El sábado terminó el Mundial de Rugby con la consagración como campeones del equipo neozelandés, los famosos All Blacks. Hacia Londres, Inglaterra viajó el gobernador de Salta para presenciar la final. En el mundial, el equipo de rugby de Argentina, Los Pumas, llegó a un muy meritorio cuarto lugar logrando el orgullo de entendidos y no entendidos en este deporte por su esfuerzo, entrega al cien por ciento y juego limpio.
Entre tanta novedad rugbista no pasó desapercibido, ya sea por las noticias o por los comentarios de quienes siguen este deporte, el recibimiento en Roma por el Papa Francisco en audiencia privada de un equipo de peculiares características: Los Espartanos.
Los Espartanos, es un equipo de rugby formado por personas que están o han estado privadas de libertad en el penal 48 del partido bonaerense de San Martín. Este equipo surgió de la iniciativa privada, en el año 2009, de un abogado penalista y ex rugbier, el doctor Eduardo Oderigo.
Es muy interesante saber que han pasado por Los Espartanos, en estos siete años de existencia, alrededor de 400 personas privadas de libertad y que el índice de reincidencia en provincia de Buenos Aires es de 65%, mientras que entre los que han practicado este deporte en las cárceles es del 1%. El rugby se practica en 18 penales más de los 55 de la provincia de Buenos Aires.
El documental
El 13 de octubre de este año se pre-
estrenó el documental "Los Espartanos, la lucha por no permanecer caídos" en la sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional, y este documental habla de segundas oportunidades, de las herramientas que brinda este deporte para una real y efectiva reinserción social.
Así como el Estado nacional y provincial deben condenar a los responsables de delitos y asegurar la reparación a las víctimas -obligación constitucional a cargo del Poder Judicial y Ministerio Público-, también deben implementar políticas públicas efectivas para la prevención del delito.
La provincia de Salta debe dar cumplimiento al artículo 21 de la Constitución Provincial que expresamente establece: "Las penas privativas de la libertad tienen como fin la reeducación y la reinserción social de quienes las sufren. Las cárceles son sanas y limpias". Es sabido por todos que las cárceles provinciales no reeducan ni reinsertan socialmente; es decir, hay una grave omisión constitucional por parte del Poder Ejecutivo Provincial a cargo a través del Ministerio de Seguridad del régimen penitenciario.
La ciudadanía reclama seguridad, mientras tanto el Estado provincial no tiene políticas públicas eficaces para la prevención del delito, para bajar los índices de reincidencia, para reinsertar socialmente a las personas privadas de libertad y no se cumplen los estándares internacionales en materia de los derechos de las personas detenidas en las cárceles.
Estos estándares internacionales se encuentran entre otros documentos en "Los Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas Privadas de Libertad en las Américas", documento aprobado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en marzo de 2008, principios y buenas prácticas que son negados en estados nacionales y provinciales de fuerte sesgo represivo -que apoyados por una sociedad revanchista- no garantizan los derechos que hacen que las personas privadas de libertad sean tratadas humanamente, y que se respete y garantice su dignidad: derecho a la atención médica y psicológica y a recibir los tratamientos y medicamentos adecuados, derecho a una alimentación adecuada y suficiente, derecho al albergue y vestimentas adecuados, derecho al trabajo, derecho a participar en actividades culturales, deportivas, religiosas y sociales.
Un derecho fundamental
La readaptación social de las personas privadas de libertad no sólo es un derecho de las mismas sino también de todos los ciudadanos que de esta manera verán mejor garantizada su seguridad.
El deporte tiene la posibilidad de constituirse en un efectivo medio de educación en valores, valores tales como la verdad, la justicia, el conocimiento del bien, el respeto por el otro, el compartir, el trabajo en equipo, el esfuerzo para lograr los objetivos.
La experiencia de Los Espartanos pareciera indicar que este deporte: el rugby -bien enseñado y bien practicado- puede otorgar una educación en valores y herramientas para el cambio, para segundas oportunidades en las vidas de las personas privadas de libertad, para una efectiva reinserción social de las mismas.
La experiencia de Los Espartanos se podría replicar en las unidades carcelarias de toda la provincia y también en los centros de detención de los jóvenes en conflicto con la ley penal, muchos de los cuales sufren la adicción a las drogas, en especial al paco.

Sería deseable que el señor gobernador de la Provincia aproveche este tipo de viajes para inspirarse más en iniciativas como la del abogado y ex rugbier Oderigo e implementar políticas públicas activas y efectivas sostenidas en el tiempo para cumplir con el mandato constitucional de reeducación y reinserción social de las personas privadas de libertad, asegurando a la vez de este modo a todos los ciudadanos la tan ansiada seguridad en nuestra provincia.

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