"Queremos que los chicos vayan al centro de salud y hagan su consulta, se saquen dudas. Queremos que se apropien de su derecho a la salud", desliza Marcela Roldán, una trabajadora social del centro de salud del barrio Castañares, en la zona norte, con un espacio de consejería integral en salud sexual y reproductiva, pero también en el primer consultorio adolescente de la ciudad. Son espacios pensados para que los adolescentes se acerquen y planteen sus dudas. No solo en materia de salud sexual, sino en materia de derechos y de otras problemáticas vinculadas o no a su sexualidad.
En el consultorio adolescente que funciona desde fines de 2014 y en el que trabaja un equipo de profesionales, la participación de los chicos aumentó. Son de tres a cuatro por cada semana y también influye la asesoría escolar que dan en un colegio de la zona.
Los planteos son diversos; buscan desde conocer más cómo funciona el cuerpo o saber las razones por las que se deprimen; hasta averiguar qué métodos de anticoncepción existen. También hacen consultas vocacionales y vinculadas a sus proyectos de vidas.

Sin preservativos

Según Roldán, desde 2010 los datos de ese centro de salud indican que el 23% del total de las madres son adolescentes.
En el centro de salud de Castañares, que es un nodo en el sistema de Atención Primaria de Salud, no tenían preservativos. Tampoco habían recibido implantes subdérmicos. "El resto de los métodos anticonceptivos sí los tenemos, no han faltado. Pero antes llegaban en mayor cantidad", comentó a El Tribuno Marcela Roldán.
Existen centros de consulta en los centros de salud de barrio Palermo, Santa Cecilia, San Ignacio y en Villa Asunción. Funcionan por orden de llegada, sin turnos previos.
En la consejería del centro de salud de Solidaridad, creada hace cinco años, Ariel Tito también encara el trabajo con un equipo de profesionales. Tito le comentó a El Tribuno que, en 2015 ese centro de salud fue el que más implantes colocó. Agregó: "El implante subdérmico estaba destinado a las jóvenes y a grupos de riesgo, como aquellas que estaban en situación de calle o con adicciones, además de madres jovencitas y multíparas", explicó.
En esta salita también hubo déficit en la entrega de preservativos. "En las consejerías recibimos consultas de todo tipo, no solo sobre educación sexual. La zona en la que trabajamos es grande y muy vulnerable. En estos espacios surgen preguntas sobre violencia familiar, VIH, las necesidades de los jóvenes y más. Hoy la mayor cantidad de consultas son por métodos anticonceptivos", contó Ariel.
Según los datos de este centro de salud, ubicado en la zona sudeste, "hay una tasa de natalidad alta. A partir de los 13 años ya empiezan a venir los chicos a las consejerías de salud sexual integral. Prevalecen ahora las personas que ya eligieron un método anticonceptivo particular, y las edades que prevalecen van desde los 20 a los 49 años", comentó el profesional.
Marina Rosales, trabajadora social, tiene un espacio habilitado para la consejería familiar y comentó que allí la demanda de la población está relacionada con sus derechos. "Ellos vienen solos a hacerse sus controles de salud y los que se animan a visitar este espacio consultan por diversas dudas, desde métodos anticonceptivos en general hasta cómo cuidarse con métodos naturales".
Rosales expresó que muchas dudas están relacionadas con su proyecto de vida y con la contención que tienen. "Hay adolescentes que son huérfanos de padres vivos y otros no tienen un proyecto de vida, no saben qué es", lamentó.

Información para decidir

Una estrategia para abordar el embarazo adolescente y otras problemáticas de este grupo son las consejerías integrales en salud sexual y reproductiva, las que tratan la promoción y prevención desde una perspectiva de derechos, es decir, que además de sacar dudas, asesoran a jóvenes y adultos sobre sus derechos.
Entre los principales derechos está el de elegir gozar de una sexualidad respetable y placentera, además de ejercer una orientación sexual libremente, elegir si tener hijos, elegir un método anticonceptivo, recibir atención gratuita e integral, recibir educación sexual integral, vivir sin violencia, no sufrir discriminación y, principalmente, obtener información para decidir.
En la ciudad hay, al menos, siete consejerías habilitadas en centros de salud de diferentes barrios. También están las asesorías escolares, en el marco de la misma estrategia. Además, hay espacios de este tipo en los hospitales del interior de la provincia, según informó la Supervisión de Salud Sexual y Reproductiva.
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Foto: Jan Touzeau
Foto: Jan Touzeau

Taller de formación

“Experiencias para armar”, se denominó el taller que dictó Marina Rosales, a cargo de la consejería familiar de barrio Intersindical, a los docentes de la escuela Clara Saravia Linares de Arias. “La idea fue que los docentes articulen el concepto de salud de la Carta de Ottawa con la ley de salud sexual y reproductiva”, dijo.

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