación, pero ¿hay tiempo para eso?, ¿o deberá posicionarse en la soledad absoluta ante la derrota de Aníbal Fernández y del kirchnerismo que por estos días es burlado en las redes sociales?

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora