Los precios están subiendo, las tarifas, alimentos, la nafta, etc. Son aumentos que sufrimos todos los argentinos y que se dan en un momento en el cual no se vislumbran renegociaciones salariales para amortiguar el impacto de dichas subas. Peor es aún el panorama para aquellos argentinos desempleados.
De acuerdo a FIEL, en febrero de este año una familia tipo (dos adultos y dos menores) necesitaba tener ingresos superiores a $ 7.700 para no ser considerada pobre y aquellos que no llegaban a tener ingresos superiores a $ 4.170 son considerados indigentes.
En la misma línea, el Observatorio social de la UCA (Universidad Católica Argentina) cuantificó para el primer trimestre de 2016 la pobreza en un 32,6%. Es decir que de cada cien argentinos, 33 son pobres. La indigencia está en 6,2 %. La cantidad de pobres aumentó desde fines de 2015 poco más de 3,6 puntos porcentuales (de 29 % a 32,6 %). Actualmente hay 13 millones de pobres y 2,4 millones de indigentes.
La inflación estimada para estos cuatro primeros meses en Ciudad de Buenos Aires donde se mide (incluyendo abril, mes de subas tarifarias) estará alrededor del 18%, lo que ya define una inflación anual estimada en el 30 % como piso. Debería tener una baja muy pronunciada en lo que resta del año para no superar el 30 %.
La actividad económica sigue planchada, no logra reactivarse por el momento debido a la precaución de los agentes económicos sobre cómo sigue todo, a lo que se le suma las altas tasas de interés (38 % anual a treinta días) que se fijaron para combatir la inflación. El efecto no deseado de esta política es la falta de crédito para empresas.
El consumo ya refleja esta situación, dado que según el Indec para enero de 2016 la compra en supermercados cayó aproximadamente un 3 %. Este dato es importante dado que lo último que achica una familia es la compra en supermercados.

Acciones económicas

Por otro lado, en lo que va de este 2016 ya se liberó el cepo cambiario, se normalizó el mercado de cambios y se estabilizó el valor del peso argentino entre los $ 15 y $ 16 por dólar. Similar al valor del dólar informal en el último año.
Disminuyó notoriamente la emisión monetaria (la famosa maquinita de imprimir dinero que genera inflación). Ello debido a que están trabajando en disminuir el déficit público mediante la eliminación de gastos y subsidios mal otorgados (principalmente energía, transporte y agua en Ciudad de Buenos Aires y Conurbano Bonaerense), según el Iaraf el gasto se desaceleró un 39% en el primer bimestre de este año. Hay déficit público cuando el Estado gasta más de lo que le ingresa y lo que le falta, imprime dinero para pagarlo generando inflación. La emisión monetaria se desaceleró en los primeros meses un 35,7 %.
Está en vías de finalizar el problema de los holdouts, cerrando una etapa de quince años de incumplimiento y que en algún momento debía terminar dada la sentencia en contra. Esto permitiría insertar a Argentina en el mercado financiero internacional, consiguiendo fondos para obras de infraestructura y generando condiciones para atraer inversiones.
Parecería que este 2016 lleva mucho tiempo ya, dado el vértigo en decisiones económicas adoptadas y en la forma que se perciben.
A nivel de decisiones económicas para la gestión nacional, inflación y reactivación son los objetivos. Es momento de combatir la inflación y las causas que la generan, de cuidar el empleo genuino (tanto público como privado), de negociar alzas salariales que permitan cubrir la pérdida del poder adquisitivo y por último de generar las condiciones económicas necesarias para volver a crecer lo antes posible (seguridad, previsibilidad y estabilidad).
Desde un punto de vista familiar, precaución es el objetivo, es momento de ser cautos con los gastos, de buscar precios, de no endeudarse (las tasas de interés están muy altas), de esperar a que termine la suba y el reacomodamiento de todos los precios relativos (tarifas, servicios, etc.) para rever el presupuesto de la economía familiar y, de esperar, por ahora, para tomar decisiones económicas de relevancia.
¿Qué se puede resumir a este momento del año económico en curso? Que luego de tres meses, los referentes económicos de los distintos candidatos presidenciales aceptaron que las decisiones adoptadas hasta el momento son las que ellos también hubiesen tomado. Tal vez, con distintos tiempos. Que todavía faltan meses de incertidumbre y reacomodamientos económicos, y hay optimismo que, a partir del cuarto trimestre del año, la economía volvería a mostrar señales positivas de crecimiento y estabilidad.

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