Desprovistos de un motivo, una esperanza o un sueño que los conduzca a no cometer algún tipo de delito, hombres y mujeres corrompen la ley. En sus distintas formas, el delito deambula por sectores inimaginables. Muchas veces silencioso, impregna la estructura del entramado social.
Una de las metodologías utilizadas para delinquir en Salvador Mazza y sus alrededores es el asalto a mano armada. Muy organizados, los grupos de asalto en esa zona están conformados por argentinos y bolivianos. Suelen utilizar puntos clave al momento de entrar en acción, la terminal de la localidad fronteriza, por ejemplo, es uno de ellos.
Las bandas suelen trabajar en conjunto. Están diseminadas en las ciudades y planifican sus pasos. Esperan la llegada de los micros, observan a los visitantes ocasionales que allí descienden sean turistas argentinos o ciudadanos bolivianos camino a su país. Luego de analizar y hacer blanco en su víctima, entran en acción.
Audaces frente a la mentira, se acercan a la gente para dialogar y les ofrecen llegar a destino no por el camino legal, sino por otros alternativos por donde llegarán más rápido y seguros. De esa forma los grupos de asalto se encargan de llevar a sus víctimas a descampados donde sorpresivamente aparecen cuatro o cinco personas más y, a punta de pistola, los desvalijan. El traslado suele ser a través de carritos -tracción a sangre- o en vehículo.
Situaciones alarmantes que generan un enorme grado de inseguridad. Hasta el momento este tipo de metodología no se cobró ninguna vida. "Son situaciones muy complejas, nosotros tenemos varias causas de este tipo en la zona y con gente detenida", expresó el doctor Armando Cazón, fiscal penal de la frontera caliente. La situación se agrava si se tiene en cuenta que los delincuentes están a pocos metros de poder fugarse y pasar a otro país.
En este sentido hay que tener en cuenta que la frontera implica una mirada diferente del delito. Hay un límite geográfico que otorga impunidad. "Si no pasan la barrera de la frontera podes actuar con la ley, de lo contrario te ves obligado a ingresar en un océano jurídico muy complejo. El delito es una sola cosa desde el punto de vista geográfico, pero no desde lo jurídico", añadió el letrado en diálogo con El Tribuno.
Homicidio de la terminal
El viernes, cerca de las 17, un ómnibus arribó a la terminal de Salvador Mazza, donde descendieron dos hermanos oriundos de Bolivia. En ese momento se le acercaron dos supuestos changarines, quienes discretamente los llevaron a un costado. Uno se puso atrás mientras el otro, adelante, se ofrecía para bajar el equipaje. Le dijeron a Alexander Mamaní, de 20 años, que debía pagar $50, el turista boliviano intentó saldar la cuenta con 10 pesos. Sin mediar más palabras, recibió un tremendo golpe en la nuca que lo dejó inconsciente. Minutos después falleció.
El rápido accionar de la policía tras el crimen de la terminal provocó la detención de uno de los dos ladrones, Félix Gareca, de 35 años. Al día siguiente, y tras un operativo de vigilancia a cargo de la comisaría 40 de Salvador Mazza y la subcomisaría de Aguaray, fue detenido el segundo sujeto: Herán Peralta, de 22 años, principales sospechosos del homicidio. Hoy deberán declarar ante el fiscal Armando Cazón.

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Sección Editorial

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Erik Larsen
Erik Larsen · Hace 10 meses

Si no existiera el robo legal, es decir, la Aduana, estas cosas no pasarían. Nadie necesitaría contratar a un desconocido para evitar que el gobierno le afane con el cuento de que tiene que aplicar el código aduanero de Videla.

luis lescano
luis lescano · Hace 10 meses

A LA HORCA Y LISTO!!!!!!!!!!!!!


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