Gustavo Salvador Agero, de 36 años, quien cumple una condena de 8 años en el complejo penitenciario federal de General Güemes, fue agredido con puntas tumberas por un grupo de al menos siete presos, recibiendo 5 puntazos en distintas partes del cuerpo, por lo que fue derivado de urgencia al hospital Castellanos.
Agero se encontraba el último martes junto a otros detenidos viendo el partido de fútbol de la Selección argentina contra Paraguay.
Cuando terminó el primer tiempo salió al patio para distenderse, y este momento fue aprovechado por los agresores, quienes lo atacaron con puntas de hierro. En la refriega le provocaron heridas en los muslos, manos y a la altura de la tetilla izquierda.
"Por suerte ninguna de las puñaladas le tocó un órgano vital y por eso está fuera de peligro, pero lo quisieron matar; él es un hombre robusto y se defendió; ellos no lograron su cometido", dijo su madre, Aidé del Valle Abán, de 65 años.
Gustavo Agero había viajado hace seis años a Mendoza junto a su pareja, en busca de trabajo. Sin embargo, allí la mujer lo denunció por trata de personas y al finalizar el juicio fue condenado a 8 años de prisión, de los cuales ya cumplió cuatro y podría salir con prisión domiciliaria en poco tiempo. La condena la comenzó a cumplir en la cárcel mendocina, pero su familia pidió el traslado a Gemes y le fue concedido.
"El grupo que lo apuñaló es un grupo de porteños que desde que llegaron cambiaron toda la tranquilidad que había en la cárcel federal; ellos le quitan las cosas a los más desprotegidos y mi hijo siempre se opuso a eso, por esa razón le tenían bronca", añadió.
"En la cárcel hoy se ve de todo, hasta droga corre. Yo quiero justicia y voy a realizar todas las denuncias necesarias hasta que paguen los responsables", expresó Aidé, quien llevaba las prendas ensangrentadas de su hijo para lavarlas. Gustavo nació en Güemes y es padre de cinco hijos con su primera mujer, de quien está separado.
En la cárcel los detenidos realizan trabajos de herrería y carpintería, por lo que les resulta fácil elaborar armas blancas y esconderlas.
"Lo atacaron con hierros con puntas, lo hincaron en el cuerpo y lo golpearon con el hierro en la cabeza, provocándole dos grandes heridas, yo no sé cómo los guardiacárceles no ven que se fabrican armas en los talleres, todos saben eso. Ahora pedimos que a mi hijo lo lleven cuando salga del hospital a un sector seguro de la cárcel, no quiero que le vuelva a pasar", expresó con preocupación.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia


martiniano Chilavert
martiniano Chilavert · Hace 1 mes

A las autoridades de la unidad carcelaria federal de Güemes parece que hay que recordarles que la Constitución Nacional dice que "las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas". Después de cumplir la condena, esas personas deben poder ser recuperadas para la sociedad para evitar que vuelvan a caer en el delito, Caso contrario, las cárceles no cumplen su finalidad de proteger a los ciudadanos.


Se está leyendo ahora