¿Una cocina puede cambiar la vida de miles de familias? Unas quince mamás en Solidaridad, ubicado en la zona sudeste de la capital, el miércoles pasado amasaban pan de Navidad, demasiado ocupadas para cuestionarlo. Ellas son algunas de las jefas de hogar de un barrio con más de 200 mil habitantes y necesidades tan copiosas como su población. Hasta allí llegó el francés Pierre-Yves Herrouët (40) con su emprendimiento social y solidario: Solar INTI. Él y su esposa salteña, Josefina Ferrato (31), desde 2008 organizan talleres participativos en los pueblos de la Puna y de los valles del Noroeste Argentino. Van adonde detectan comunidades en condiciones climáticas extremas y que sufren por la escasez de combustibles como gas y leña. Llevan consigo tres líneas de cocinas económicas elaboradas por ellos: solares, de fuego y térmicas, además de talleres técnicos de autoconstrucción, armado y mantenimiento, y de cocina y utilización de cocinas. Durante las capacitaciones ahondan en aspectos como la cocción de los alimentos, la alimentación, el ahorro de los combustibles, los impactos para la salud y el ambiente, y las aplicaciones a la gastronomía regional.
Tras una experiencia en Santa Cecilia, esta es su segunda intervención en la capital salteña. Pierre-Yves y Josefina hicieron contacto con el Centro de Atención Múltiple San Martín de Porres (CAMMP). Allí se atiende a 43 chicos con diferentes discapacidades. De ellos, dadas sus limitaciones económicas, fueron seleccionados 15 con sus familias para integrar la primera capacitación.
Un patio
La cocina es el eje familiar y social de la casa, pero el ámbito de familiaridad, productividad y afectividad se puede lograr en cualquier lugar. Era justamente esa energía la que circulaba en el patio del CAMMP. "Para la zona viene bárbaro porque acá se tira una gran cantidad de cajones. Acá hay gas natural, pero el gusto de la comida cambia. El gas de garrafa tiene más fuerza que el natural y no produce tanto desgaste en las hornallas de la cocina", evaluó Alicia Morales (53), quien tiene tres hijos y es maestra panadera. Ella le contó a El Tribuno que suele comprar una camionada de madera de cebil y tipa, a un costo de dos a tres mil pesos y que le dura seis meses. Además que cambió un horno mampostero por otro rotativo, lo que encareció los costos en su panadería, y que gasta unos cuatro mil pesos bimestrales de gas natural.
horno 3.jpg
ANDRÉS MANSILLA. 
ANDRÉS MANSILLA.
"Esta cocina es fácil para cargarla y para ir a trabajar al campo. Al alimentarla hacés un bien al medio ambiente, recogiendo los cajones que la gente dejá tirados en las calles. Incluso no hacés basura porque a las cenizas las ponés en una bolsita o las tirás para que se esparzan. Yo la quiero para prestársela también a mi hermana porque veo que la cocina trabaja como una salamandra y pienso que con unas ramas tenés la pava caliente para tomar mate toda la mañana", explicó. A su lado, María Casimiro (18) amasaba con energía y mientras atendía las instrucciones de Josefina y de Alicia comentó que es madre de un hijo de un año y medio y espera otro para dentro de tres meses. Ella vive pasando Perico (Jujuy), en un paraje. Añadió que muchas veces se queda sin carga en la garrafa y se encuentra sola en su casa, imposibilitada de ir a llenarla, porque su marido trabaja de jornalero en fincas. De la cocina de Solar INTI la tentó el poco consumo de leña que le implicaría.
El viajero
Pierre-Yves es ingeniero agrónomo y trabajó varios años en Francia como consultor para la Comisión Europea. Un día emprendió un viaje iniciático. Así vivió varios años del trueque de servicios y estuvo en 25 países tratando de sobrevivir, aunque "en algunos me ha ido mal y en otros mejor". Dice que aprendió muchos oficios ante la necesidad de generar ingresos. Llegó en 2004 a Salta, a través del Paso de Jama. Aquí conoció a Josefina, se casó y tuvo dos hijas con ella: Dulce-Lua (8) y Lily-Bianca (un año y cuatro meses). Su vocación expedicionaria no lo abandonó con la calma familiar, sino que lo llevó a recorrer parajes sin rutas por el Noroeste Argentino.
Entonces se topó con una realidad de desigualdad y ausencia de oportunidades reales de desarrollo que lo llevó a reaccionar. "Veía a las mamás cocinando con leña en el piso y a los chicos alrededor de ellas. También a la gente mayor que transportaba leña en sus espaldas... Cuando pienso en mis abuelos me parece una locura que la gente siga transportando leña y arruinándose de esta manera la salud. Y los chicos sentados en el piso que -después investigué- en cada comida se tragan el humo equivalente a fumar 40 cigarrillos", describió. Justamente, a este panorama se suma la especulación comercial. "La gente de la Puna tiene que comprar garrafas y le sale el triple y, si no, tiene que caminar tres o cuatro horas hasta conseguir leña e incluso hay un problema cultural porque hay comidas a base de maíz que llevan mucho tiempo de cocción y están dejando de hacerlas", enunció.
Un proyecto de triple impacto: social, ambiental y económico
Las cocinas ahorran más del 80% de la leña usada para cocinar, desprenden poco humo y evitan la emisión de una tonelada de dióxido de carbono al año.
El esquema de trabajo de Solar INTI se caracteriza por concatenar valores como la solidaridad, la reciprocidad, la confianza mutua y el sentimiento de pertenencia. Pierre-Yves y Josefina llevan un kit y herramientas al lugar en que se los convoque y cada familia construye su cocina. Al día siguiente los participantes del taller cocinan en el aparato que han ensamblado para evacuar las dudas que les surgieran y compartir experiencias.
"Esto es muy fuerte porque empodera a la comunidad, la hace sentirse capaz de hacer más cosas. Antes de que sea tecnológico, porque tiene todas las funcionalidades y es un modelo único en la Argentina, este es un proyecto social porque si las vendiéramos en un negocio del centro de la ciudad no tendría un alcance comunitario", señaló Pierre-Yves.
De esta manera, la familia hace un aporte económico y otro de tiempo, pero pagan el 40% del valor total del producto. El resto lo financian solidariamente los padrinos de Francia y de Argentina. "Al apadrinar se permite a las familias carentes de recursos acceder a la cocina a un precio muy accesible. Yo pienso que tiene que costarles algo para que se suscite entre ellos la conversación de si va a valer la pena o no hacer la inversión. Quiero sentir esa motivación, esa energía del emprendimiento, y no a la gente que te diga: 'Sí, ponelo acá y después la prendo'", explicó Pierre-Yves.
De esta manera, no se trata tan solo de resolver problemáticas sociales y ambientales de la comunidad, sino que se recupera la centralidad de la persona en la economía.
Características
Las cocinas que había llevado a Solidaridad pertenecen a la línea de fuego, es decir, que proveen una llama eficiente a partir de ramitas y residuos, con lo que se incorpora a la cadena de valor el uso de materiales que se descartan tras su vida útil.
El combo está compuesto por elementos de la cocina Georgia, que según Pierre-Yves le otorga una "base eficiente" y sobre la cual se puede cocinar con una olla o una plancha, y el horno Malambo. Este se encaja en la parte superior.
La cocina tiene chimenea para facilitar la evacuación del humo, a la que se le agrega un conducto de 25 cm o de un tamaño adaptado a la altura del techo de la vivienda. También, una pizzera de chapa negra y muy resistente para hornear pizzas, tartas, carnes. Por último, lleva una bandeja de acero inoxidable que se emplea para repostería y panadería.
Para mantener el agua caliente, se puede poner una pava sobre el horno. La cocina es económica, transportable y se puede utilizar a diario. Además conserva el gusto de los platos cocidos con leña, pero sin el efecto indeseado de la contaminación por el humo.

Las familias ahorran más del 80% de la leña empleada para cocinar y, a la vez, al desprender poco humo se evita la emisión de una tonelada de dióxido de carbono (CO2) al año.
Desde 2008 unas 3.000 personas se vieron beneficiadas por el proyecto (calculando un promedio de cuatro integrantes por familia). Además Solar INTI ya llegó a 70 comunidades.
Según datos de 2013 del Centro Cultural de la Cooperación y del Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria (Ciges), en Argentina hay más de 16 mil cooperativas -que generan más de 280 mil puestos de trabajos directos-, 500 mil monotributistas sociales y al menos 50 mil núcleos de agricultura familiar. A ellos apunta Pierre-Yves al soñar con un efecto multiplicador. "Llegar a todas las familias necesitadas nos llevaría unos 1.400 años. Por eso queremos formar equipos y que otras ONG, otras familias, puedan vivir de esto. Estuvimos formando un equipo en Neuquén, que ahora es autónomo y recibió financiamiento del Gobierno", concluyó.
Fuertes advertencias
De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos 3.000 millones de personas en el mundo cocinan y calientan sus hogares con fuegos abiertos y cocinas en los que queman biomasa -es decir, madera, excrementos de animales o residuos agrícolas- y carbón. También estiman que cada año, más de 4 millones de personas mueren prematuramente por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire de los hogares como consecuencia del uso de combustibles sólidos para cocinar.
Incluso más del 50% de las muertes por neumonía en menores de 5 años son causadas por partículas inhaladas en interiores con aire contaminado.
Por último la OMS advierte que cada año 3,8 millones de defunciones prematuras debidas a enfermedades no transmisibles -en particular, accidente cerebrovascular, cardiopatía isquémica, neumopatía obstructiva crónica y cáncer de pulmón- son atribuibles a la exposición al aire de interiores contaminado.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora