El deporte y el arte siempre son una oportunidad para vivir la vida de otra manera. Especialmente para los más jóvenes.
En la ciudad de Rosario de la Frontera esa posibilidad viene de la mano de la academia Orgullo Criollo, que desde 2002 trabaja incansablemente en el barrio Ramón Abdala, el más grande de la ciudad.
Allí, más de 70 chicos y adultos también, concurren a partir de los 3 años a practicar diversas actividades: desde canto y danzas folclóricas hasta nada menos que boxeo, cuya práctica se incorporó a partir de este año.
Su director es el profesor Néstor Valdiviezo. Creó la academia con el objetivo de generar un espacio de aprendizaje del canto y las danzas argentinas, pero fundamentalmente un espacio de contención para los chicos de ese populoso y humilde barrio y zonas aledañas.
Hoy, los profesores del lugar apuestan al deporte como una forma de inclusión y una de las alternativas lanzadas es la pequeña escuela de boxeo.
Valdiviezo tiene como objetivo inmediato terminar de equipar el gimnasio. Se dan vuelta como pueden en su propio domicilio particular, donde funciona la academia por no contar con un lugar apropiado para desarrollar estas actividades que requieren desarrollar una multiplicidad de disciplinas en forma sistemática.
"Hay que generar nuevos espacios de referencia para los jóvenes, con propuestas en las que se sientan identificados y contenidos. El deporte es una herramienta efectiva para mejorar la calidad de vida de las nuevas generaciones y un canal de socialización", expresó Valdiviezo a El Tribuno.
Con la incorporación del boxeo se pretende llegar a los jóvenes que se encuentran fuera del circuito deportivo de clubes o escolares.
"Esta actividad requiere una gran exigencia física y constancia en el entrenamiento. Con la práctica de este deporte promovemos los valores de responsabilidad, disciplina, solidaridad y cuidado de la salud".
El espacio se vuelve esencialmente un lugar para compartir y educar. "Había muchos chicos que todos los días estaban en las esquinas en un contexto de peligroso ocio, pero ahora los padres agradecen porque salen del gimnasio, están cansados y se van a la casa a dormir", cuenta Néstor.
Piden un lugar
La academia se sostiene gracias al apoyo de los papás.
"A pesar de que nos resulta difícil mantener la academia, lo hacemos con orgullo porque nos gusta y amamos nuestras raíces folclóricas y el deporte, pero fundamentalmente porque prestamos un servicio comunitario", manifestó Mariela Valdiviezo, hermana de Néstor y profesora de la academia, que tiene un rol preponderante entre las niñas. En ese sentido, se mostró confiada y esperanzada en que las actuales autoridades municipales los acompañen en su crecimiento y afianzamiento como institución barrial.

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Sección Editorial

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daniel gomez
daniel gomez · Hace 9 meses

No me hagan reir. Desde chico hay que enseñarles a estudiar, a jugar, deporte sano, no boxeo. El boxeo atrofia el cerebro. peor el remedio que la enfermedad. Que se acabe el curro de boxeadores fracasados, que no saben como seguir prenddo a la teta del estado o a la teta de Isa. Que enseñen futbol, ajedrez, volley, basquet, que son deportes sanos y no me vengan con el boxeo, deporte quele gusta a la gente que quiere ver sangre.


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