Anita Campos (20) y Hugo Poliche (29) son una pareja joven de Rosario de la Frontera. Tras un tiempo juntos, ella quedó embarazada. Todo iba bien hasta que a las 24 semanas de gestación ella empezó con problemas. Llamó a su novio y le comentó que estaba en el hospital porque tenía pérdidas. Él recuerda que ese día, un 5 de septiembre del 2014, salió de su trabajo para ver lo que ocurría y al cabo de unas horas nació Ana Sofía, con 6 meses de gestación, 21 centímetros de largo y 750 gramos de peso.
Lloraron de la emoción, se abrazaron, pero sabían que tenían que viajar a Salta por el precoz desarrollo de su hija.
"La bebé iba en una incubadora que no funcionaba. Parecía una bañera con dos botellas de agua caliente para calentar su cuerpito. Las enfermeras y los doctores nos atendieron bien. Sin embargo acá no estamos preparados para que un bebé prematuro pueda viajar y tampoco hay una sala de neonatología para este tipo de casos. Gracias a Dios llegó con vida", relató Hugo.
El papa de "Sofi" recuerda que su mamá se tuvo que quedar internada por cuestiones del parto y él con su hija fueron recibidos en el Materno Infantil, donde estuvieron un mes. Después continuaron la internación en la Clínica Santa Clara de Asís, ya que es donde tenía la cobertura de su obra social. "En los primeros tiempos yo pasaba 3 veces al día a verla. Su mamá solamente podía estar con ella. Era de dormir con el teléfono esperando a que suene y no sean malas noticias", expresó.
Con el correr de los días, las palabras de los médicos no fueron alentadoras. Tenían que vivir el día a día y esperar una mínima evolución.
"¿Sabés lo importante que era que nos digan que había aumentado 5 gramos? Cuando uno va al supermercado si te dan 50 gramos más de fiambre no es nada. Para nosotros era una tonelada 5 gramos. Nosotros le cantábamos, le hablábamos", subrayó Anita.
Pasaron las fiestas del 2014 en el hospital, cuando otro obstáculo se presentó: a Sofía la tenían que operar del corazón porque que tenía un soplo. Lo difícil era operarla con el peso que tenía", dijo Hugo.
Sin embargo, un milagro ocurrió cuando la llevaron a quirófano. Su problema desapareció: "El cirujano nos dijo que su equipo de trabajo se había quedado con las ganas de operarla. Que el soplo había desaparecido. Fue un milagro no sabemos cómo pasó", explicaron los padres de la niña.
Los jóvenes recuerdan que cuando los médicos venían a verla con los residentes escuchaban los partes y no entendían algunos términos, por lo cual bajaban a buscar en internet y "era peor ya que nos hacíamos mucho la cabeza".
Si bien la pareja tenía que afrontar el problemita de su hija, había otro drama. A Hugo (padre), abuelo paterno de Sofi, le habían diagnosticado cáncer de garganta antes del nacimiento de su nieta por lo cual también debía ser intervenido quirúrgicamente.

Aferrados a una esperanza
Lo asombroso en esta historia, es que si bien la llegada prematura de Sofía fue difícil para la familia, posteriormente trajo consecuencias favorables.
Hugo (padre) estaba sufriendo mucho y ya no tenía fuerzas para continuar. Cuenta su familia que "solo pedía irse de este mundo".
"Recuerdo que cuando operaron a mi papá, llorando le dije: vos tenés que conocer a tu nieta y de acá no te vas a ir hasta eso. Nadie esperaba que unos días después llegue mi hija al mundo. Gracias a Dios mi papá se aferró a eso y hoy está curado, según los médicos", relató la madre de Sofía.
"Cuando salió de la internación y nos fue a ver a Salta me dijo que yo tenía que tener las fuerzas para sacar a "Sofi" con vida así como yo se lo había pedido a él", cuenta Hugo.
Con una emoción muy grande y sin poder contener las lágrimas, el abuelo de Sofi hizo hincapié en lo fundamental que fue su llegada: "Para mí fue algo importantísimo. Uno se ve grande y ya logró muchas cosas en la vida. No tenía fuerzas para seguir viviendo, pero ver la lucha de mi hijo y mi nuera me motivó a poner ganas. Quería conocerla, tocarla ya que era mi primera y única nieta". "La conexión entre nosotros hoy es impresionante. Yo, cuando iba a verla sentía que rezábamos juntos para poder salir. A mí me incentivó mucho cómo una personita tan chiquita podía tener tantas fuerzas y no pude abandonarla. Hoy, gracias a Dios estoy muy bien y quiero seguir viéndola crecer", dijo el abuelo.
Tras 7 meses de internación y contra todos los pronósticos, el 9 de abril del 2015, "Sofi" recibió el alta de la clínica aunque debía continuar con internación domiciliaria ya que le ponían oxígeno. "Ella se iba a llamar Ana Sofía, pero como nació cerca del Milagro y por todo lo que pasó, es Ana Sofía del Milagro", explicó Anita.



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