El pasado jueves, cuatro vehículos fueron violentados y pasaron a formar parte de un elevado porcentaje de este tipo de delito, que en Güemes va en franco incremento.
La modalidad es similar: si el auto no tiene una puerta abierta, rompen un vidrio para sustraer del interior todo lo que esté a mano, preferentemente los estéreos. En más de una oportunidad, el accionar de vecinos, la policía o el propietario del vehículo robado, lograron detener a los maleantes y, por lo que se pudo constatar, el 90% de los casos involucra a menores. Esto significa que solamente son demorados por algunas horas y, tras recuperar su libertad, se preparan para volver a delinquir. Esta impunidad con la que se ven beneficiados les da confianza y cada vez los asaltos son más audaces. No importa la hora ni el lugar, solo se trata de romper, robar y correr. Si son atrapados, solo deben esperar a que el fiscal ordene su liberación.

La última víctima

Mario Brizuela dejó estacionado su auto en la puerta del Centro Cultural 13 de Febrero, donde trabaja. A las 19 escuchó un ruido y al salir encontró a su auto rodeado de vidrios pulverizados y sin estéreo. "Testigos vieron unos chicos corriendo con dirección a La Banda Este. La policía está actuando y espero que los detengan", contó. Por la hora y lo concurrido del lugar, varias personas identificaron a los malvivientes. Uno de ellos ya había sido detenido en varias oportunidades, pero siempre quedó en libertad por ser menor.

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