Angela Caro descubrió su pasión por la pintura de pura casualidad. En viaje por cuestiones laborales llegó a Campo Quijano, donde encontró a un equipo de mujeres que se reúne a pintar con la guía de una artista plástica y sin vacilar se sumó a la iniciativa. "Encuentro" es el grupo que infaltablemente todos los viernes se autoconvoca en la casa de Ada Freytes en Campo Quijano, para dedicarse al arte.
Angela tiene 62 años, está jubilada. Fue profesora de Educación Física durante 30 años. Ahora, además de pintar es coreuta y capacitadora e integrante de la Comisión Directiva de la Asociación de Productores Asesores de Seguros de Salta.

¿Cómo es que te encontraste con la pintura?
Creo que lo heredé de mi madre, Eustolia Ángela Urquiza. Ella era maestra de plástica, pero nunca me enseñó sino que aprendí mirándola. Recién ahora estoy descubriendo que estas son mis raíces. Mientras ejercía la docencia hice algunas pinturas en tela, pero muy poco porque no me daban los tiempos, pero desde hace tres años le estoy dedicando más horas.
¿Han realizado muestras?
Ya hemos realizado varias exposiciones en la Municipalidad de Campo Quijano, en el Museo Arias Rengel y también en el centro Cultural Holver Borelli de la UNSa. Actualmente estamos con una muestra en el salón del restaurante El Farol, en La Silleta (que visitó Macri cuando vino el 14 de junio pasado). Además mis cuadros están en Misiones, Mendoza, Buenos Aires y México.
¿Y cómo es que decidiste estudiar Educación Física?
Siendo muy jovencita trabajé en varios colegios como preceptora. Y en uno de ellos la señora Fanny Ceballos me dijo que no tenía que estar de preceptora, que tenía que estudiar. En ese momento yo lo dejé pasar, pero a los días me volvió a preguntar qué iba a estudiar y casi sin pensar le contesté: Educación Física. Entonces ella me dijo que me iba a hacer preparar con una docente para que pudiera ingresar en el Instituto Nacional de Educación Física de Mendoza, que era uno de los más prestigiosos del país. A la semana ya estaba estudiando con la profesora Mercedes Teruelo. El ingreso era muy complejo, muy exigente. Yo salía a correr a las 6 de la mañana, trabajaba todo el día y después preparaba la parte teórica. Cuando llegaba a mi casa mis padres me ayudaban con la parte de gimnasia. Al recibirme regresé a Salta y aquí comencé a trabajar en la escuela Jacoba Saravia. En ese momento me pagaba la cooperadora porque no existía el cargo de profesor de gimnasia en el nivel primario. Al poco tiempo, desde el viejo Consejo de Educación de la Provincia me llamaron para que presentara mi currículum. Al mes me llamaron, así es que soy la primera docente de Educación Física nombrada por el Consejo. Finalmente hice una larga carrera que incluye el colegio Preuniversitario de la UNSa.

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