Evidentemente la prensa norteamericana, durante las recientes elecciones, demonizó -hasta convertirlo en una caricatura- al reciente presidente electo Donald Trump. En la medida que se conocen sus acciones, gestos y anuncios cunde una gran tranquilidad, al menos en Zimbawe, donde los efectos de la globalización llegan muy atenuados. El resto del mundo avizora un cuatrienio en el que no pararemos para sustos. El clima que se vive en los propios EEUU no podía ser más preocupante. De pronto los norteamericanos han descubierto que, prácticamente, están entregando la suma del poder público a alguien que tiene la misma experiencia política que un chimpancé. No solo "detentará" la Presidencia del país, sino que también en el Congreso tendrá mayoría republicana y -lo que es más grave- la posibilidad de integrar la Corte Suprema con miembros conservadores que le darán la tónica durante la próxima generación. También podrá designar a piacere los titulares de distintas e importantes "agencias" que requieren acuerdo parlamentario. Hemos entrecomillado la palabra "detentará" que tiene una sola acepción en el Diccionario de la Real Academia y es el de "usurpar" "arrebatar"; de alguna manera aplicable a quien perdió la elección por cerca de tres millones de votos, que contó con la descarada intrusión del FBI y que se benefició con el apoyo de una potencia extranjera para escamotear el resultado electoral.
The New York Times vaticina que Estados Unidos se convertirá en "Trumpistán" y se pregunta cómo es posible que hasta hace poco los estadounidenses se rieran de los países "istán" y sus dictadores fanáticos del culto a la personalidad. The Newyorker no ha dudado en titular una de sus múltiples editoriales como "Una tragedia americana"; las editoriales de The Washington Post no son menos apocalípticas. The NYT llega a ser más categórico en sus acusaciones; citamos textualmente: "Ya está sirviéndose de su cargo político para enriquecerse, con algunos de los ejemplos más flagrantes que involucran a gobiernos extranjeros haciendo negocios para los hoteles de Trump". Y sigue "Donald Trump parece estar reuniendo a un equipo de compinches, al elegir multimillonarios con conflictos de interés evidentes y profundos en varios puestos clave de su gabinete".

Buenos muchachos

Todo lo que parecía ser una locura de campaña, cada día es confirmado y ampliado por el hotelero exitoso. En estos días previos a la "inauguración" (como aquí le llaman a la ceremonia de asunción del nuevo presidente), se vive un clima de zozobra y hasta de estupor en la medida que se van conociendo los integrantes del gabinete; hoy casi íntegramente designado. Algunos medios -piadosamente- han dicho que estamos ante una banda de gorilas borrachos y armados con AK 47. El periódico británico The Guardian recordaba que el gabinete original de Barack Obama tuvo primicias históricas. El primer fiscal general afroamericano. El primer Premio Nobel. La primera mujer Secretaria de Seguridad Nacional, y el primer afroamericano en dirigir la Agencia de Protección Ambiental (EPA). El gabinete de Donald Trump, si se confirma, también protagonizaría varias primicias históricas. Sería el primer gabinete de multimillonarios múltiples (colectivamente, tienen más dinero que la tercera parte de todos los hogares estadounidenses combinados, según un cálculo de Quartz). Sería el primer gabinete en darle un lugar destacado a los negadores del cambio climático. Veamos algunos ejemplos: Rick Perry: Ex gobernador de Texas, que alguna vez propuso eliminar el departamento de Energía si era presidente, fue elegido por Trump como secretario de esa cartera. Andrew Puzder: Fue elegido como el próximo secretario de Trabajo. Es el gerente general de una importante cadena de comidas rápidas, sector que siempre está con conflictos laborales (actualmente también) por su bajísimo cumplimiento de la legislación laboral. Wilbur Ross: Un multimillonario inversionista considerado "el rey de la bancarrota" por comprar empresas en problemas financieros fue elegido por Donald Trump como secretario de Comercio. Ross según la revista Forbes posee una fortuna de casi 3 mil millones de dólares. Tom Price: ex congresista republicano, fue designado como Secretario de Salud y Servicios Humanos. Price será, presumiblemente, el encargado de desmantelar la reforma sanitaria de Obama, más conocida como "Obamacare", a la que se opuso ferozmente desde el Congreso.
Betsy DeVos: Trump la eligió para dirigir la secretaría de Educación. Lidera el grupo American Federation for Children que promueve las escuelas autónomas con subsidios del estado. Su familia es dueña de Amway, con un patrimonio de US$ 5.100 millones. Linda McMahon, propuesta para la Administración de Pequeños Negocios.Tiene un patrimonio de US$ 1.140 millones. Es la dueña de World Wrestling Entertainment.

La ceremonia de asunción

La asunción presidencial es uno de los rituales más importantes y simbólicos de la democracia norteamericana; sin importar que el clima marque unos cuantos farenheits bajo cero (como generalmente ocurre), una multitud se reunirá para ver a ambos presidentes (entrante y saliente). En el juramento de los presidentes de EEUU no se usa nuestra hipócrita fórmula de que "Dios y la Patria me lo demanden". Aún luego de las campañas más escandalosas y los más profundos agravios, ningún presidente saliente (a lo largo de 228 años) ha dejado de asistir a este ritual de la democracia y la convivencia. Igual que en casa, ¿no?

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