El Centro de Investigación y Docencia de Salta, que forma parte del Instituto Oscar Massota II, viene realizando una serie de conferencias y jornadas de capacitación con los especialistas más renombrados del campo del psiconálisis de corte lacaniano. En ese marco, hace algunas semanas pasó por Salta la cordobesa Ana Simonetti, referente ineludible en lo que a dicha escuela refiere.
Simonetti brindó un curso de capacitación en el Centro de Investigación y Docencia, del que participó una treintena de profesionales y afines del área. Luego de ello le concedió una entrevista a El Tribuno, en la que se abordaron algunas consideraciones generales al respecto de conceptos clave de la obra de Lacan y su aplicación en la realidad actual, desafío permanente de las grandes teorías sociales que jalonaron el siglo XX.
"Lacan nos enseñó que la angustia es el único afecto que no engaña y eso, para el psicoanalista, es un índice real a atender en un tratamiento", asegura la especialista. Vincula las nociones teóricas con los cuerpos, y también aborda la responsabilidad de los medios de comunicación y otras instituciones en la construcción de imaginarios sociales al respecto.

¿Qué es el cuerpo hoy en día? En referencia a muchos niveles, desde fuerza de trabajo hasta objeto de deseo, pasando por procesos de cosificación y como figura de distinción social...
El cuerpo para el psicoanálisis es radicalmente opuesto al organismo. El cuerpo de cada uno se hace por el lenguaje, por la palabra del otro que le habla o no al naciente.
De pequeño, el humano dice "tener un cuerpo". Es decir, el cuerpo es una posesión que se inicia en el "estadío del espejo" como llamó Lacan al momento en que el bebé se ve reflejado, el otro le habla y él se reconoce: ese soy yo, en un segundo momento. De entrada el del espejo es otro, lo que constituye la raíz de importantes patologías si no se produce el segundo momento. Esa imagen, así como las palabras y el afecto de los otros primordiales y también sus respuestas a ese impacto, producen marcas singulares para cada persona, constituyendo acontecimiento de cuerpo.
Esas marcas configurarán cómo cada hablante preste su cuerpo para ser objeto de cuidado, de castigo, de exhibición, de distinción, tal como usted lo menciona. El hoy de su pregunta es muy importante, "el cuerpo es un nuevo dios" al decir de Eric Laurent, psicoanalista francés de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, que tiene numerosos trabajos sobre el tema.

¿Cómo las angustias contemporáneas se manifiestan en el cuerpo? Consumos problemáticos y obesidad, entre otras expresiones...
Lacan nos enseñó que la angustia es el único afecto que no engaña. Y eso para el psicoanalista es un índice real a atender en un tratamiento.
Hoy nos encontramos con una angustia omnipresente que los seres hablantes la taponamos con los objetos de consumo. El mercado tiene la habilidad de anticiparse a cualquier deseo. Referido al cuerpo, responder a lo que es tener un hijo, por ejemplo, se hace sin saber si se lo desea: se congelan los óvulos, los embriones, etc. Hay mujeres que van al psicoanalista porque a pesar de esos tratamientos avanzados para la concepción, ésta no se produce. Cada mujer, de algún modo, sabe que en el impedimento influye también "su parte". A veces un tratamiento psicoanalítico encuentra a una mujer con el no deseo de hijo.

¿La expresión que cada cuerpo tiene queda anulada por el afán de uniformación de los cuerpos que imponen los regímenes de belleza física? ¿Qué actores sociales imponen esos regímenes?
La ciencia, con sus invenciones, y la tecnología a su servicio arrasaron con lo que en el siglo pasado eran los ideales de familia, de progreso, de profesiones, al producir a gran velocidad objetos diversos que exaltan el goce por sobre ideales o deseos.

Los estereotipos de belleza existen hace mucho tiempo, ¿por qué se exacerba el culto a esa estética en nuestros días?
Los medios de comunicación forman parte del mercado, películas de distintas épocas reflejan cómo se constituyeron en un cuarto poder en la civilización. A mi gusto, los medios, entre otras razones, quieren estar a la altura de esa velocidad de cambios, reflejarla, pero al mismo tiempo van dejando atrás su capacidad crítica, que los ciudadanos esperamos sea más independiente.

Además de los medios masivos, ¿qué otros actores sociales aportan a la construcción de esos estándares de belleza, bondad, salud, etc.?
Las instituciones tradicionales que contribuyen a la formación de los individuos, cada una con sus fines, ellas mismas han perdido autoridad y ellas mismas se extravían en los tiempos que corren. Van atrás de los cambios sin saber cuáles son sus sentidos. Por supuesto que no todas.
Hay corrientes que van más atentas a las necesidades reales de las sociedades. Los gobiernos otro tanto, con el poder que les confiere haber sido elegidos, pero vemos que es un asunto global la pérdida de crédito que tienen. Pasan al costado de los modos de goce, del sufrimiento o exaltación de los cuerpos, sin advertir que hay formas más humanas que la vigilancia, el control biológico. En fin, formas que consideren la singularidad, y el respeto por las diferencias.
El psicoanálisis, no solo como experiencia individual que permite a los hablantes reconocer su deseo y asumirlo, aporta a la civilización su interpretación y su acción que tiende a contribuir a una vida más digna en comunidad.

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Sección Editorial

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Daniel Francisco  Argañaraz

excelente !


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