La localidad de Amatrice, afectada por el terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter que sacudió el centro de Italia, está destruida y fue desalojada en gran parte por las autoridades. El potente sismo sacudió el centro de Italia, derribando edificios en varias ciudades mientras los residentes dormían. "El pueblo ya no existe", dijo Sergio Perozzi, alcalde de una de ellas, Amatrice.
El movimiento telúrico se sintió a lo largo de una amplia sección del centro de Italia, incluida Roma, donde los residentes sintieron el largo sismo y las réplicas que le siguieron. El centro de Amatrice quedó arrasado y reducido a escombros. Piedras y trozos de metal cayeron sobre las calles mientras los aturdidos residentes se congregaron en plazas mientras las réplicas se sucedían a lo largo de la madrugada, algunas con una magnitud de hasta 5,1 grados.
"El techo entero se vino abajo pero no me golpeó", relató la sorprendida residente Maria Gianni. "Conseguí poner una almohada sobre mi cabeza y por suerte no me hizo daño, solo tengo una herida leve en la pierna". Los vecinos comentaron que muchos estaban disfrutando de sus vacaciones en Amatrice, donde también había turistas porque en estos días se celebran fiestas populares.
Las autoridades cortaron el acceso para los vehículos un kilómetro antes de llegar a Amatrice para facilitar la entrada y la salida de las ambulancias y los demás equipos de emergencia. El hospital local, que sufrió desplomes leves, tuvo que ser desalojado y los heridos están siendo atendidos en el exterior, donde se colocó el personal médico con camillas.
Amatrice tiene 2.600 habitantes, se encuentra en la provincia de Rieti, en la región del Lacio y tiene fama por ser uno de los pueblos más bonitos de Italia. Cuenta con un rico patrimonio histórico y arquitectónico que incluye monumentos romanos. Hoy, Amatrices quedó acompañado por una soledad eterna.

El duro relato de una argentina

Marcela Orellano, una argentina que se encontraba paseando por la ciudad de Amatrice dijo: "Sentimos como si nos patearan la cama", sostuvo Arellano al describir el momento exacto del sismo. "El primer temblor se sintió más fuerte y las réplicas, más suaves", añadió.
Y cerró diciendo: "Sentimos algo muy desagradable. Fue algo que nunca quisiera vivir y que no se lo deseo a nadie; uno se siente totalmente impotente".

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