El porcentaje del electorado nacional que decidió votar en blanco en el balotaje presidencial fue de apenas el 1,2 por ciento del padrón, lo cual configura un nivel muy bajo en comparación con las primarias y la primera vuelta.
El porcentaje de votantes que decidió darle la espalda tanto a Daniel Scioli (FpV) como a Mauricio Macri (Cambiemos) fue tan módico que representó apenas la tercera parte del total porcentual que obtuvo en la primera vuelta el entonces candidato presidencial del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, quien logró el 3,23 por ciento.
Del Caño fue el único expostulante presidencial que militó activamente el voto en blanco y que incluso llegó a pedir espacios en medios audiovisuales para promover esa opción electoral, requerimiento que fue denegado por la Justicia Electoral.
Los votos afirmativos, ya sea por uno u otro espacio, alcanzaron al 97,4 por ciento de la masa total de votos; en tanto que los votos nulos fueron del orden del 1,3 por ciento; y finalmente los recurridos e impugnados explicaron el 0,05 por ciento. En la primera vuelta electoral del 25 de octubre pasado el porcentaje de voto en blanco había tenido un impacto mucho mayor, al representar el 2,55 por ciento del total de votos emitidos (664.740 electores) En esa oportunidad, los votos anulados llegaron al 0,77 por ciento (199.449), sobre un total de 26.048.446 de votos emitidos. En las elecciones primarias del 9 de agosto, el porcentaje de voto en blanco había sido más de cinco veces mayor al registrado en este balotaje, al haber alcanzado el 5,06 por ciento (1.216.634). Entre etapa y etapa electoral, el volumen de indecisos se fue reduciendo, y en la medida en que la mayor parte de ese segmento fue absorbida por la propuesta de Cambiemos, las aspiraciones presidenciales de Macri lograron mayor envión.

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