Los hechos de violencia que dominan el Gran Buenos Aires lo empujaron a buscar una vida más segura y tranquila en otro lugar, hace unos tres años. Dejó Argentina y se embarcó rumbo al norte brasileño. Recaló en una paradisíaca y tranquila isla, para trabajar en un bar. La ironía del destino quiso que en ese sitio encontrara la muerte, de la manera más cruel, más violenta. Esa misma violencia de la que él había escapado hace unos años.
Marcelo Rey, de 38 años, fue asesinado a golpes durante una pelea ocurrida en la isla Morro do Sao Paulo, cerca de la ciudad de Salvador de Bahía. El iniciador de la mortal pelea es un hombre de raza negra, oriundo de Bahía, quien habría actuado por razones vinculadas a la xenofobia y en medio de un estado de ebriedad, permanecía en calidad de prófugo, al cierre de esta edición.
Rey se desempeñaba como cajero del Bar do Peter II, regenteado por su compatriota Gastón Corniel. A su vez, alquilaba una casa para subalquilarla a turistas.
Según indicó un amigo de la víctima, Rey "fue increpado por este Enrique, porque hay bronca hace mucho tiempo con los argentinos que van a laburar ahí. Estaba borracho, lo invitó a pelear, Marcelo no quería, lo empujó y le pegó trompadas hasta que Marcelo cayó. Una vez en el piso, golpeó la cabeza con unas piedras, pero no conforme con eso, el atacante siguió pegándole patadas en el piso", añadió.
Palabra de cónsul
El incidente fue confirmado por el cónsul argentino en Brasil, Mariano Vergara, que señaló que, de acuerdo con el informe judicial del cual se interiorizó, Rey murió al golpear su cabeza contra "una escalera de piedra".
El funcionario sostuvo que de haber sido un episodio de xenofobia, del cual no tiene constancia, "se trató de un hecho aislado" ya que en la zona, "los argentinos son bien recibidos, ya que son la primera minoría y hay muchos extranjeros" .
"Muchos argentinos tienen bares, restaurantes y otros negocios, y brindan trabajo a los brasileños", destacó Vergara, y agregó que ya se comunicó con la familia de Rey para asesorarla en cuanto a la repatriación del cuerpo, mientras que también ofreció toda la colaboración a las autoridades locales para lograr resultados en torno de la investigación del caso.
Quién era y cómo vivía
"Era una persona espectacular, te hacía reír en los peores momentos y sacaba lo mejor de cada uno en una situación de mierda", dijo un amigo de Marcelo que también vive en Brasil y prefiere ocultar su identidad por miedo a las consecuencias que puede sufrir al hablar sobre el hecho, al igual que todos los argentinos que viven actualmente en la isla.
"Era cero prejuicioso, no le importaba quién eras. Muchas veces se juntaba con pesqueros a tomar cerveza y era amigo de ellos. Muchos nativos salieron a buscar al asesino porque no podían creer lo sucedido", agregó el amigo.
Respecto de la presunta discusión que habría desencadenado la pelea, el amigo de Rey opinó: "La bronca que nos tienen algunos locales es porque el argentino va y labura, lo quieren laburador".
"Los nativos muchas veces llegan borrachos, faltan sin avisar y por eso que nos prefieren a nosotros. Esa diferencia a ellos los enoja mucho", remarcó.

"Nunca peleaba"

Gastón Carniel, dueño del bar donde trabajaba Marcelo, contó que el "Conejo" era una persona pacífica y que en la noche del ataque (martes) había salido a tomar algo porque tenía franco. Según él, que aún no conoce bien las razones por la que los hombres comenzaron a discutir, el hombre argentino intentó frenar la pelea, no pudo y en un momento recibió una patada en la pera que lo tiró al piso y se golpeó la cabeza.
"Marcelo nunca peleaba con nadie; creemos que le tienen que haber hinchado bastante como para pelearse. También sabemos que él no se quiso pelear, que se quiso ir, pero el loco se le vino encima y se tuvo que defender. Cuando los quisieron separar, el chico le tiró una patada que le dio en la pera. Él cayó de espaldas y golpeó su cabeza contra una piedra", relató Gastón.

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