La convención del Partido Demócrata, que designará oficialmente a Hillary Clinton como candidata a la Casa Blanca, se abrió ayer en Filadelfia (noreste) en un evidente ambiente de crisis y tensa división interna.
Clinton y el partido pretendían aprovechar la convención para ofrecer una imagen de unidad en torno de una candidatura, a diferencia del aparatoso congreso de los Republicanos que formalizó la candidatura de Donald Trump.
Pero la crisis que estalló en las filas demócratas se tornó imposible de ignorar en la jornada, como consecuencia del escándalo originado el fin de semana y que forzó la renuncia de la presidenta del Comité Nacional partidario, Debbie Wasserman Schultz.
Ayer, Wasserman Schultz intentó pronunciar un discurso ante delegados por el estado de Florida -estado que ella representa en la Cámara Baja del Congreso- pero los abucheos e interrupciones la obligaron a salir escoltada del escenario.
Por su parte, el senador Bernie Sanders, quien en la elección interna ofreció una formidable resistencia a Clinton y la maquinaria partidaria, tuvo que escuchar abucheos de sus propios seguidores al pedirles que voten por la exsecretaria de Estado, ya que la prioridad es derrotar a Trump.

Protestas bajo el sol

A pesar de las altas temperaturas, el centro de Filadelfia fue tomado el domingo por miles de manifestantes, muchos más y mejor organizados que los grupos que protestaron durante la convención republicana en Cleveland.
Entre varias demandas ecologistas, las camisetas y las pancartas a favor de Sanders eran omnipresentes, y cientos de partidarios del perdedor de las primarias desfilaron ruidosamente. Muchos de ellos ven en la filtración de WikiLeaks la confirmación de sus sospechas: "Los mensajes demuestran lo que sabíamos desde el principio", dijo Dora Bouboulis, oriunda de Vermont.
Pero en conjunto, los electores de Sanders apoyan en gran medida a Clinton, según los sondeos.
Las nuevas promesas y los pesos pesados del Partido Demócrata -entre ellos el presidente Barack Obama y el exmandatario Bill Clinton-, pronunciarán discursos a lo largo de los cuatro días que durará la convención, celebrada en el Wells Fargo Center.
Los oradores defenderán la experiencia y la competencia de Hillary Clinton, quien fue primera dama, senadora y secretaria de Estado, y denunciarán el discurso de división de Trump.
"La próxima semana en Filadelfia daremos una visión muy diferente de nuestro país", prometió Clinton, de 68 años, en un acto en Miami (Florida) el sábado pasado, con su compañero de fórmula, Tim Kaine, senador por Virginia.

"Derrotar a Trump"

Por su parte, Sanders no escondió la enorme irritación ante un escándalo que demostró que tenía razón con sus quejas durante la primaria, pero este lunes enfrentó a sus propios delegados para explicarles que ahora la prioridad es impedir que Trump llegue a la Casa Blanca.
"Tenemos que derrotar a Trump. Tenemos que elegir a Hillary Clinton", dijo Sanders, para agregar que "Trump es un bravucón y un demagogo".
Varios de sus delegados no lograron contener los abucheos cuando Sanders pidió votos para Clinton. "Hermanos y hermanas, este es el mundo en que vivimos", expresó.
Un sondeo realizado por la cadena CNN y divulgado ayer muestra a Trump por delante de Clinton.

Dos muertos en una discoteca

Dos personas murieron y otras 17 resultaron heridas en un tiroteo ocurrido ayer a la madrugada en una discoteca en Fort Myers, en el estado norteamericano de Florida, durante una fiesta juvenil, según informaron medios locales. El capitán de la Policía de Fort Myers, Jim Mulligan, informó que "no se trató de un acto de terrorismo", e identificó a las dos víctimas fatales como Sean Archilles, de 14 años, y Stefan Strawder, de 18. Previamente el boliche, Club Blu, indicó que el tiroteo comenzó en el estacionamiento del predio, cuando los "padres de los chicos que habían ido a la fiesta, de edades entre 12 y 17 años", llegaban a recogerlos para llevarlos de vuelta a sus casas.

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