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Argentina, excluida de las pruebas PISA de calidad educativa
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) no la incluyó en el ranking trienal que mide los estándares de calidad educativa debido a que fue insuficiente la muestra tomada entre 7.500 estudiantes de 15 años, consultados sobre ciencia, comprensión lectora y matemática.
'La muestra es demasiado pequeña para garantizar la comparación', se señala en la página 320 del volumen I de la prueba, que hoy se difundirá en todo el mundo y de la que también se excluyó a Kazakhstán y Malasia.
La situación no es desconocida por el gobierno de Mauricio Macri. Ya en junio pasado funcionarios del Ministerio de Educación de la Nación admitieron que habían recibido cuestionamientos sobre la muestra por parte de la OCDE. Sin nombrarlo directamente, no negaban la eventual responsabilidad que podía caberle al ex ministro Alberto Sileoni.
'La OCDE amenaza con bajar del ranking al país, aunque a nivel nacional los resultados dan bastante bien', le dijo un integrante del gabinete de Esteban Bullrich a este diario, aunque por aquellos días no estaba persuadido de que se cumpliera la advertencia.
Todos los Estados participantes tuvieron a mediados de año un informe preliminar que les permitía contar con una aproximación al trabajo final que se difunde hoy, en Londres, a las 7 de la Argentina. Por eso la inquietud sobre cómo explicar la situación argentina se analiza reservadamente entre el Palacio Sarmiento y la Casa Rosada desde hace mucho tiempo.
Las pruebas
Anteayer, el director de Educación y Habilidades de la OCDE, Andreas Schleicher, anticipó que el organismo a cargo de las pruebas PISA había descubierto 'que un número significativo de escuelas no fue incluido en el listado'. 'Por esta razón -advirtió- no podemos descartar la posibilidad de que los resultados para la Argentina hayan sido afectados. Es imposible saber, sin embargo, en qué dirección son afectados.'
Aunque ayer se conocían las fuertes declaraciones del funcionario de la OCDE, desde el gobierno de Mauricio Macri se optó por el silencio. Las consultas efectuadas al Ministerio de Educación obtuvieron una sola respuesta: la confirmación de una conferencia de prensa, hoy, a las 9.30, en la Casa Rosada.
Seguramente le tocará al ministro de Educación de la Nación explicar esta mañana qué sucedió y quiénes son los responsables del sistema de elección de los 7.500 alumnos de las 238 escuelas públicas y privadas de todo el país, que entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre del año pasado participaron por quinta vez de esta evaluación internacional.
Entre otras cuestiones pendientes de dilucidar, no deja de ser llamativo que esta muestra es más grande que la realizada en 2012, cuando participaron 226 escuelas públicas y privadas del país y 5900 alumnos, y que fue aceptada sin inconvenientes por la OCDE.
Por segunda vez, la ciudad de Buenos Aires participó de forma independiente de la prueba. Debutó en el relevamiento de 2012. En ese momento, el ministro porteño era Esteban Bullrich. Para la edición 2015, la ciudad se presentó con 59 escuelas y 2000 alumnos.
El resultado arrojado en 2012 sobre la situación educativa de nuestro país fue contundente: el 53,6% de los chicos de 15 años no superaba el nivel mínimo de lectura. El 50,9% no entendía ciencia y el 66,5%, no podía resolver cálculos matemáticos.
La OCDE había concluido que las calificaciones obtenidas por la Argentina alertaban sobre el riesgo del abandono escolar de los adolescentes y sus consecuencias en el futuro: trabajos mal pagos y poco gratificantes, menor participación en el ámbito político por falta de preparación y peor estado de salud.

El test

En su primer test, en 2000, la Argentina lideraba los países de América latina y se ubicada 37 en el ranking global. En 2003, mientras el país se reponía de la crisis económica y social iniciada a fines de 2001, la decisión política fue no confrontar los saberes educativos de sus adolescentes con los del resto del mundo. En 2006, el país regresó al sistema evaluatorio de la OCDE y quedó 53 en la tabla general y 6, en América latina. En 2009, la situación empeoró: bajó al puesto 58 en el listado global y 7°, regional. En 2012, la situación fue casi similar a la de tres años atrás: 59 en el ranking internacional y 6 en América latina.
Mientras la educación argentina no paraba de caer, Chile se consolidó como el mejor sistema de la región: pasó del tercer puesto en 2000 a líder desde 2006 hasta la actualidad.
En la región son nueve los países que participan de las pruebas PISA: Chile (44 en el ranking global) es el líder; Uruguay (47), segundo; Costa Rica (55), tercero; Colombia (57), cuarto; México (58), quinto; Brasil (63), sexto; Perú (64), séptimo, y República Dominicana (70), octavo.
De los 70 Estados que se sometieron a la evaluación, Singapur confirmó su liderazgo y mejoró siete puntos su calificación en relación con 2012. Japón, segundo en la tabla, también creció 3 puntos. Estonia, tercero, amplió dos puntos su situación en relación con la evaluación anterior. China Taipei, cuarto, no tuvo cambios entre 2012 y 2015.
Finlandia, uno de los modelos educativos más exitosos del mundo y más observados desde la Argentina en los últimos años, se ubicó en el quinto puesto global, pero perdió 11 puntos en relación con la evaluación anterior. Completan los 10 primeros puestos Macao (China), Canadá, Vietnam, Hong Kong y P-S-J-G (China).

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