Argentina: un país que duele

Walter Neil Bühler

Argentina: un país que duele

Un viejo chiste nos cuenta de un paciente: Manolo. Manolo va al médico y señalando varias partes de su cuerpo con el dedo índice le dice: "Doctor, me toco acá y me duele, me toco aquí, de este otro lado y también me duele, me toco en este otro lado, ­y también me duele!, ¿qué es lo que tengo doctor? El médico responde: -"­Lo que usted tiene es el dedo quebrado, bestia!".
En el último tiempo se me presenta reiteradamente una asociación de imágenes entre ese cuento y nuestra realidad: tocamos allí y hay corrupción; tocamos en otro lado y hay más corrupción, y sigue la cuenta. No se trata solo de la macro corrupción del kirchnerismo, ni de la incipiente macri corrupción, que acompaña los gobiernos en muchas partes del mundo. No solo hablamos de corrupción en la política, se trata de una putrefacción que corrompe todos y cada uno de los compartimentos de nuestra urdimbre social.
Mis hijos no pueden creer cuando les cuento que hubo una época en que la palabra corrupción no aparecía todos los días en grandes titulares; yo tampoco le creía a mi madre cuando me contaba que en su época contadores y empresarios se suicidaban simplemente por la vergenza de declararse en quiebra.
Veamos algunas noticias de esta semana:
Según Infobae, por una denuncia anónima se encuentran 36 sobres durante un procedimiento en la Jefatura Departamental de la Policía Bonaerense en La Plata. Parecería que los sobrecitos eran de té: "Té Coimeo"; contenían, además, un total de $153.700 en efectivo. Según Página 12, los sobres eran 35, ­alguien se pulió un sobre durante el procedimiento!
El fiscal Federico Delgado, a cargo de la instrucción de la causa que investiga la muerte de cinco jóvenes en la fiesta de música electrónica Time Warp en Costa Salguero, aseguró este viernes que "todo hace pensar" que durante aquella noche hubo "una zona liberada donde cada cual podía vender pastillas por cuenta propia". Era el plan "prefecto", si la merca no hubiera sido tan trucha.
Estos, son dos ejemplos en los que no ha intervenido -directamente- la política.
Corrupción ha existido en todo tiempo y lugar (desde que Eva lo corrompió al ingenuo Adán con la manzanita), pero no es un estado congénito del hombre, pues encontramos países donde casi no existe como Nueva Zelanda, Dinamarca y Finlandia.
Argentina ocupa el puesto 107 en el ranking de "Tansparency International", debajo de muchos países latinoamericanos (Chile 23, Costa Rica 40, Cuba 54, México, Perú, Bolivia, etc.) y al lado de Togo, Nigeria, Etiopía, etc.
Tranquiliza nuestras conciencias endilgarle la corrupción exclusivamente a los políticos, siendo que corruptos somos -casi- todos.
Cuando aceptamos una compra sin comprobante o fotocopiamos un libro, o le damos una propina al mozo del casamiento para que nos atienda mejor; nos convertimos en cómplices de esa malévola y corrupta estructura.
Las autopistas del dinero
Ya no se puede hablar de la "ruta" del dinero, sino que se parece al cruce entre las Freeways Interestatales 110 y 105, en Los Ángeles, Estados Unidos, (la encrucijada de autopistas más grande del mundo).
Trayectos que van de Jujuy a Olivos, de Caracas a Ezeiza, de Buenos Aires a Suiza, de Río Gallegos a San Fernando, del despacho presidencial a Seichelles, de Sueños Compartidos al baño del Ministro de Planificación, de Skanska a Enargas, de la AFIP a Cristóbal, del Juego para todos lados, de la Casa de la Moneda a Mar del Plata, de España y Portugal al Ministerio de Transporte, del Chaco a la Rosadita; de la Rosadita a Panamá: una tela de araña cuyo tejido los infames atribuyen a la temible "viuda negra" y su difunto compañero.
Hablando de matrimonios, dicen que Lázaro Báez tiene una temible esposa, Norma.
Será por eso que el hijo, Martín Báez, está aterrorizado con la idea de las esposas.
Una de las tantas industrias que entró en crisis con el gobierno de Macri ha sido la otrora floreciente fabricación de "bolsos" y "valijas". Pero, para compensar, la población tiene una gran expectativa en que se produzca una gran demanda de "trajes a rayas" (o anaranjados) y se espera que haya muchos trabajos de herrería (artística o no).
Parece que, aún antes de su sanción, ya está funcionando muy bien "la ley del arrepentido".
Por lo menos los jueces federales están demostrando su arrepentimiento luego de años de ocultar y sepultar causas de corrupción: como todos los "conversos" se desesperan por demostrar quién es más rápido y justiciero.
Sin duda ha habido muchas torpezas en el manejo de fondos mal habidos (y eso que todavía no llegaron al dinero De Vido).
Pero me pregunto: cuando Ud. elige un abogado ¿no le va a preocupar que se llame A. Fano? (español), ¿o que se apellide De Falco? (cordobés). Hasta podremos admitir que sea Burlando, pero no se le va a ocurrir contratar a un abogado Chueco, ¿verdad? ­Por más que Adrián Suar se lo recomiende!
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