"La evolución de los principales indicadores sociales de nuestro país demuestra la mejora de algunos promedios, pero sin que se hayan modificado los sectores afectados por la pobreza estructural. Los "pobres hijos de pobres'' siguen estando y viviendo, desde hace siglos, en los mismos lugares, lo que señala la ineficiencia e ineficacia de los esfuerzos institucionales para resolver sus penurias". Con esa reflexión comienza la presentación de su libro Alicia Torres de Torres, quien estuvo en Salta presentando su último trabajo, "Reinvención de lo comunitario: Hacia una ciencia domiciliada en América Latina". Alicia, psicóloga jubilada, en términos formales, sigue estudiando, investigando y publicando la experiencia que le dieron 30 años de trabajo en el NOA, entre ellos muchos años en el hospital de Iruya, y otros tantos en el antiguo Hospital Materno Infantil de Salta, entre otros lugares públicos. Hace unos años ganó por concurso un cargo docente en la Facultad de Psicología en la Universidad Nacional de Córdoba. Fruto de la sistematización que le dio su tarea académica en la universidad más sus años de experiencia en Salta, nace este libro en el que propone una nueva mirada sobre lo comunitario y la formación académica de los profesionales de la salud.
"Yo planteo un concepto mucho más amplio de cultura, ya no como modos diferentes de habitar el mundo, como los pueblos originarios, más allá de que ahí es de donde aprendimos lo que es cultura", sostuvo. "Yo planteo un concepto mucho más amplio de cultura, ya no como modos diferentes de habitar el mundo, como los pueblos originarios, más allá de que ahí es de donde aprendimos lo que es cultura", sostuvo. "Se trata también de las culturas por edades, por géneros, por oficios, a partir de matrices vinculares que te van formando para mirar y ver el mundo de una manera diferente", dijo la psicóloga.. La psicóloga señaló que "a partir de eso es que planteo que la cultura no es un problema de los que trabajan en los barrios donde hay habitantes de otras nacionalidades sino que es un problema de los servicios de salud con los adolescentes, con los viejos, con las mujeres". "Si vos no entendés que el otro tiene una manera diferente de comprender el mundo se producen muchos problemas difíciles de resolver y la gente comienza a buscar soluciones por fuera del sistema de salud como son los curanderos, los manosantas, el reiki y otros tantos", indicó. Y concluyó: "A partir de ahí trabajo en la construcción de dos modelos teóricos de abordaje de lo comunitario. Parto de la idea de Rodolfo Kush de culturas populares y contrapongo lo que yo llamo la cultura académica de quienes hemos pasado por los espacios formales de educación y la de la mayoría de la población que no ha pasado por ahí".

La ciencia domiciliada

"Yo sintetizo las grandes carencias en la formación académica y a partir de eso genero teorías sobre lo comunitario porque también toda la teoría que hay sobre psicología sociocomunitaria está hecha desde la academia, en esta actitud de "me acerco toco y me voy'', yo planteo dos modelos de trabajo comunitario, uno es el que llamo el modelo académico, que es desde donde se desarrolla toda la teoría de lo comunitario pero visto desde la extensión universitaria y el otro es el que llamo el modelo "domiciliado'' de los profesionales que viven y trabajan cerca de la vida cotidiana de la gente. Entonces se ve claramente que uno es un planteo que reproduce las desigualdades y otro es un modelo que intenta generar condiciones para que haya más derechos. Ese es el resumen del libro. El último capítulo está dirigido hacia los psicólogos a los que llamo profesionales del primer nivel porque voy contra las disciplinas, contra las especialidades, sostengo la necesidad de mirar la complejidad. Muchas veces cuando uno va a la comunidad sos la única alternativa para la gente. Por eso parafraseo con el primer nivel de atención, el de mejor calidad está más cerca del compromiso", agregó Alicia Torres.

La academia

Alicia le contó a El Tribuno su trabajo en las prácticas sociocomunitarias con los estudiantes de psicología. "Yo empecé a sistematizar las prácticas que hacíamos con los alumnos en la universidad a partir de la demanda de ellos mismos. Fue muy lindo el trabajo con los jóvenes pero el corporativismo, la lucha de poder, la separación que existe en la universidad "de los vínculos'', realmente fue decepcionante, pero me centré en la tarea con los alumnos que fue lo que me ayudó como base para el libro. Con los alumnos íbamos a los centros de salud de barrios periféricos de Córdoba, también en el Programa Sol (prevención y recuperación de adicciones). Forman parte de las prácticas preprofesionales, también las hay en el área clínica, judicial, educacional y en el área sociocomunitaria. Este seguimiento me permitió trabajar con mis experiencias desde otra mirada, no desde la académica donde la universidad genera investigaciones para sus intereses", agregó.

La mirada en los derechos

"Hace mucho tiempo vengo trabajando los derechos humanos desde la mirada muy interesante que hace Rodrigo Solá (abogado), los derechos humanos multiculturales o la teoría crítica sobre los derechos humanos va más allá de los derechos humanos como meros conceptos normativos o judiciales. Él sostiene que las normas o las leyes no tienen ninguna razón de ser sino consideran la desigualdad inicial de la gente en posibilidad de ejercerlos. Así, el trabajo por los derechos humanos es todo lo que hacemos para generar condiciones de igualdad para que los sectores subalternos en todos los ámbitos de la vida, niños, mujeres, pobres y demás puedan expresar, participar, confrontar. Para eso hay que crear condiciones porque sino esto no se puede hacer. Solá rescata las diferencia culturales con las que acuerdo", concluyó Torres.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora