Ante la necesidad de inversiones productivas, podemos observar que uno de los mayores oferentes y referentes de las mismas son las que están proyectadas y en ejecución por la República Popular de China. No solo es preocupación de Argentina sino de toda Latinoamérica saber cuáles son los planes que el gigante asiático tiene con esta región, también observamos el avance de las inversiones chinas en África.
Ante esta estrategia, las dudas son muchas pero lo cierto será conocer si solamente busca comerciar y/o comenzar a mantener una cierta influencia política en la región.
Sabemos que la gran expansión económica del Dragón en estos últimos años ha generado ciertas tensiones con EEUU especialmente en el mar del sur de China, y esos estados de ánimos, al parecer, se expandirán a nuestros territorios y a las tierras y mares de África. Son varias las investigaciones que tratan de descifrar las intenciones geoestratégicas de China y solo pudieron determinar las inversiones que realizan tanto en Latinoamérica como en África. De acuerdo a estos análisis y con la base de datos que incluyen las relaciones comerciales y financieras de China y los EEUU con los países analizados, un equipo de investigadores de la Universidad de San Pablo, solo pudieron establecer que el dragón estaría desarrollando vínculos económicos con los países donde el águila esta menos presente demostrando la existencia de consideraciones políticas más allá de las meramente económicas. Podemos, en base a análisis empíricos, determinar el porqué del acercamiento de varios países a China:
a) La búsqueda de líderes políticos marginados de Washington por razones ideológicas.
b) La hipótesis de que no son los países los que buscan negociar con China sino que es Pekín el que está tratando de tener relaciones comerciales con los países donde EEUU tiene menos influencia, sabiendo que por ahora se reduciría la probabilidad de crear fricciones con el país del norte.
c) Un análisis pesimista planteado por John Mearsheimer de la Universidad de Chicago sostiene que los chinos están engañando al mundo, llevando adelante una estrategia de "contestación" o confrontación activa y que, si esa teoría fuese verdadera, Pekín estaría usando su liderazgo económico para comprar amigos en África y Latinoamérica entre aquellos países olvidados por Washington, arrancándolos de las garras del águila.

Un nuevo gigante

China es protagonista fundamental del nuevo mundo económico. Para entender lo que es hoy la República Popular de China observamos algunas cifras: con sus más de 1.300 millones de habitantes, tiene diez veces la población de Japón, 8,8 la de Rusia; 4,4 la de los EEUU y algo más del doble de todos los países juntos de la Unión Europea. Con el crecimiento económico acelerado que hoy está viviendo este país, se puede afirmar sin temor a equivocarnos que en cualquier actividad, sus empresarios utilizan las técnicas actuales y los modelos de gestión más eficientes. Por imperio de la demografía, en pocos años, el Dragón pasaría a ocupar el primer lugar en cualquiera de sus manifestaciones.
Por ejemplo: en los últimos seis años, en China se han creado 45 millones de nuevas empresas que actúan producen y venden por internet; este solo dato nos demuestra el potencial económico y financiero que produce.

La república popular en África

La incursión de China en África, especialmente en esta última década, fue la más significativa. Las inversiones chinas en África, persiguen oportunidades de este continente en sectores como energía, transportes e industrias extractivas; algunos analistas estiman que en 2015 llegaron a 50 billones de US$ y que en 2020 llegarían a 100 billones de la misma moneda. El intercambio comercial entre África y China durante el año 2013 superó los 200 US$ mil millones. El continente africano hace negocios con Europa del orden de los US$ 137 mil millones y con Estados Unidos totalizó los US$ 96 mil millones, datos que confirman que China es el primer socio comercial de África.

En Latinoamérica y en la Argentina

China, durante la última década desarrolló su economía en base a exportaciones e inversiones, ha crecido entre un 8 y 11% anual y, como consecuencia del estímulo al consumo interno y el ascendente incremento de sus zonas urbanas, tiene una demanda creciente de alimentos y energía. Ahora está buscando países y/o regiones que produzcan lo que necesitan y que requieran inversiones y latinoamérica es una de ellas. Podemos observar que China es el principal socio comercial de Chile, Perú, Ecuador, Brasil y si nos vamos al resto del mundo vemos que también lo es con Alemania y los Estados Unidos, entre otros. Recientemente nuestro embajador en China, Diego Ramiro Guelar, afirmó que "China es nuestro principal socio energético y es ya, sin lugar a duda, nuestro primer socio financiero", porque solo en el "primer semestre financio US$ 25.000 millones", porque "a esto hay que sumar US$ 11.000 millones del swap con el Banco Central de la República Argentina"
Las más importantes inversiones comprometidas con Argentina aseguraron la financiación de US$ 5.000 millones para las dos centrales hidroeléctricas en la provincia de Santa Cruz. Además, se destinarán US$ 12.000 millones para dos centrales nucleares, Atucha IV y Atucha V, US$ 2.700 millones para recuperar el Ferrocarril Belgrano Cargas y el compromiso de destinar fondos para dos gasoductos en Córdoba, un acueducto y obras viales en Entre Ríos, programas de generación de energía solar en Jujuy, San Juan y la Rioja, entre otros proyectos. En estos últimos años la relación bilateral entre Argentina y China creció de una forma exponencial especialmente en comercio, aumentando los tratados bilaterales no solo en lo referido a transferencia tecnológica sino también en el desarrollo de joint-ventures. Nuestro país necesita aumentar las inversiones para generar trabajos genuinos entre otros objetivos y China que tiene una demanda creciente de alimentos y energía sabe que puede obtenerlos en Argentina.
Apelemos a nuestros gobernantes para que los acuerdos que se concreten beneficien a ambas partes y así como hasta hace muy poco tiempo mirábamos a los EEUU y Europa como eje de nuestro desarrollo, hoy el panorama es aún más amplio y tendremos que mirar al Oriente. El desafío está planteado

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